León XIV, el Pontífice teólogo y matemático y misionero, cuándo se publique este artículo habrá lavado los pies a doce sacerdotes y habrá cargado la cruz en el Vía Crucis.

León XIV lavará los pies a doce sacerdotes en el Vía Crucis –cuando se publique este artículo ya habrá sucedido este hecho y dato-. Algunos dirán, porqué no hacer lo mismo con seglares normales, otros dirán con personas de todas las religiones, incluso ateos, otros expresarán porqué no con pobres de la diócesis de Roma, aquellos otros pensarán con personas de todas las etnias ya que somos una sociedad multiforme, otros opinarán con ancianos, otros con niños y niñas,  etc.

Creo que todos esos juicios serían realizados de buena fe. Pero también creo y estimo que con el tiempo irán abriendo la expectativas, este pontífice matemático y teólogo, tiene su forma de ser y de estar en el mundo, igual que los anteriores tuvieron la propia, además de los acontecimientos de cada época.

No sé si ustedes conocen las enormes polémicas que siempre han existido con Pío XII, el Papa del silencio –pero qué iba a hacer el Papa, los obispos de Holanda, me parece, hicieron una carta pastoral contra la persecución de los judíos, en la misa dominical, a las pocas semanas las autoridades del momento, ya que era una país invadido, fueron por conventos y monasterios deteniendo a todos los católicos de origen judío, entre ellas Edith Stein, ahora santa, por tanto, creo que el Pontífice Pío XII, no tuvo más remedio que trabajar a/en la sombra, en la diplomacia de la sombra, aquello del lema romano: El ruido no hace bien, el silencio hace bien, el bien no es ruidoso-.

Del Pontífice y de los curas y de la Iglesia y de la iglesia, al menos en España, todo el mundo tiene un parecer y un juicio. Todo el mundo si surge la ocasión habla. Somos una país complejo en el entender. Quizás la Edad Media no la hemos superado en muchos sentidos, dónde existían comunidades religiosas diversas, y, las personas se definían por ellas… Por eso, todos, más los ateos y agnósticos tienen o tenemos una concepción religiosa…

Aunque ciertamente las cifras de creyentes cristianos en Europa se van reduciendo año tras año. Todo el mundo está preocupado… pero también se dice, que aumenta el número de personas que se dedican a cultos paganos, surgidos del mundo precristiano, se habla en algunas sociedades del uno o dos por ciento… Qué desde luego es una cifra pequeña, pero el uno por ciento de un millón o de cien millones o de cuatrocientos millones, no es tan minoritario… Se cifra que 74.000 personas se declararon neopaganas en el censo del 2021 en el Reino Unido. En Rusia se habla de 1,7 millones… Se habla de un millón de personas de neopaganos en el mundo…

Quizás, quizás Europa que es el continente cultural de la libertad y de los derechos humanos, podríamos aprovechar ya que tenemos esta oportunidad, en que todas las religiones-metafísicas religiosas o ideologías-filosofías que se están instalando en su seno. Podríamos aprovechar para que el mundo resuelva la asignatura que lleva arrastrando miles de años, que todas las religiones-metafísicas-filosofías-ideologías se junten y hablen entre ellas, y creen lazos de entendimiento y de tolerancia y de vivir en paz.

Quizás, quizás Europa y en Europa podría aprovechar dicha oportunidad… Me recuerda aquel gran emperador hindú, del siglo dieciséis, si mi memoria no me falla, que juntó a los Altos Responsables de las religiones de su imperio, creó conversaciones y encuentros para que buscasen maneras de paz y entendimiento, si mi memoria no me falla, hubo reuniones entre las tres grandes religiones de su sociedad: Hinduismo-vedismo, Budismo, Islam… Creo que lo denominó el “encuentro de los tres océanos”. Metáfora muy poética y simbólica.

El Vaticano y todas las instancias de Roma y de la Iglesia Católica, y, también del cristianismo se preguntan porqué se está reduciendo el número de fieles en general, y, de religiosos y sacerdotes en particular, al menos en Occidente…

La realidad es que existen muchas explicaciones. Cada sujeto que vive en Europa tendrá una respuesta. Y, cada respuesta será verídica y verdadera, pero siempre limitada. Porque sólo existirá una. Pero también todos los fieles cristianos en mayor o menor grado se preguntan como remontar esta situación. Y, también existen diversidad de parecer, diversidad de diagnósticos, diversidad de pronósticos y diversidad de curaciones o de terapias…

Creo que algún órgano o entidad del cristianismo en general, y, del catolicismo en particular, como del resto de confesiones, deberían crear una entidad que estudie esto. Y, por tanto un grupo de personas que recojan todas las causas posibles y explicaciones y soluciones. Creo que lo primero que hay que hacer es realizar un trabajo de campo. La explicación más sencilla o más excepcional o singular que exista, que la dé cualquier persona, por muy exagerada que sea, que se tenga en cuenta…

Pero yo creo, aunque hay muchas razones, que la mayor, es la falta de santidad en sus representantes. Que exista más santidad en sus representantes. No digo que no sean buenos, que lo son, no digo que no estén bien formados que lo están, no digo que no cumplan con sus funciones que las cumplen. Todo eso lo hacen. Todo eso… Pero yo creo que el pueblo busca y necesita, personas, especialmente del clero y de los religiosos y religiosas, que se note el “humo y el olor de la santidad”. Cuándo aparece uno, el pueblo se vuelca en ellos.

El pueblo cristiano necesita ver ejemplos de esta realidad. De personas que se digan son santos o son santas, aunque evidentemente, no pueden serlo hasta que fallezcan y se sigan todos los procedimientos. Creo, nadie se rasgue las casullas, creo que se necesitan santos y santas que puedan estar en los altares, cuándo fallezcan, pero mientras tanto, nos den luz. Una vez leí, en la revista Ecclesia, que de todas las órdenes religiosas, uno de cada mil de jesuitas que morían en la orden, uno de cada mil se empezaba el proceso de beatificación. Era la orden que más santos en proporción tenían. Si mi memoria no me falla.

Creo que el pueblo cristiano anhela y desea ver en sus provincias, en sus diócesis, en sus pueblos, que al menos una persona, un religioso o religiosa o un sacerdote o diácono, se vaya extendiendo ese olor, “esa fama de santidad…”. Creo que ésta es la gran crisis del cristianismo y del catolicismo hoy. Ese aspirar a la santidad, siempre por la gracia de Dios y los dones de Dios y la Providencia del Buen Dios. (¡Bueno dejaré este artículo, como retórica y oratoria, escrito en futuro de este acontecimiento, aunque sabemos que cuándo se publique ya será pasado! Ejercicio estético y de la oratoria y retórico).

Es mi modesto parecer, sin negar decenas de otras variables y circunstancias, que en otros lugares, algunas hemos mencionado… ¡¿Cuántos sacerdotes de su diócesis del siglo veinte, que han pasado por ella, posiblemente unos cientos, unos miles, cuántos están en proceso de beatificación, que no sean mártires…?! ¡Bueno, de los fieles no vamos a hablar…!

JMM Caminero