La cuarta edición de la Vuelta a Extremadura Femenina ya es historia. Y su reciente disputa, aún en proceso de digestión y de análisis, ha dejado una agradable sensación de trabajo bien hecho. Una carrera joven en términos de andadura vital, pero con un sólido bagaje de trabajo organizativo que cuida al máximo los detalles. “La gente ha acabado contenta con esta edición”, resume Azu Lozano, directora técnica de la prueba. “Los equipos, los jueces, los aficionados… la opinión que nos han trasladado ha sido muy positiva. A la propia Mackenzie Coupland, la ganadora final, le ha gustado mucho la experiencia. Nos decía que era una carrera dura, pero sobre todo que era variada, que en tres días proponíamos recorrido de todo tipo, con distancias de crono nivel Tour de Francia y con una etapa de montaña también de Tour o de Giro”.

La emeritense recibe con afecto los piropos, aunque no le hacen perder el foco: “Todo el mundo que ha venido en 2026 dice que esta edición de la Vuelta Femenina ha sido un éxito y que seguimos subiendo el nivel. Nos han dicho, incluso, que es una de las vueltas por etapas mejor organizadas. Agradecemos esas palabras tan bonitas, por supuesto; pero nosotros nos quedamos con que hay que seguir trabajando. Tenemos que seguir limando aún muchos detalles. Pero ahora mismo a la Vuelta a Extremadura ya se la diferencia frente a otras pruebas, cuenta con una personalidad propia y eso nos ayuda. Nuestra clave es el trabajo, no hay secretos, pero el boca a boca de equipos y gentes del ciclismo está siendo muy importante”.

Lozano considera que una Vuelta Ciclista a Extremadura Femenina sobre cuatro etapas resultaría excepcional, una reflexión en clave de futuro: “Tenemos el nivel para poder seguir creciendo de categoría, pero ese crecimiento pasa por la parcela económica, nos falta presupuesto para crecer. Esto no es una queja o una petición, que no se interprete así: es exponer una realidad. La Vuelta a Extremadura con cuatro días sería impresionante. Tocaríamos el cielo con el nivel de participación que tenemos, equipos y corredoras, y las opciones a nivel de recorrido. Pero subir un día sólo tiene sentido si podemos subir todas las vueltas en una jornada. Igualdad para y entre todas. En este sentido introducir una cuarta etapa tanto en la femenina como en la masculina élite y sub-23 plantea incrementar el presupuesto por todo el tema de las tasas, los gastos organizativos…”.

¿Las fechas? Intocables. “La idea es no moverla de fechas. Esta ubicación en el calendario es buena, más allá de la coincidencia con otras pruebas importantes, como la Strade Bianche o la climatología. Sobre otras carreras, cada una tiene su espíritu y su idiosincrasia. Y sobre el tiempo, éste al final no se puede controlar. Este año hemos tenido de todo, muchísima lluvia el primer día. Pero también hemos tenido suerte, por fin, con la etapa reina. A la tercera fue la vencida por fin con la climatología tras dos años de modificaciones o cambios. Pero en cuestión de fechas, la vecindad o proximidad con el 8 de marzo nos aporta también un factor argumental”.

Sobre si ya hay alguna idea para los recorridos de 2026, Lozano explica: “Siempre tienes ideas sobre la mesa, proyectos que alguna vez estaría bien poder concretar, pero ahí entran en juego varios factores. Desde luego creemos en los recorridos variados y equilibrados. Nos gusta la crono, y pensamos que tenemos montañas que dan mucho juego. Más que las etapas en sí, lo que también queremos es que más pronto que tarde podamos contar con un equipo extremeño en la nómina de participantes, y que crezca también el número de participantes de extremeñas en la carrera”.

MACKENZIE COUPLAND: “EL OBJETIVO INICIAL ERA QUEDAR
ENTRE LAS CINCO PRIMERAS”

Días después de convertirse en la primera australiana que inscribe su nombre en el palmarés de la Vuelta Ciclista a Extremadura Femenina (y por partida doble, tanto en una etapa como en la general), Mackenzie Coupland rememora de forma más sosegada una experiencia deportiva y vital. “El objetivo inicial era quedar entre las cinco primeras de la clasificación general y, más en lo personal, mi única preocupación era sentirme fuerte y con fuerzas en todo momento”, recuerda.

