Del 18 al 20 de agosto la villa de Alburquerque viaja a su pasado medieval con la 24 edición de su festival. Este año con una importante novedad, pues a don Álvaro de Luna le sustituye otro personaje singular de la historia de la villa, don Beltrán de la Cueva, primer duque de Alburquerque. La recreación dramatizada de su vida, explica el director artístico del festival, Joaquín Plata, se resume en la entrega del ducado y de las llaves de la villa por Enrique IV de Castilla, siendo el hilo conductor de los actos programados.

Con un amplio programa de actividades, esta edición es, según destaca Lorenzo Molina, diputado delegado del Patronato Provincial de Turismo,  como tantos otros que se celebran en Extremadura, “una muestra de la actividad patrimonial, histórica y cultural que generan fiestas de este tipo, especiales por cuanto son capaces de impulsar desarrollo y atraer visitantes”.

Gracias al tesón y al trabajo desinteresado de todos los alburquerqueños se hace posible esta fiesta año tras año, ya que de forma altruista se convierten en actores, decoradores o mesoneros, ofreciendo un pueblo acogedor que trabaja mano a mano para un objetivo común. Durante estos días muchas casas del barrio histórico de la villa abran sus puertas a los visitantes para que observen cómo eran sus estancias en aquellos siglos XV y XVI, así como la indumentaria que vestían entonces sus habitantes.

Habitantes y turistas realizan durante estos días un viaje en el tiempo que les permite vivir en primera persona escenas cotidianas de la época medieval con mancebas, pedigüeños, juglares, caballeros y damas de la corte que sorprenden en cada rincón de la localidad.

Para la directora del Centro de las Artes Escénicas y de la Música  (Cemart), Antonia Álvarez, este festival es un motivo de apoyo ya que un pueblo entero participa en una recreación histórica dramatizada que desde sus inicios sigue acaparando las mismas expectativas, ilusión y visitantes.

Su alcalde, Ángel Vadillo, recuerda que son tres días de fiesta y participación popular. “Tras 24 años no se entiende Alburquerque sin su festival ni su castillo y ha hecho que sea una villa distinta, apasionada, además de darnos la oportunidad de que se nos conozca fuera, aportando calidad y conocimiento”, ha manifestado.

La directora del Festival Medieval, Ángela Robles, explica que los visitantes podrán deleitarse con teatro en el interior del castillo de Luna, conciertos, pasacalles, torneos de exhibición, tortura o aquelarres, permitiendo a los vecinos recrear momentos del pasado de la villa.

El programa lo ha desgranado Joaquín Plata, ya sea el pregón, las diferentes representaciones infantiles, centrales y de adultos, la apertura de mesones, el mercado artesanal y las casas ambientadas, la teatralización de episodios como bodas judía y cristiana o la vida de Juana de Avis, llamada “La reina triste” en el interior del castillo, música medieval, visitas guiadas al barrio de “La teta negra”, desfiles, danzas, torneos y un lago etcétera.

El Festival hace notar también la presencia y convivencia pacífica de las tres culturas de la época, la cristiana, judía y musulmana, que tienen su protagonismo con la celebración de desposorios y con una fiesta morisca. Además, el maravedí se convierte estos días en moneda oficial

Colaboran en el festival la Junta de Extremadura, la Diputación de Badajoz y el Ayuntamiento con un presupuesto que supera los 62.000 euros.