Érase una vez, no hace mucho tiempo, a inicios del siglo XX y en una España pacata y dispuesta a escandalizarse, un grupo de mujeres se subió a los escenarios, cuajadas de joyas, de sombreros y plumas, para defender un género considerado ínfimo, pero que cambió por completo la historia del arte y de la música: el cuplé. Ellas, señaladas por la moral, pero deseadas hasta la extenuación por los hombres, fueron grandes figuras, divas internacionales, heroínas valientes: las cantantes más importantes y admiradas de la época. Sobre eso va la obra “El Penúltimo cuplé” de la bailaora Luisa Palicio (Estepona, Málaga, 1984). Estrellas, divas amadas y odiadas que incluso llegaron a dar cobijo a las figuras del flamenco. Las plumas, las medias de rejilla y la libertad se subirán el próximo día 3 de marzo en la Sala Compañía, en el marco del Festival de Jerez, para reivindicar la osadía, el feminismo y la gratitud hacia estas mujeres valientes que no lo tuvieron fácil y que hoy por hoy, siguen luchando, esta vez, contra el olvido.

Háblenos de las cinco artistas que conforman ‘El Penúltimo cuplé’ con La Chelito a la cabeza que usted interpreta…

Licenciada en Coreografía e Interpretación de Danza Flamenca por el Conservatorio Superior de Danza de Málaga. Primer Premio Nacional por alegrías en La Perla de Cádiz, primer Premio Nacional de Baile de la Fundación Cristina Heeren…, de la ortodoxia al cuplé, ¿qué similitudes encontró?

La verdad es que las similitudes llegaron a través de la búsqueda y la investigación. Pepa Caballero, que es la productora de la obra y yo estábamos trabajando en otra idea, pero fuimos encontrando a estas personas, divas, que nos fueron cautivando, y sin pretenderlo, desarrollamos esta historia metiéndole presión a este tema que no era el primero que queríamos buscar. Al final se ha armado una obra completa.

¿Qué os cautivó de las protagonistas de su obra: La Fornarina, La Cachavera, Raquel Meller, Amalia Molina y la Chelito?

Nos cautivaron ellas. Cada una de estas figuras, una vez que empezábamos a leer sobre ellas, nos llamaba más y más la atención. Que fueran artistas, que no se conocieran, que cayeran en el olvido y que fueran auténticas valientes que lucharon y reivindicaron los derechos de las mujeres enfrentándose a la censura, a la hipocresía social…; estas mujeres defendían los derechos que hoy en día siguen ‘pendientes’ y ya, en esa época, se ponían sus plumas y salían al escenario por el derecho al voto, a estudiar, a no estar a la sombra de los hombres; una sombra que, además, era su público. El mismo que iba a verlas casa noche y luego la menospreciaban y criticaban considerándolas un género ínfimo. Cada noche luchaban por conseguir derechos, que hoy en día. continuamos defendiendo. Nos cautivó la fortaleza y la valentía de estas artistas por mostrarse frente a un público, en esa época, en la que la lucha era tan necesaria para las mujeres, y para la sociedad en general.

El penúltimo cuplé se ubica entre la I y II República y finaliza, cuando empieza la copla y se suavizan los textos, eliminando su segunda lectura o intención. No entiendo esto muy bien…

Se refiere a que hablan históricamente de la época de la decadencia del cuplé. Partimos de la picardía erótica en el que el cuplé estaba en lo más alto y luego tuvo una decadencia paulatina que fue pasando por el cuplé más dramático que también damos nuestro guiño hasta que finalmente muere de la mano de la copla y las grandes voces que dejaron a este género a un lado. Se llama así porque queremos que siempre se quede una esperanza de que se pueda retomar y siga latente. Cuando estructurábamos el guion comentábamos: ellas pensarían que, en el año 2000, por ejemplo, todas las reivindicaciones estarían resueltas y mira; sigue habiendo cuentas pendientes y motivos de lucha por ser sexy o querer gustar, y que eso no signifique que se tenga derecho sobre el cuerpo de nadie. Hoy en día sabemos que es actual y a ellas les pasaba…

La obra es un tributo a estas «heroínas olvidadas” que luchaban también ante otros frentes, por ejemplo, algunas intelectuales de la época…

Si, estas mujeres lucharon también contra ese muro, esa resistencia de parte del mundo intelectual (escritores, escritoras…) que realmente las criticaba y menospreciaba: por lo que hacían, por cómo lo hacían…; y hubo coetáneas en las que no encontraron ningún respaldo. Existían, como dos bandos, pero tanto unas como otras tienen un valor incalculable…, Unamuno, por ejemplo, hablaba muy mal de ellas, pero luego iban a verlas. Había una doble moral a las que ellas se enfrentaban sabiendo que al día siguiente en el periódico se las iba a criticar, o se las iba a llevar al calabozo. Después, como si nada, tenían que estar en sus casas con sus niños como si no pasara nada. Estaban solas ante la sociedad y el mundo intelectual que no le daba su apoyo.

Ellas frente al mundo y usted, frente al público del Festival de Jerez con una obra sobre el cuplé…

Mi primer miedo ha sido ese. Creo que es una historia difícil de contar y de llevarla a nuestro lenguaje, al flamenco, tanto musical como coreográficamente, pero a fecha de hoy le puedo decir, con mucho orgullo, que hemos hecho un buen trabajo de investigación y estudio tanto a nivel coreográfico como musical. Jesús Rodríguez ha hecho unos puentes musicales y unas piezas preciosas; cuento también con Daniel Chupete a la percusión que ha hecho unos arreglos chulísimos; las artistas que van conmigo son y están espectaculares. Es un espectáculo flamenco que no cae en el estereotipo del cuplé: yo soy bailaora. A todos los que estamos en escena se nos saca de la zona de confort. No hemos perdido la esencia de lo que somos: artistas flamencos. Y tampoco perdemos lo que estamos contando. Esa era mi miedo. El como sacarle partido, pero espero y deseo haberlo conseguido. Me gustaría que fuera un espectáculo que gustara y removiera un poco las conciencias y los pensamientos de todo el que lo vea. Los artistas debemos seguir reivindicando y contando cosas, como personas, y como parte de la sociedad. Estamos en el camino

Reparto Artístico:

Consuelo Portella Audet, «La Chelito» – Luisa Palicio

Consuelo Vello Cano, «La Fornarina» – Coral Moreno

Fca. Romana Marqués López, «Raquel Meller» – Ana Oropesa

Amalia Molina Pérez, «Amalia Molina» – Inma La Carbonera

Antonia Cachavera y Aguado, «La Cachavera» –  Ángeles Rusó

Guitarrista – Jesús Rodríguez

Percusionista – David Jiménez «Chupete»

 

Palop Flamenco