Tras el mito del becario sirviendo café, hay parte de realidad que quiere combatir el Consejo de la Juventud de Extremadura como representante de los derechos e intereses de las personas jóvenes extremeñas. Las prácticas académicas en empresas u otro tipo de organizaciones son de carácter formativo para que el o la estudiante pueda desarrollar lo aprendido en un ámbito de trabajo y conocer de cerca el ejercicio profesional. Sin embargo, en numerosas ocasiones a sus beneficiarios se les trata y exige como a trabajadores con contrato aunque su beca consiste en una relación no laboral, y por tanto, sin derechos laborales. Esto desemboca en un fraude que afecta a gran parte de la población estudiantil de nuestra región.

Otro de los problemas formativos detectados en ellas es la tutorización de este proceso, a veces saturada por la cantidad de estudiantes que dependen de la misma tutoría, e incumplida porque no existe un seguimiento real de lo enseñado y aprendido por parte de quien es responsable de la gente en prácticas dentro de las empresas u organizaciones. Es decir, son casos en los que al final las personas becarias actúan como empleadas con tareas asignadas para las que tienen que buscar, por ellas mismas, la manera de saber cómo desempañarlas.

La mayoría tampoco gana dinero a cambio de sus prácticas porque su relación no es contractual aunque en numerosas ocasiones pueda parecerlo. En nuestro país, la asignación económica de las becas formativas en el sector empresarial depende de la voluntad del sitio en el que se desempeñan las prácticas. Desde hace 4 años, es obligatorio dar de alta en la Seguridad Social a quienes reciban alguna remuneración. Las últimas cifras ofrecidas por la Tesorería del Estado recogían que a nivel nacional sólo 79.500 estaban dadas de alta. Aunque según un informe de la Comisión Europea, el 61% de las personas becarias españolas no perciben ninguna retribución, lo que el Consejo de la Juventud de España, CJE, calcula que serían unas 150.000.

Por todo esto es conveniente vigilar que las prácticas externas no sean mano de obra barata, incluso gratuita, para empresas y organizaciones que se lucran a su costa, no sólo en la esfera de la alta cocina cuya polémica ha sido más reciente y conocida que en otros sectores. No hay que olvidar su finalidad real y que se trata de un periodo de motivación para las personas beneficiarias en el que pueden poner en valor todo aquello para lo que se están preparando con sus estudios.

El Estatuto del Estudiante Precario

El Estatuto del Estudiante Precario en el que ha trabajado la Oficina Precaria junto con el Consejo de la Juventud de España es un documento que recoge una serie de propuestas para asegurar derechos y una calidad mínima en todas las prácticas estudiantiles externas. Entre ellas están las de configurarlas únicamente como asignatura de la carrera, de manera que para las extracurrículares fuesen necesarios hacer contratos en prácticas. También poner ciertos límites en su realización, tanto en su duración temporal total y número de horas por semana, como en las cuotas de estudiantes que puedan aceptar las empresas, con una ratio más proporcionado para que no supongan la sustitución de nadie en el trabajo. Más información en la página web www.cjex.org