El drama de la información, no ahora, sino de siempre, en el Anterior Régimen y en el actual, es que se informa de un hecho o fenómeno y siempre faltan datos…
Se suele indican que una realidad que suceda, sea una realidad social, sea cultural o sea económica o sea política. Por un lado, está el hecho. Lo que ha sucedido. Puede que se informe de ese hecho o no se informe. Caben esas dos posibilidades. Puede que se ignore o no se ignore. Dentro de informar del hecho, puede ofrecerse la información muy ampliada o muy reducida, puede exponerse en un lugar del periódico muy importante o secundario, lo mismo en papel o en digital, puede informarse con letras y titulares grandes o pequeños, etc.
Pero si se informa de ese hecho, después y al lado y dentro de esa información hay que ofrecer datos. Los datos pueden ser de distinto modo o manera o forma. Pueden expresarse todos los datos esenciales, o sólo algunos. Si por ejemplo, se informa de los accidentes de carretera, un ejemplo que supongo nadie obscurecerá ninguna parte de los datos, se puede decir el total. Dicho el total se puede después dividir en carreteras primarias o autovías o en secundarias. O, se pueden añadir otros datos que se pueden saber en ese momento o en esa realidad.
Tercero vienen las explicaciones. Y, ya en las explicaciones hay mil mares para navegar… vienen las explicaciones y los argumentos.
A mi entender, estas son las tres grandes áreas de informar de un hecho que se convierte en noticia cuándo se publica, y, en que se informa con datos y con interpretaciones o explicaciones. Para informar hay que ser fiel, lo más fiel a la realidad. Porque el otro, que dedica diez minutos a leer un hecho pasado por noticia-información tiene derecho a la realidad y a la realidad-verdad. Una persona se puede equivocar, está dentro de sus posibilidades humanas, pero no puede engañar, mentir, manipular, tergiversar, agrandar un aspecto y negar otro. Es un mal moral grave. Informar mal, o a medias mal, por ideologías, intereses, fines de todo tipo o mil otras razones es un mal. Quizás, entraría en el capítulo de “no mentirás” que ha sido la norma moral durante siglos y milenios del arco mediterráneo.
Una cabecera equis o una cabecera zeta pueden tener su ideología o su color o su bandera o su grupo filosófico o sus planteamientos o sus postulados mínimos o máximos. Pero una cabecera tiene el deber y el derecho de informar lo más correctamente posible. Es su deber hacia ellos mismos, es el deber hacia la sociedad. Hoy, hoy ha cambiado la información en un hecho que quizás no seamos conscientes del todo. Durante estos tres siglos, la información se publicaba en papel. El periódico de papel se conservaba como sardinas en lata en un archivo o biblioteca o hemeroteca y, apenas nadie volvía a ver esa información.
Pero hoy, con el sistema Internet, una información equis, sobre un hecho zeta, dada con un sesgo eme puede conservarse en Internet durante lustros o décadas. Con lo cual, es más fácil averiguar, por estudiosos e investigadores sus opiniones. Puede evaluarse en el futuro lo dicho hace un mes, hace un año. Con lo cual, se puede percibir más claramente desde el exterior y desde el interior la veracidad y la verdad de los hechos y de las interpretaciones. Eso, a la larga traerá que algunos periódicos en digital o Webs de otros medios de comunicación tengan más o menos audiencia. El concepto de audiencia que tanto interesa a tantos. Que es esencial para mantener la información y las cabeceras…
Lo único que hará que un periódico permanezca durante años y lustros será la veracidad, la verdad, no sólo la verosimilitud. Porque incluso alguien que sea del mismo color ideológico, quiere tener la información más exhaustiva posible… es mi opinión. El tiempo lo dirá, aunque personalmente no termine de apreciarlo. Creo que con el tiempo las personas agradecerán que le vayan expresando la realidad, el mayor grado de realidad, y, no sólo lo que le conviene a su cabeza, a su corazón, a su bolsillo o a su sangre… Porque las ideas y conceptos y enunciados y argumentos forman el entramado interior de cada ser humano. Cada ser humano tiene derecho a la verdad, al mayor grado de verdad posible…
Creo que muchos periódicos irán reduciendo su audiencia en el futuro, y, acabarán cerrando si no conservan y observan este principio. El principio de respetar el principio de la realidad o de lo real, lo más posible. De la realidad-verdad y de la verdad-realidad lo más posible.
Los articulistas de opinión, cumplen eso, el papel de opinión, por tanto, tienen más grado de irse hacia un lado de la escalera o del salón o hacia el otro. Pero creo que les sucederá lo mismo. Porque al final, alguien que dedica cinco minutos en leer un artículo de opinión. Agradecerá que le informe con veracidad, porque ya está él o ella en llevar la orientación más hacia un lado o hacia otro.
En la calle se dice, si dos interlocutores se juntan de vez en cuando, y, uno sólo expresa lo que les interesa a ambos de su color o de su bolsillo, al final, ambos se engañan, y, ambos se mienten… Y, una mentira o media mentira o medio error sobre otro, hacen un edificio erróneo, por eso el gran principio: El otro tiene derecho a la verdad, tiene derecho a la verdad-realidad, al mayor grado posible de ella. Eso es lo que este modesto articulista intenta y hace, aunque tenga menos audiencia por hacer eso mismo… Paz y bien.
JMM Caminero


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