La Casa de la Cultura “José María Vargas Zúñiga” acogió el pasado sábado 31 de enero la presentación de La Tierra que Habla, una antología poética impulsada por el Colectivo Ataecina que reúne las voces de cinco autores vinculados a Tierra de Barros. El acto, celebrado en el Salón de Actos ante un público interesado y participativo, se convirtió en una reivindicación del territorio, la palabra compartida y la creación cultural desde lo colectivo.

Coordinada por Teresa Vázquez Carretero, secretaria del Colectivo Ataecina, la obra reúne a Laura Bastet Kali, Lupe García Araya, Mercedes Morón Alonso, José Sánchez del Viejo y Francisco Javier Silva. Cada uno aporta quince poemas, conformando un total de 75 textos que dialogan entre generaciones, estilos y miradas diversas sobre un mismo paisaje físico y emocional.

Lejos de plantearse como una mera recopilación, La Tierra que Habla se presenta como un espacio de encuentro poético donde conviven lo íntimo y lo social, lo rural y lo contemporáneo. Así lo subrayó la propia coordinadora durante el acto, al señalar que la antología “no busca la perfección formal, sino la autenticidad del decir; es la tierra la que habla, y nosotros solo somos sus intérpretes”.

Durante la presentación, los autores compartieron lecturas y reflexiones en un ambiente cercano, culminando la velada con un vino y productos artesanos, tal como había anunciado Laura Bastet Kali bajo el lema de “compartir poesía y un vino al final”. El encuentro reunió a vecinos, docentes, alumnado y personas vinculadas a distintos proyectos culturales de la localidad.

La antología recoge sensibilidades muy distintas. Laura Bastet Kali, artista colombiana afincada en Puebla del Prior, aporta una poesía de fuerte carga social y activista. Lupe García Araya, ribereña y autora de Un ático en ruinas, vuelve a desplegar una voz íntima y depurada. Mercedes Morón Alonso, joven poeta de Almendralejo, introduce una mirada lúcida y comprometida, marcada por su formación en psicología y criminología. José Sánchez del Viejo, presidente del Colectivo Ataecina, reafirma su poesía de raíz, vinculada a la tierra y la memoria, mientras que Francisco Javier Silva cierra el conjunto con una voz que equilibra análisis crítico y lirismo.

El presidente del colectivo clausuró el acto agradeciendo la asistencia y subrayando el valor simbólico del proyecto: “No es solo un libro; es la prueba de que, en la comarca, la cultura no se duerme”.

La Tierra que Habla se suma así a una red de iniciativas culturales que han consolidado a Ribera del Fresno como un foco activo de creación literaria en Extremadura, junto al Premio Nacional de Poesía “Meléndez Valdés” o las recientes publicaciones impulsadas por el propio colectivo. Una antología que no solo se lee, sino que se comparte y se siembra, como palabra viva nacida del territorio.

Juan Francisco Llano