El pasado sábado 13 de octubre se llevó a cabo en el Restaurante ‘La Gran familia’ de Ribera del Fresno, lugar de nacimiento de este grupo, la quedada de los ‘Ribereñ@s del 53’ una cena organizada por Antonio Saavedra, María Barroso, Vicenta García, Luci Fuentes y Antonio Sayago Brazo, quienes buscaban expresamente reunirse, y lo hicieron en torno a esta cena del puente del Pilar que congregara a quienes residen tanto fuera como dentro de la localidad.

Según María Barroso Álvarez “Se ve que ese año aumentó considerablemente la población, ya que nacimos muchos niños en el pueblo”.

Todo comenzó con un listado de personas nacidas ese año, “pero no teníamos los contactos para poder comunicar éste evento. Así que tiramos de las nuevas tecnologías y ya ves” sonríe Barroso.

Para Antonio Sayago, ‘fue una noche para enmarcar, muy entrañable la verdad. Hemos querido celebrar esta I Convivencia, que no será la última, al acabar nuestra vida laboral’. Y continúa, “74 personas de las 130 que nacimos en 1953, fallecidos unos 20 y otros que no pudieron venir, con otros no pudimos contactar, sumamos hasta 40 más los cónyuges, al ir todos acompañados por nuestras parejas”. Una jornada que quedará para el recuerdo cuando había quintos que llevaban más de 30 años sin verse, venidos desde Barcelona al aeropuerto de Sevilla y en coche hasta Ribera del Fresno fue el viaje de algunos, otros desde Madrid, Badajoz, Villafranca, Puebla del Prior y hasta Miami consiguieron reunirse este nutrido grupo de quintos y quintas que sólo de esta manera han podido volver a verse después de más de tres décadas en un marco incomparable como es la Plaza de España, hoy también cambiada de aspecto al que muchos de ellos recordaban.

El recibimiento tuvo banda sonora propia, el Himno de Extremadura. Así, el maestro de ceremonias sería Juan Monzú que a golpe de micrófono iría presentando a los compañeros y compañeras del grupo y evocando recuerdos de los años que quedaron atrás olvidados en la memoria de muchos. Todos recibieron como obsequio una carpeta que alojaba la partida de nacimiento de cada uno de los presentes para no olvidar las raíces de donde provienen. Tazas de café inspiradas en la bandera de Extremadura y la ermita del Patrón, el Cristo de las Misericordias, una forma de llevar siempre presente a su pueblo, Ribera del Fresno. La poeta local María Barroso recitaría unos versos escritos por ella para la ocasión que quedaron impreso también para la posteridad, una noche donde no faltó el baile y el deseo de volver a reunir a este grupo de ribereños, porque esto es sólo el principio, la I Convivencia del 53.

Juan Francisco Llano