En lo que respecta al comité de las regiones, un enfoque de política pública integrada representa la única forma de superar las dificultades económicas, medioambientales y sociales a las que se enfrentan todos los territorios europeos y, en especial, las zonas rurales.

AUMENTO DEL APOYO FINANCIERO DE LA UE A FAVOR DEL DESARROLLO RURAL

Un estudio llevado a cabo por el Comité de las Regiones sobre la financiación europea destinada al desarrollo rural revela que, por lo general, es insuficiente con respecto a la importancia de las zonas rurales en Europa. Por otra parte, pone de relieve un dato todavía más preocupante: la financiación para las zonas rurales descendió desde un 17,1 % del presupuesto europeo para el periodo de programación 2007-2013 hasta solo un 12,2 % en el periodo de programación actual, 2014-2020.

Exigimos un aumento del presupuesto del FEADER para compensar la concentración cada vez mayor de la producción agrícola que genera grandes disparidades regionales. Este aumento debe destinarse principalmente al fomento de la inclusión social, la reducción de la pobreza y el desarrollo económico en las zonas rurales, lo que actualmente recibe solo el 15 % de los fondos del FEADER.

En el contexto de un sector agrícola competitivo y multifuncional, debe hacerse especial hincapié en la diversificación. Sin embargo, esto no basta para que la agricultura sea multifuncional. En las zonas predominantemente rurales, el 82% del empleo y el 95% del valor añadido provienen de sectores no agrícolas. Es necesario movilizar a los sectores socio profesionales restantes para lograr un desarrollo sostenible, diversificado y equilibrado de la sociedad rural.

También es importante maximizar las repercusiones de los proyectos locales de desarrollo. El enfoque LEADER es prácticamente el único instrumento que respalda el empleo y mantiene el tejido social y económico vivo en las zonas rurales. No obstante, solo se ha programado un 7% del presupuesto del FEADER para el enfoque LEADER, lo que resulta insuficiente para proponer un plan que estimule las inversiones en las zonas rurales.

INCLUSIÓN DEL SECTOR RURAL EN TODAS LAS POLÍTICAS EUROPEAS

Las necesidades de las zonas rurales superan con creces lo que puede conseguir la política de desarrollo rural por sí sola. De conformidad con lo dispuesto en la Declaración de Cork 2.0 el pasado mes de septiembre, la política de desarrollo rural debe tenerse en cuenta en todas las políticas europeas. Esto se aplica especialmente a las políticas estructurales, que deberían considerar el desarrollo rural como un objetivo prioritario en virtud del objetivo de cohesión territorial contemplado en el Tratado de Lisboa.

Existe la necesidad imperiosa de redirigir fondos del FEDER hacia las zonas rurales. Las estimaciones iniciales muestran que solo el 11,6 % del presupuesto del FEDER está asignado a las zonas rurales en el periodo de programación actual (frente al 25,8% del periodo anterior), mientras que las zonas rurales representan el 52 % del territorio europeo.

Una de las prioridades principales debería ser el acceso a las redes de telecomunicaciones de banda ancha, que representan un factor clave para la competitividad y el crecimiento económico.

También se debe mejorar urgentemente la prestación de formación profesional en las zonas rurales. Se destina únicamente un 7 % del FSE a las zonas rurales en el periodo de programación 2014-2020 (en comparación con el 9% del periodo anterior), una cifra claramente insuficiente para responder a las necesidades de estas zonas y combatir el éxodo rural y el envejecimiento de la población agrícola.

Deben tenerse en cuenta estas exigencias en la medida de lo posible en el contexto de la revisión a medio plazo del marco financiero plurianual y deben integrarse por completo en la programación posterior a 2020.

PROMOCIÓN DE UN ENFOQUE TERRITORIALIZADO

Además de los recursos presupuestarios disponibles, es fundamental promover un enfoque territorializado en el marco de los programas operativos. Esto posibilitará una ejecución mucho más efectiva de la política de cohesión y cumplirá mejor los objetivos de la estrategia Europa 2020.

Además, el diseño y la ejecución de una auténtica estrategia de desarrollo rural basada en un enfoque territorial integrado requiere también recursos humanos, los cuales pueden ser insuficientes en las zonas más desfavorecidas. Es necesario proporcionar los medios adecuados para reforzar la capacidad de las partes interesadas locales y permitir que desarrollen y apliquen su estrategia local.

CONCLUSIONES

No es posible alcanzar los objetivos de la Estrategia 2020 y mantener al mismo tiempo la cohesión territorial en Europa si no se incluyen todas aquellas áreas con posibilidades de crecimiento, en particular las zonas rurales.

He observado con gran satisfacción que las preocupaciones y las posiciones de la sociedad civil se ajustan a las de las autoridades locales y regionales, y en líneas generales también a las del Parlamento Europeo. Esto corrobora la imperiosa necesidad de lograr compromisos concretos para el desarrollo de las zonas rurales en Europa. Por consiguiente, respaldamos la petición respecto a un programa rural que ha presentado el Intergrupo Parlamentario sobre Zonas Rurales, Montañosas y Aisladas.

Es esencial y urgente diversificar los puntos de entrada e incluir las zonas rurales en todas las políticas europeas, como sucede actualmente en el caso de las ciudades.

Este trayecto no será fácil, ya que es necesario superar numerosos obstáculos relacionados con el tamaño de los proyectos rurales y los prejuicios, pero garantizará una conexión y una integración mejores de las actividades rurales con las demás actividades.

El valor añadido y el potencial en materia de creatividad e innovación en las zonas rurales son significativos, pero sus contribuciones al crecimiento todavía no se han aprovechado adecuadamente.

Garantías rurales (‘rural proofing’) para todas las políticas de la UE

La nueva Declaración de Cork 2.0 presenta una propuesta concreta de gran relevancia que puede tener una repercusión significativa en las zonas rurales: las «garantías rurales», cuyo objetivo consiste en «revisar sistemáticamente otras políticas sectoriales y macroeconómicas desde una perspectiva rural».

Según el Comité Europeo de las Regiones, es fundamental proporcionar garantías rurales con un plan de acción operativo que incluya medidas específicas sobre su ejecución.

El Marco Estratégico Común y los Acuerdos de Asociación son dos novedades interesantes del nuevo marco político de la UE. No obstante, el logro de los objetivos de desarrollo rural se ve gravemente obstaculizado por el enfoque sectorial predominante.

Por ejemplo, a menudo se considera que la interdependencia entre las zonas rurales y urbanas es un factor fundamental que se debe tener en cuenta, pero no se beneficia de ninguna política de la UE.

El desarrollo local participativo (CLLD) y las inversiones territoriales integradas siguen siendo las únicas disposiciones del reglamento que establecen sinergias reales para una aplicación conjunta de los fondos estructurales. Sin embargo, la aplicación de estos principios todavía plantea grandes dificultades, en especial en determinadas áreas estratégicas que tradicionalmente prestan poca atención a las especificidades territoriales.

Además, el diseño y la ejecución de una auténtica estrategia de desarrollo rural basada en un enfoque territorial integrado requiere también recursos humanos, los cuales pueden ser insuficientes en las zonas más desfavorecidas. Es necesario proporcionar los medios adecuados para reforzar la capacidad de las partes interesadas locales y permitir que desarrollen y apliquen su estrategia local.