Una de las principales líneas de actuación de Cruz Roja Española en la Operación de Haití ha sido siempre la mejora de las capacidades productivas y de generación de ingresos de la población afectada por el terremoto (apoyo a la mejora de medios de producción, como desarrollo agrícola o apoyo al desarrollo de microempresas de comercio y servicios, emprendedores) y mejora de las capacidades de la población vulnerable para encontrar empleo (formación profesional, acompañamiento en la búsqueda de empleo). Y es que las siglas de este Plan de Acción (PATH) juegan con la palabra inglesa path (“sendero”), dibujando el camino que aún nos queda por recorrer juntos en la recuperación de este país.

Trabajar en desarrollo económico o medios de vida es un primer paso para la recuperación de las personas que han sufrido los efectos de catástrofes naturales. El ciudadano necesita sentirse útil y activo y en eso, la población haitiana nos ha dado un gran ejemplo, pues ha demostrado y aún hoy demuestra un enorme potencial para trabajar en la recuperación de su país. En los meses posteriores a la emergencia, tener un trabajo y recuperar el sustento era una prioridad para las personas afectadas por el terremoto, una prioridad que para algunas familias era la número uno, por encima del alojamiento, o incluso la ayuda de emergencia.

Un adecuado nivel de vida, que supere niveles de pobreza y vulnerabilidad, supone tener acceso, entre otros, a servicios de educación, sanidad, culturales, de vivienda, alimentación, de seguridad y de tiempo libre. Disfrutar de autosuficiencia personal para poder utilizar todos estos servicios implica que cada individuo disponga de los medios que le aseguren unos ingresos suficientes y estables que le permitan vivir dignamente. Que cada miembro de los colectivos más vulnerables disponga lo antes posible de una actividad ocupacional segura y remunerada lo suficiente.

Y esta labor de Cruz Roja Española se hace aún más importante cuando la realidad es que dos tercios de la población haitiana trabaja en la agricultura como medio de subsistencia, un sector, el de la agricultura, muy vulnerable en el país y más aún al cambio climático, y sólo un 7% tiene un trabajo remunerado. Asimismo, el país vive inmerso en una tasa de desempleo altísima, en torno al 60%, las actividades de diversificación económica son limitadas y resulta extremadamente difícil acceder al mercado laboral.

Las zonas en las que Cruz Roja Española ha desarrollado sus intervenciones se han centrado en los Departamentos Oeste y Sudeste, concretamente en las comunas de Léogâne y en las comunas de La Valleé y Jacmel. Hoy, casi cinco años después, 650 familias de la comunidad de Léogâne se han visto beneficiadas por el Proyecto de Desarrollo Económico de Cruz Roja Española, y otras 1.088 familias del Departamento del Sudeste (de 13 comunidades) han recibido insumos agrícolas (semillas y herramientas), formación y ayudas económicas.

Nos desplazamos a las afueras de Léogâne para conocer en primera persona dos de estos proyectos comunitarios: una Farmacia Veterinaria y un Cyber-café, que fueron inaugurados el pasado mes de abril. Allí nos reciben sus dueños, Jean Fishee Jean Baptiste y Claudy Loguerre, respectivamente. Ambos están orgullosísimos de haber sido seleccionados por Cruz Roja Española para este proyecto y afirman que sus vidas han cambiado considerablemente desde que sus negocios entraran en funcionamiento, pero también lo han hecho las vidas de todas las personas que conforman la comunidad.

Miembros de la comunidad acuden al Cyber Café

Desde la Farmacia, proporcionan los medicamentos necesarios para aquellos animales que trabajan en el campo o que ayudan en la carga de alimentos y material, tales como caballos, asnos, cerdos y cabras. Mientras que al Cyber-café, acuden diariamente decenas de personas para cargar las baterías de sus teléfonos y aparatos electrónicos, así como hacer uso del servicio de Internet. También hablamos con algunos miembros de la comunidad que suelen frecuentar el negocio. Todos están muy contentos y satisfechos de la atención que reciben, se sienten muy afortunados, y consideran que ambos proyectos comunitarios son muy útiles, ya que han venido a cubrir necesidades que estaban latentes en la zona. Tengamos en cuenta, que la mayoría de los hogares haitianos no tienen electricidad y que el acceso a determinados productos es muy difícil en algunas zonas, dadas las condiciones climatológicas y el estado de las carreteras.

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Y así podemos resumir este Proyecto de Medios de Vida que Cruz Roja Española puso en marcha en Haití una vez que el terremoto devastó buena parte del país: formar a la población, proporcionarle todo el material necesario para que un negocio se pueda poner en marcha y enseñarles a ser autosuficientes, para que, finalmente, sea la propia comunidad la que aprenda a gestionar los recursos y a hacer un buen uso de los mismos. Que el proyecto comunitario del que forman parte sea su medio de subsistencia.

El proyecto ha finalizado recientemente, y aunque son muchas las familias que de él se han beneficiado, distintos núcleos de población continúan siendo aún muy vulnerables. Desde Cruz Roja Española, se han emprendido diversas acciones encaminadas a dignificar a la población haitiana y contribuir, en la medida de lo posible, a la reconstrucción del país. Pero Haití sigue necesitando ayuda y debemos aunar todos nuestros esfuerzos para que la recuperación se produzca de forma rápida y eficaz.

Lourdes Álvarez Pérez

Voluntaria Internacional de Cruz Roja Española

Técnica de Comunicación e Imagen en Haití

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