La música en esa noche mágica corrió a cargo de la Orquesta Chasis, que una vez más destacó por su buen hacer.

El martes tuvo lugar en la Plaza de España el pregón de las Fiestas en honor al Cristo de las Misericordias, Patrón de Ribera del Fresno, un pregón que sorprendió a todos por su sencillez, emotividad y sinceridad. Unas fiestas que cumplen 160 años de la primera edición que se celebrara en 1856, y al que Juan Francisco Llano, quien presentara a la pregonera Catalina Garcia Reyes, definió como «marco incomparable presidiendo la plaza no solo nuestro más ilustre poeta Meléndez Valdés quien obtuviera el premio con Batilo, égloga en alabanza de la vida del campo, sino también la emblemática ‘Casa Amarilla’ antigua ‘Hermandad de Labradores’, porque ésta perito agrícola fue la primera mujer en formar parte del consejo regulador de la denominación de origen Ribera del Guadiana, lectura histórica al ser la primera mujer que lo ocupa» según recoge la nota informativa enviada por el Ayuntamiento.

Abrió el pregón Catalina, que en la actualidad es presidenta de la Federación de Mujeres Rurales de Extremadura, Fademur, quien destacó “doy gracias a mi Cristo de las Misericordias por hacer de mi profesión algo que me apasiona, y sólo espero que todos los pasos que poquito a poco vamos consiguiendo, sirvan para que deje de ser noticia que una mujer sea la primera en alcanzar un puesto”, al tiempo que recordaba, “ese sacrificio del que yo hablaba que tuvieron que hacer mis padres para mandarme a la universidad, ese mismo sacrificio tenemos que hacer hoy en día con nuestros hijos e hijas”.

Al finalizar el acto recibió por obsequio de manos de Piedad Rodríguez, alcaldesa de la localidad una placa-panorámica del municipio, obra de la escultora local Carmen Goga. Emotivas palabras también las que tuvo Catalina hacia su padre que fallecía el pasado mes de agosto, quien destacó “por el respeto y el cariño que habéis demostrado siempre a un forastero, como era mi padre, y que ha sido un ribereño más todos estos años que ha estado en el pueblo, todos lo recordaremos con su carácter cariñoso y jovial, andando por el pueblo y saludando a todo el mundo y muy especialmente quiero agradecer la despedida tan sentida y solemne que le habéis hecho”.

Y por último agradecía al Ayuntamiento de Ribera del Fresno “y a su alcaldesa por pensar en mí para tan grato honor”, concluía quien a nivel nacional es miembro también de la Interprofesional de la Aceituna de Mesa, “estoy muy orgullosa de ser Ribereña, estoy muy orgullosa de inaugurar las fiestas del santísimo Cristo de las misericordias, ¡Viva el Cristo, Viva Ribera! y viva los ribereños y ribereñas”, dijo García.

La música en esa noche mágica corrió a cargo de la Orquesta Chasis, que una vez más destacó por su buen hacer. Verbena que estaría hasta altas horas de la madrugada y de cara al 14 de septiembre, día grande del Cristo, finaliza la nota.

Redacción