La formación teatral, fundada en el año 2000 a raíz de un montaje impulsado por el actor y director Isidro Leyva en torno a la figura del pintor barroco Francisco de Zurbarán, nació del entusiasmo de un grupo de vecinos que decidieron mantener viva la inquietud escénica surgida en aquel proyecto colectivo. Desde entonces, su recorrido ha estado estrechamente vinculado al movimiento del teatro amateur extremeño y a la Federación de Asociaciones de Teatro de Extremadura, entidad con la que ha compartido formación, encuentros y experiencias.
El reciente montaje marca un punto de inflexión en la trayectoria del colectivo. Acostumbrado a representar comedias costumbristas, el grupo ha afrontado en esta ocasión una obra de mayor carga dramática, dirigida por José Luis Martínez García, que ha asumido el reto de sacar adelante el proyecto desde la propia estructura amateur. Según explican desde la compañía, el proceso creativo no ha estado exento de dificultades, pero ha resultado enriquecedor tanto en el plano interpretativo como en el humano.
La obra relata la historia de Trini, interpretada por Carmen Conejo, una mujer marcada por las adversidades que ve cómo sus aspiraciones juveniles —ser artista y alcanzar el éxito— quedan relegadas por las circunstancias de la vida. A su lado, su sobrina Merche, encarnada por Elisabeth Picón, trata de devolverle la ilusión mediante una iniciativa simbólica que da sentido al título de la obra: regalarle una breve experiencia de felicidad. El reparto se completa con la participación de Toni Bermejo, cuya intervención contribuye a articular el conflicto entre la realidad y la ficción teatral.
Más allá de la trama argumental, la propuesta invita a reflexionar sobre la naturaleza de las expectativas personales y la distancia que, con frecuencia, separa los sueños infantiles de la realidad adulta. La función introduce elementos sociales como la precariedad, el duelo, la depresión o la lucha cotidiana por sacar adelante a una familia, configurando un retrato emocional que conecta con experiencias vitales reconocibles para el público.
El equipo técnico, integrado por Joaquín Cortés en iluminación y sonido, así como por los propios miembros del grupo en vestuario y atrezzo, ha contribuido a crear una puesta en escena sobria que refuerza el carácter intimista del montaje. El diseño del cartel, obra de Ángel Cabezón, completa el conjunto artístico de una producción que ha contado además con la colaboración de empresas y vecinos de la localidad.
El regreso de Lucerna Teatro coincide con una etapa de revitalización cultural en Ribera del Fresno, donde el teatro amateur continúa desempeñando un papel esencial como espacio de encuentro, participación y expresión colectiva. Con “Una hora de emoción”, la agrupación reafirma su compromiso con la escena y demuestra que, incluso tras los momentos de incertidumbre, la pasión por el teatro sigue siendo capaz de movilizar ilusiones y construir nuevas historias sobre las tablas.
- 20 de marzo — La huella, de Teatro del Agua (Villafranca de los Barros).
- 21 de marzo — Hamlet, de Apeihron Theatron (Bodonal de la Sierra).
- 28 de marzo — Ya es la hora, de Salón Abierto (Puebla del Prior).
Juan Francisco Llano

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