El Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, celebrado el pasado 1 de enero de 2026, ha suscitado una notable repercusión internacional tanto por su propuesta musical como por la dirección del canadiense Yannick Nézet-Séguin, responsable de una edición que ha combinado respeto por la tradición con una clara voluntad de renovación artística.

Entre las voces que han valorado el recital se encuentra la del director ribereño Miguel Ángel Martín Hernández, actual responsable de la Asociación Filarmónica Banda de Música Nuestra Señora de Palomares de Trebujena (Cádiz), quien ha expresado públicamente su admiración por la lectura musical ofrecida desde el podio vienés. “Absolutamente asombrado e ilusionado”, así define Martín Hernández un concierto que, a su juicio, “quedará para la historia” por la claridad técnica, la limpieza del gesto y el profundo conocimiento musical demostrado por Nézet-Séguin.

Desde la perspectiva de quien ha cursado estudios de Dirección de Orquesta, el músico ribereño subraya que el director canadiense logró un equilibrio poco habitual entre sutileza y pasión, conduciendo a la Filarmónica de Viena hacia “una perfección sonora” que evocó un sonido “casi más francés que vienés”, sin perder la esencia del repertorio tradicional. En su valoración, también comparó esta propuesta con etapas anteriores, señalando que, frente a lecturas más marcadamente germánicas, como las de Christian Thielemann, Nézet-Séguin aportó una frescura distintiva.

En la misma línea se expresó Alfonso Martín Muñoz, quien calificó al director como “un super crack”, destacando su elegancia, ausencia de artificios y una dirección “valiente, sin postureo”, en la que cada gesto tiene una traducción directa en el sonido orquestal.

La edición de 2026 del Concierto de Año Nuevo supuso además una ruptura significativa con décadas de tradición al incorporar por segundo año consecutivo obras compuestas por mujeres. En esta ocasión, el programa incluyó piezas de Florence Price y Josephine Weinlich, sumándose al histórico estreno femenino producido en 2025. Una decisión que refuerza el carácter inclusivo del recital sin renunciar al protagonismo de la dinastía Strauss.

Más allá del repertorio, Nézet-Séguin imprimió al concierto una energía marcada por la alegría y la esperanza compartida, reforzada por gestos simbólicos como dirigir la tradicional Marcha Radetzky desde el patio de butacas o su mensaje previo al brindis de Año Nuevo, en el que apeló a la paz entre los pueblos y al poder unificador de la música.

Para Miguel Ángel Martín Hernández, la experiencia fue tan inspiradora como reveladora: “Thank you for giving us such a wonderful and special day”, concluyó, expresando su deseo de que el director canadiense vuelva pronto al podio vienés. Un reconocimiento que, desde Ribera del Fresno y Trebujena, conecta la vivencia local con uno de los acontecimientos musicales más seguidos del mundo.

Foto: Cadena Ser

Juan Francisco Llano