El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara y la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor Julián, descubrieron en la tarde de ayer un busto del sacerdote y político de Cabeza del Buey, Diego Muñoz Torrero, el primero que habló en las Cortes de Cádiz, donde siempre defendió ideas liberales como la libertad de prensa, la separación de poderes y que la soberanía nacional reside en el pueblo.

El busto, obra del escultor Ricardo García Lozano, se exhibirá en una de las dependencias del Congreso y ha sido cedido por las diputaciones de Badajoz y Cáceres, cuyos representantes, el presidente de la Diputación de Badajoz, Miguel Ángel Gallardo Miranda y el vicepresidente de la Diputación de Cáceres, Alfonso Beltrán, firmaron las actas de entrega.

Ana Pastor destacó que Muñoz Torrero fue uno de los primeros diputados que alzó la voz para reclamar la división de poderes, una cuestión «de plena actualidad hoy en día» y aseguró que “lograr lo que hemos logrado no hubiera sido posible sin el legado de Muñoz Torrero».

En su intervención, Guillermo Fernández Vara se mostró orgulloso de que el extremeño Diego Muñoz Torrero, que llegó a presidir las Cortes de Cádiz y fue rector de la Universidad de Salamanca, fuese la primera persona que levantase su voz para reclamar tres principios fundamentales en la vida colectiva de los pueblos: la separación de poderes, la libertad de prensa y la soberanía nacional.

Con el regreso de Fernando VII, el destacado liberal que era Muñoz Torrero fue detenido y encarcelado durante seis años en un monasterio de Galicia para regresar a la política durante el Trienio Liberal (1820-1823).

Tras la restauración absolutista, se refugió en Portugal donde, con el triunfo de los «miguelistas» y el establecimiento del absolutismo en el país vecino, es trasladado a Lisboa. Falleció en marzo de 1829, víctima de horribles torturas y su sepultura se encuentra en el Panteón de Hombres Ilustres de la Basílica de Atocha en Madrid.

Actualmente, se puede contemplar en la tercera ampliación del Congreso de los Diputados la llamada «bandera de Muñoz-Torrero», conservada en el archivo de la Cámara durante más de 150 años. Esta bandera fue regalada por Muñoz-Torrero al batallón de la milicia nacional de Cabeza de Buey, su pueblo natal, y llegó al Congreso ya en 1837.

Al presidente Gallardo Miranda le acompañaron en el acto de entrega del busto la vicepresidenta primera, Virginia Borrallo Rubio y los diputados Saturnino Alcázar Vaquerizo, Ricardo Cabezas Martín, Manuel Borrego Rodríguez y José Ángel Benítez Nogales. También estaban presidente la presidenta de la Asamblea de Extremadura, Blanca Martín; el presidente de la FEMPEX, Francisco Buenavista y la alcaldesa de Cabeza del Buey, Ana Belén Valls Muñoz.