Los tres toreros de Llerena hacían el pasado domingo día 27 de septiembre el paseíllo en la localidad de Llerena: Tomás Campos, Tomás Angulo y el novillero Jesús Díez paseaban a las cinco y media de la tarde frente a un encierro de Cayetano Muñoz y novillos de José Luis Pereda.

Una oreja del primero se llevó el extremeño Tomás Campos, un toro con mucho peligro y escasez de fuerzas que midió en todo momento al torero. Se llevó una oreja tras su labor.  En su segundo anduvo puro ante un astado con poca fuerza. Falló a espadas y salió a saludar al tercio.

El segundo fue un toro noble pero falto de fuerza. Anduvo correcto con capote y muleta, con tandas con de gusto. Le propinó una fuerte voltereta de la que pronto se rehízo para cortar la oreja con fuerte petición de la segunda.  En el quinto cortó otra oreja, poniendo un punto de chispa, lo que le faltó a la corrida. El toro, sin ser malo pero con sosería, le valió a las ganas de Angulo para tocar de nuevo pelo.

El tercero fue un buen novillo de José Luis Iniesta para Jesús Díez, que anduvo con gusto y ganas de agradar a su gente. Tuvo un buen pitón izquierdo aprovechado por naturales por el joven. Cortó una oreja.  El último de la tarde fue un buen novillo de Iniesta, al que le cortó dos orejas tras una faena de exposición.

Campos vistió de nazareno y oro. Estuvo firme poniendo en práctica el "toreo clásico que le caracteriza". Los dos pinchazos con los que remató su segundo le impidieron lograr su segunda oreja que sí fue demandada por el público pero no concedida por parte del oliventino Antonio Mesa, quien presidió el festejo.

Tomás Angulo tampoco se sintió satisfecho con sus trofeos aunque él sí que salió a hombros. Consideró, al igual que el público, que mereció más. Vistió de blanco y oro con cabos negros. Fue el que protagonizó algún susto de la tarde. Se mantuvo entregado ante el toro en sus faenas y supo ponerse por encima a pesar de que el astado intentase cogerle las vueltas al torero. No lo consiguió y Tomás Angulo supo recrearse hasta acabar con dos estocadas firmes que le valieron los trofeos necesarios para salir a hombros. El público pidió más pero no se atendió.

Jesús Díez, que toreó con problemas en el hombro lo que le impidió rematar con eficacia especialmente en su primera faena, vistió de rosa palo y oro con cabos negros. También protagonizó algún susto en su segundo. Sus lances conectaron pronto con el público. Sus actuaciones ante los novillos de José Luís Iniesta y sus efectivas estocadas hicieron que el Presidente sí atendiera la demanda de las dos orejas por parte del tendido en su segundo.