“Era la primera vez que me alojaba y que competía en Extremadura y ha sido toda una experiencia. Personalmente me parece muy bien que haya una gran variedad de recorridos en una vuelta por etapas, ya que así resulta más emocionante, menos predecible y más difícil para nosotras las ciclistas. Y es una forma de atraer más al público, porque las carreras son cada día diferentes y también divertidas. Valoro mucho que nos sintamos seguras durante la carrera y en la Vuelta a Extremadura yo me he sentido muy segura. Nunca hubo ningún problema y siempre teníamos cobertura de las motos”, explica.

“El mayor problema fue el mal tiempo que tuvimos en la primera etapa, pero las dos siguientes fueron muy pintorescas y disfrutamos de una climatología muchísimo mejor”, agradece. “Es muy agradable tener una contrarreloj al principio de la vuelta para que las cosas sean más interesantes y luego tener esa mezcla de etapas que permitan darle aún más emoción a la evolución de la competición. Cuando en la última etapa nuestro equipo se puso a marcar un ritmo muy fuerte en la última subida, desde luego no esperábamos que se quedase tan poca gente en cabeza de carrera. En ese momento la situación se nos puso muy favorable y yo me sentí mucho más segura y me apliqué en esforzarme al máximo”.

PAULA OSTIZ, UN ARCOÍRIS QUE NO PUDO SALIR EN LA VUELTA 2026

Tal vez el mayor sinsabor que ha dejado esta edición de la Vuelta a Extremadura ha sido la ausencia de la corredora navarra Paula Ostiz. La ciclista del Movistar Team, actual campeona del mundo en ruta y subcampeona contrarreloj en la categoría juvenil, campeona de Europa en ambas modalidades júnior, contaba con la ronda extremeña en su calendario dentro de este 2026 en el que está afrontando su debut en la categoría sub-23. Ostiz, sin embargo, no pudo finalmente participar por unas molestias musculares derivadas en sobrecarga, según recogió Luis Guinea en Diario de Navarra.

La presencia de Ostiz en la Vuelta a Extremadura no sólo era importante por sí misma, pues no sólo es una de las referentes del ciclismo femenino nacional presente y futuro, también era el reflejo de que la apuesta por dotar de contenido competitivo a la cantera femenina que se ha venido impulsando desde Extremadura era relevante e iba a contribuir a potenciar este deporte. Porque su presencia no era un descubrimiento: era un retorno.

A mediados de febrero de 2024, cuando la Vuelta femenina profesional ultimaba los preparativos para su segunda edición, las geografías de la región asistían al alumbramiento de la Challenge Vuelta a Extremadura Junior masculina y femenina. Ribera del Fresno y Plasencia acogíeron entonces las dos etapas. Y en ambas la ganadora acabó siendo una Paula Ostiz (en la foto) que, tras un vibrante pulso con Celia Torres (presente en la ronda extremeña 2026), se llevaría el maillot amarillo de la general y también se adjudicaría las clasificaciones de la montaña y los sprints especiales.

La navarra ya había cosechado resultados muy relevantes como cadete tanto en el calendario nacional como a nivel internacional, pero en aquella ronda extremeña vivió una de sus primeras experiencias dentro de la categoría juvenil en la que tanto progresó. Ostiz iba a viajar a Extremadura con seis días de competición, todos ellos en Oceanía durante el mes de enero, en la campaña de su debut dentro de la categoría sub-23.

PRÓXIMA PARADA, VUELTA A EXTREMADURA ÉLITE Y SUB-23 MASCULINA

El proyecto integral de la Vuelta Ciclista a Extremadura volverá a las carreteras a mediados del próximo mes de junio. Entre el viernes 12 y el domingo 14 se disputará una nueva edición de la ronda extremeña élite y sub-23 masculina. El recorrido será presentado próximamente.

La Vuelta a Extremadura Élite Sub-23 fue recuperada por la Federación Extremeña en 2021 tras un parón de nueve años. Su retorno se concretó en septiembre, la consolidación de 2022 en junio y las tres últimas ediciones se celebraron a mediados de marzo, con posterioridad a la Vuelta Ciclista Femenina.

Este 2026 se mueve la prueba hasta el mes de junio, con el objetivo de dotarle de mayor autonomía reputacional y también para una mejor gestión organizativa de ambas. Hasta ahora, sobre el trazado en el que trabaja la Federación Extremeña, se conoce que la Finca El Toril de la población de Carrascalejo va a repetir como una de las localizaciones presentes en el recorrido.