En el Museo Arqueológico de Sevillla, perteneciente a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, se ha inaugurado  la exposición “Memorias desde el Aire”, producida conjuntamente por el Instituto de Arqueología del CSIC y la Diputación de Badajoz. La muestra permanecerá en este centro museístico hasta el 27 del próximo mes de septiembre.

Con la presencia de la directora del Museo Arqueológico sevillano, Ana Dolores Navarro; el director del centro de Arqueología del CSIC de Mérida, Sebastián Celestino; el autor de la muestra, Victorino Mayoral; el director del Área de Cultura y Deporte de la Diputación, Francisco Muñoz; y la responsable de la sala de exposiciones “Vaquero Poblador” de la Institución Provincial pacense, Lourdes Román, se ha inaugurado la muestra tras recorrer numerosas poblaciones de la provincia de Badajoz.

Francisco Muñoz explicó el origen del proyecto, que partió de la idea de implicar a la población en la necesidad de conocer y conservar su riqueza patrimonial y arqueológica. La fotografía aérea sirve, en este sentido, para fotografiar yacimientos importantes como el de Cancho Roano, en Zalamea de la Serena. También sirve de manera especial para analizar el paisaje y las transformaciones que ha experimentado a lo largo de la historia gracias a la intervención humana.

Para los arqueólogos, la fotografía aérea constituye ante todo un documento de trabajo. Por ello, los métodos para captarlas y las maneras de analizarlas dependerán mucho de las preguntas y las  respuestas obtenidas. En primer lugar, pueden servir para localizar restos arqueológicos que eran previamente desconocidos. Una vez localizados, la imagen aérea es una herramienta privilegiada para aportar una visión de conjunto de sus dimensiones, forma, color, textura etc. Ayudan a documentar los restos con gran detalle, permitiendo incluso producir modelos tridimensionales. Finalmente, la imagen aérea es muy útil para desarrollar medidas de protección eficaces de este valioso patrimonio. Su integración ayuda a revalorizar y dinamizar el territorio, gracias al conocimiento de los múltiples factores que han contribuido a la configuración del paisaje actual.

Una de las grandes ventajas del trabajo con estas imágenes es que permiten obtener abundante información sin necesidad de alterar físicamente (como hace la excavación) el objeto de estudio. En Arqueología se les denomina “técnicas no destructivas”.