El nuevo hotel Palacio Godoy ha significado un revulsivo en el turismo cacereño, no sólo por ser el primer hotel que opera en la región bajo la marca Curio Collection by Hilton, sino por haberse convertido en un punto de unión entre la cultura peruana y extremeña.

La restauración de este monumento emblemático, el Palacio de Godoy, construido en 1563 como residencia de Francisco de Godoy, fundador de Lima y lugarteniente de Francisco Pizarro; ha sido una obra no exenta de dificultades, pero en su apuesta cultural y turística no sólo ha sido fundamental la rehabilitación histórica y patrimonial, sino que la apuesta por la decoración  y el interiorismo ha sido primordial para narrar el tornaviaje cultural del viaje de ida y vuelta de los extremeños en la América del S.XVI.

Un proyecto dirigido por el diseñador Szymon Keller cuyo trabajo gira en torno a la memoria, la migración y el diálogo intercultural. Formado en Bellas Artes y con una trayectoria que fusiona el diseño de interiores y el diseño de objetos de colección. Una figura clave que ha utilizado la decoración como “un constante diálogo entre las dos culturas”.

De su apuesta en el interiorismo destaca la calidez conseguida en el lugar, haciendo de un palacio histórico un lugar que refleja y representa el hogar de Francisco Godoy, este trabajo “no sigue las modas de diseño”, porque el objetivo es que el visitante encuentre un lugar que parece que “estuviera allí tiempo atrás, que pertenece a este espacio histórico contando la historia con los diseños de hoy”, afirma Keller.

Para conseguir este resultado, los primeros pasos fue trabajar en “el concepto de la historia del edificio, de Godoy, y crear un hilo conductor entre Perú y Extremadura”, para lograr una verdadera fusión cultural. De esta forma se ha unido el estilo castellano reflejado en el palacio y en el mobiliario de madera oscura, con el color vibrante de Perú con sus telas, geometrías o con la flora y fauna para crear un nexo de unión entre las dos culturas.

Szymon Keller destaca que para llegar al resultado final se ha tenido que enfrentar a muchos retos, “uno de ellos ha sido integrar este espacio histórico con un diseño contemporáneo, construyendo sinergias para dar continuidad a la historia que ya está contada”, porque lo que se pretende es que al entrar entre sus paredes “puedas imaginar cómo sería si Francisco Godoy volviera a su palacio con todos sus recuerdos, sus vivencias, la riqueza peruana y como se retrata en un hogar nuevo interpretado hoy en día”.

Y precisamente para que el visitante lo aprecie como un hogar y no como un palacio, Keller ha trabajado con las dimensiones del espacio, y como ejemplo se refiere al salón biblioteca, “decorado como un salón de una casa o de una mansión, pero algo muy familiar” un salón dividido en tres zonas que no recrean una galería, sino” un lugar que invita al disfrute”.

Keller se ha inmerso en la artesanía local de Cáceres, usando los materiales locales, trabajando con ceramistas y carpinteros para crear un interiorismo de cercanía que conecta al hotel con la ciudad donde está ubicado. Como los gorros de Montehermoso que reciben al turista, “así no se crea una barrera inalcanzable, sino un diálogo con el lugar y su cultura”.

De todos los materiales destaca la piedra local “tiene mucho futuro, nos ha impactado a todos”, resume Keller, tal es así que hay piedra en los baños, como las bañeras y los lavabos. Afirma que este material debería ser más famoso en la decoración “porque puede funcionar muy bien fuera de Cáceres”, algo que afirma incluirá en otros proyectos.