Hoy, 17 de Mayo, se celebra el Día Mundial de Internet, que promueve la cultura digital a través de diferentes actividades y busca dar a conocer las posibilidades de las nuevas tecnologías para mejorar el nivel de vida de los pueblos y de sus ciudadanos.

Sin duda, internet abre un mundo de posibilidades a los ciudadanos. Pero toda cara tiene su cruz, y en la red, esta cruz se oculta en un anonimato que, al mismo tiempo, es parte de su grandeza y su miseria. Los adultos podemos dotarnos de herramientas eficaces para combatir esa cruz, pero los menores, si no son debidamente protegidos, son muy vulnerables.

La precocidad que muestran chicos y chicas de edades tempranas para utilizar estos dispositivos, tiene otra evidencia preocupante: Uno de cada tres niños entre los 12 y 14 años reconoce que practica sexting, el intercambio de fotos y vídeos con contenido sexual en su móvil. Y no sólo eso. Uno de cada cinco niños que estudia cuarto de primaria, es decir, con una edad entre nueve y diez años, ya tiene su primer dispositivo. Su uso excede al simple hecho de hacer y recibir llamadas. Casi un 85% reconoce tener acceso a internet, y utilizarlo fundamentalmente para comunicarse con sus amigos a través de la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp, para consultar fotos de Instagram y ver vídeos en YouTube.

Por ello, y aunque la protección del menor no es uno de los aspectos destacables de la celebración de este Día Mundial de Internet 2017, desde UCE queremos aprovechar este momento para lanzar un decálogo para que los padres supervisen y controlen la actividad de sus hijos en la red:

  1. Una de las formas más fáciles y sencillas de supervisar el uso de internet por los menores es la utilización del “control parental”, es decir, de herramientas que permitan a los padres controlar o limitar el contenido al que un menor puede acceder. Estas herramientas pueden ser automatizadas, es decir, aplicaciones que se instalan en el dispositivo que permiten trabajar tanto en la prevención como en el control, pero que no aseguran una eficacia total; o no automatizadas, cuya importancia no debe ser desdeñada, pues la educación y la concienciación son armas fundamentales de las que debemos dotar a nuestros hijos.

 

  1. El uso excesivo de los dispositivos móviles y el ordenador y de la red, aunque los contenidos explorados sean adecuados, puede ocasionar problemas en la salud de los menores. Por eso, debe fijar unos horarios racionales de utilización.

 

  1. Hágale saber a sus hijos que no todo es lo que parece, y que ninguna información o anuncio tiene que ser cierta sólo porque lo diga internet o aparezca en la pantalla de su dispositivo.

 

  1. Los menores también pueden ser víctimas de spam (anuncios o publicidad no deseados), phishing (estafas bancarias) u otros engaños online (promesas de regalos o promociones a precios increíbles). Enseñe a sus hijos a identificar estas amenazas y a desconfiar de todos los “amigos digitales” que no conoce en el mundo real.

 

  1. Muchos menores publican toda su vida en las redes sociales. Advierta a sus hijos de los peligros que ello puede suponer para su privacidad.

 

  1. Conciencia a su hijo de que si hay algo que no quiere que sea público, no debe subirlo nunca a la red, ni tan siquiera a espacios “privados”.

 

  1. La mayoría de programas que permiten el acceso a internet permiten regular distintos niveles de privacidad. Enseñe a sus hijos a regular esos niveles.

 

  1. Las contraseñas más seguras son las alfanuméricas, es decir, aquellas que combinan letras y números. Proporcione a sus hijos contraseñas seguras y conciéncieles de que no deben usar nunca datos personales de ningún tipo en redes públicas, como cibercafés, hoteles, wifi municipal, bibliotecas públicas, etc.

 

  1. Si sus hijos son pequeños, sólo debe conectarse a la red desde espacios compartidos de la casa, y no, por ejemplo, en su dormitorio o en el baño. En teoría, no debería hacer nada “secreto” en internet, por lo que no debería haber problema para que el uso de estas herramientas se hiciera delante de la familia.

 

  1. Por último recuerde que debe supervisar el uso que sus hijos hacen de sus dispositivos y de internet, pero sea cuidadoso y evite convertirse en un “espía”.