El Medio Maratón de Sevilla 2026, disputado el domingo 25 de enero, volvió a convertir la capital andaluza en un gran escenario deportivo y humano, con una participación récord cercana a los 22.000 corredores. Entre ellos, varios ribereños vivieron una jornada marcada por la emoción, el compañerismo y la superación personal, valores que trascienden la propia competición.
Para el ribereño Juan Pedro Monzú García, la experiencia fue una muestra de que en el atletismo —y en la vida— “casi nunca importa el dónde, el cuánto o el cuándo; lo que sí importa es con quién y por qué”. Con ese espíritu quiso felicitar públicamente a María Pinilla Pérez por completar su primera media maratón, compartiendo incluso la anécdota de los nervios previos a la salida, que les llevaron a confundirse con los calcetines. Un detalle mínimo que refleja la mezcla de tensión y alegría propia de una gran cita deportiva.
Más profunda y cargada de significado fue también la vivencia de la ribereña Mari Carmen Castillo Mancera, quien cruzó la meta tras recorrer los 21,097 kilómetros con la sensación de haber cumplido una promesa personal. “Hoy crucé una meta que hace un tiempo parecía imposible”, expresó tras finalizar su primera media maratón. Para ella, la carrera fue mucho más que un reto físico: un proceso de madrugadas, cansancio, dudas y disciplina, pero también de fe, orgullo y amor propio. “No se corrió solo con las piernas, sino con el corazón, la mente y el alma”, resumió, orgullosa de su constancia y convencida de que este logro es solo el comienzo.
La prueba sevillana dejó también grandes registros deportivos. En categoría masculina, el francés Emmanuel Roudolff-Levisse se impuso con un tiempo cercano a la hora (1:00.24), mientras que en la femenina la etíope Zeineba Yimer Worku firmó una actuación histórica al batir el récord de la prueba con 1:06.33. Miles de corredores populares compartieron recorrido con la élite atravesando enclaves emblemáticos como la Torre del Oro, la Catedral o el Parque de María Luisa, arropados por el público desde primera hora de la mañana.
Más allá de los récords y clasificaciones, el Medio Maratón de Sevilla volvió a demostrar que estas grandes citas son también historias individuales de esfuerzo y superación. Historias como las de los ribereños que, desde la salida hasta la meta, llevaron consigo no solo kilómetros, sino motivos, compañía y sueños cumplidos.
Juan Francisco Llano

Sin comentarios