La tradición volvió a cobrar vida en Ribera del Fresno gracias a una entrañable actividad intergeneracional que reunió a niños y mayores en torno a la elaboración de los tradicionales Bollos de Pascua, uno de los símbolos más arraigados del Domingo de Resurrección en la localidad.

La iniciativa, impulsada por el Centro Infantil “Garabatos” y el Centro de Día, contó además con la participación de usuarias de La Providencia–Hogar de Nazaret, configurando un espacio de convivencia donde la transmisión de saberes y experiencias se convirtió en el eje central de la jornada. Durante el proceso, los más pequeños pudieron aprender de primera mano los secretos de este dulce típico, mientras los mayores compartían recuerdos vinculados a una costumbre profundamente enraizada en la memoria colectiva ribereña.

Los Bollos de Pascua, elaborados tradicionalmente en los días previos a la Pascua, forman parte del patrimonio gastronómico y cultural local. Como recoge la tradición, su degustación se vincula al Domingo de Resurrección, jornada en la que familias y grupos de amigos solían salir al campo para compartir comida, en una celebración popular conocida como el “Día de los Bollos”. Este dulce, caracterizado por su forma alargada y la presencia de un huevo cocido adornado con grageas de colores, ha evolucionado con el tiempo, aunque mantiene intacto su valor simbólico.

La actividad desarrollada por ambos centros no solo ha servido para mantener viva esta tradición, sino también para reforzar los lazos comunitarios a través de la convivencia entre generaciones. En este sentido, iniciativas similares continúan desarrollándose en la localidad, como las promovidas en el ámbito educativo, tal y como refleja la jornada cultural del CEIP Meléndez Valdés, donde tradición y aprendizaje se dan la mano.

Enmarcada en el contexto de la Semana Santa ribereña, que combina actos litúrgicos con manifestaciones populares, esta experiencia pone de relieve la importancia de preservar las costumbres como elemento de identidad colectiva. Así, la elaboración de los Bollos de Pascua trasciende lo gastronómico para convertirse en un acto de transmisión cultural, donde cada generación aporta su mirada sin perder de vista el legado recibido.

Una vez más, Ribera del Fresno demuestra que sus tradiciones no solo se recuerdan, sino que se viven y se comparten, garantizando su continuidad en el tiempo.

Juan Francisco Llano