Dentro de la nómina de artistas extremeños que han expuesto sus obras en el Museo Provincial de Bellas Artes, MUBA, esta de Juan Valdés alcanza el número 25. Aunque nacido en Badajoz Valdés es, sin embargo, un desconocido para muchos en su tierra, sobre todo para las generaciones más jóvenes.

La directora del MUBA, Teresa Rodríguez, explicó en el acto inaugural de la muestra de Valdés que esta exposición tiene varias metas: “una de ellas es hacer llegar la importante y rica trayectoria del pintor a un público que, aun conociendo su nombre, desconoce su pintura y sus orígenes”. De hecho, fue el encargado de realizar los retratos de sus Majestades don Juan Carlos y doña Sofía para presidir el pabellón español de la Expo 92 y que forman parte de esta retrospectiva.

Rodríguez destacó dos cuadros integrados en esta muestra, el que realizó de su padre en 1954 y el de Antonio Mairena en 1979. También que su estética, más oscura y cerrada en los años ochenta se transforma en luz en los noventa, tanto en sus obras figurativas y más abstractas, alcanzando un estallido de color entrando el nuevo siglo.

Cristina Núñez, diputada delegada del Área de Cultura de la Diputación, fue la encargada de inaugurar la exposición que puede visitarse hasta el 2 de julio. En su intervención, la diputada precisó que gracias al patrocinio de la institución provincial el Museo de Bellas Artes presenta en sus salas de exposiciones temporales la trayectoria de un artista extremeño, no suficientemente conocido fuera de los círculos especializados. “Esta, junto con otras razones propiamente artísticas, es la que justifica esta muestra en el convencimiento de la necesidad de dar a conocer la obra de Juan Valdés al público general en su localidad de nacimiento, ya que esta exposición, a pesar de su fructífera trayectoria en la región andaluza, es la primera que protagoniza en Badajoz”, añadió.

Teniendo en cuenta que el pasado 15 de mayo cumplió 75 años, esta exposición se convierte en un regalo a su trayectoria, ofreciendo así la oportunidad para regresar a Badajoz y encontrarse con un público nuevo y expectante, pero también con amistades trabadas en el pasado.

Como sostiene el presidente de la Diputación, Miguel Ángel Gallardo, en la presentación del catálogo, “Juan Valdés pertenece a la generación de hombres humildes que crece en la posguerra y que con enormes esfuerzos forjan sus destinos hasta brillar con luz propia. Su trayectoria personal, marcada por la pérdida de sus seres queridos más cercanos desde temprana edad, hizo que el desarraigo de la tierra pacense con su traslado a Sevilla dificultara su vuelta. Sin embargo, Badajoz siempre ha viajado en el alma de este artista que divide su corazón entre la tierra pacense que le vio nacer y la tierra hermana de Sevilla que le brindó la oportunidad de llegar a ser quien es”.

Esta trayectoria artística comenzó con sus primeras clases en la Escuela de Artes y Oficios de Badajoz, y será con 15 años cuando participa en el II Concurso Nacional de Artes Plásticas en Madrid, lo que marca de forma definitiva su inclinación artística. En 1960 consigue aprobar el examen de ingreso en la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, de Sevilla, y ese mismo año obtiene la beca para estudios artísticos de la Diputación de Badajoz, logrando el primer puesto entre casi cuarenta aspirantes. A partir de ahí, sus principales logros se suceden en Sevilla, llegando a ser no sólo un gran artista sino también maestro de otros muchos pintores como resultado de su trayectoria docente.

“Además de su producción al óleo -recordó la diputada-, de la que podemos contemplar una parte en esta exposición, no debemos olvidar su larga nómina de carteles dedicados al flamenco y los toros, ambas temáticas muy cercanas a la Diputación pacense.

El protagonista de la tarde se dirigió al público asistente trazando el símil de las indas que se generan en un río al lanzar una piedra. La primera de esas ondas o círculos, “vitales en mi vida”, fue cuando ganó la beca de la Diputación de Badajoz para estudios superiores de pintura, “que decidí cursar en Sevilla por cercanía en todos los aspectos”, reveló el pintor.  Enamorado de la capital andaluza se asenté allí con su familia. Dice Valdés que fue el punto de partida de su trabajo, su sacrificio y disfrute, concluyendo que “ese círculo que se inició con la beca se cierra hoy, de esta forma, en la que mi obra, tras muchos años de trabajo y experiencia, se muestra hoy aquí, en este museo que depende de la Diputación Provincial, la misma de la que conseguí esa beca”.

El segundo círculo lo asoció a sus amistades, señalando a algunos que     ya se fueron, como Manuel Murillo Lorenzo, “y a los que están conmigo y sigo conservando esa química que nos une”, como Antonio Portillo y Alberto González. “Todo eso se agranda con esas ondas que son la amistad   mantenida con la química del cariño y del recuerdo”,

Y la tercera onda la dedicó a sus padres, “que me dejaron con 5 y 8 años”, a sus abuelos que lo recogieron, a su hermana y a todos sus tíos ya desaparecidos. “Por eso quiero ofrecer, como un ramo de flores, todos los cuadros que están aquí a esos que he nombrado y están allí, con todo mi corazón. Y a ustedes darles las gracias por su presencia”, concluyó.

Biografía
Nace Juan Valdés el 15 de mayo e 1942 en Badajoz. Es acogido por sus abuelos paternos tras la muerte prematura de sus padres. Desde muy pequeño se despierta en él la afición por el dibujo y pinta sobre cartones fotografías de toros y toreros de la revista “El Ruedo”. Estudió Maestría Industrial por las mañanas y Modelado y Dibujo por las noches en la Escuela de Artes y Oficios. Juan no encajaba bien la disciplina escolar, pero su natural talento para el dibujo y la pintura le salvaban de las deficiencias del estudio.

Alumno de Artes y Oficios, a los catorce años se atreve a participar en los concursos para principiantes que organizaban Ayuntamientos y Diputaciones. En uno de ellos recibe el primer premio, de los muchos que ha obtenido en su vida, un diploma y la no despreciable suma de ciento cincuenta pesetas. Consigue varios galardones más que le animan a seguir por el camino emprendido, atrayendo la atención de los sectores culturales de la ciudad.

A los diecisiete años se marcha a Sevilla y posteriormente a Madrid buscando nuevos horizontes hasta ser admitido en la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de la capital andaluza en1960. Gana ese mismo año una beca de la Diputación de Badajoz de mil quinientas pesetas mensuales, con el primer puesto de los treinta y siete aspirantes, beca renovable si conseguía una nota media de notable.

Casado con Charo Ledo, en 1966 consigue el puesto de profesor de dibujo en la Escuela Superior de Bellas Artes de Sevilla, alcanzando posteriormente el Doctorado. A partir de este momento su carrera es ascendente. Ejerce como profesor en el centro de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Sevilla en las asignaturas de Serigrafía y Teoría del color.

De sus premios y exposiciones destacan la medalla de bronce en 1978 del  Ateneo  sevillano y la ceca “Diego Velásquez” para estudios en Roma; finalista en la III bienal de “Blanco y Negro”; exposiciones en Tokio (1981) y en la Expo de Sevilla (1992) donde muestra  los retratos de Sus Majestades Los Reyes. Ha realizado más de ciento cincuenta retratos de las personalidades más importantes del pais, políticos, catedráticos, artistas, hombres de negocios…. Su obra esta esparcida en innumerables museos y colecciones particulares.