Mañana, sábado día 20 de diciembre, minutos antes de las 20.00 horas comenzarán a oírse en la catedral de Badajoz los cantos que antaño jalonaron nuestros templos. Ese que la Iglesia Católica considera modelo de música sacra y central en liturgia; ese que además se valora como tesoro de la tradición que mejor expresa la fe y el servicio de alabanza a Dios; y finalmente, ese capaz de unificar como ningún otro el
significado espiritual de la oración.
Sin embargo, la desconexión con este tipo de propuestas es cada vez mayor y resulta difícil encontrar grupos que puedan realizar este servicio; menos aún que lo realicen en su totalidad. La razón bien podría estar en la laboriosidad de esta empresa.
Realizar una reconstrucción litúrgica como la que propone Schola Cantorum Extrematurensis (SCEx) implica, entre otras cosas, seleccionar cada una de las lecturas, evangelio, oraciones colectas, prefacio… (todas en latín) y adaptar a ellas su correspondiente entonación. En SCEx este trabajo lo realizan el sacerdote y el maestro de coro. También requiere una preparación muy especializada del coro que tendrá que
aprender los cantos del propio (entrada, gradual, aleluya, ofertorio y comunión), así como los del común todo ello siguiendo las fuentes oficiales gregorianas. Esta labor se reparte entre los cantores más especializados (cantores mayores) y los cantores de escolares repectivamente. Pero también a ellos se encomienda todas y cada una de las respuestas de la misa con su correspondiente entonación; lo cual vivifica la labor del chorus en la liturgia.
En paralelo, se acomete la preparación específica del sacerdote, pieza clave, elemento vertebrador y principal en la liturgia. En la actualidad la formación en latín y canto que reciben en el seminario, en el mejor de los casos, es básica, y por este motivo requiere orientación específica mediante un profesor de canto para mejorar su técnica vocal y un maestro de coro que enseña la articulación del texto, así como las flexiones de la entonación correspondientes a cada texto. La preparación del sacerdote se inicia meses antes de la misa con todos y cada uno de los textos que solo él tendrá que entonar ese día; son los más relevantes por su importancia y longitud, el Evangelio, el prefacio y algunas oraciones.
Después hay que buscar financiación para costear todos los estudios y ediciones de materiales que se requieren en la liturgia; también para difundir y dar a conocer la actividad; y, finalmente, para sufragar los gastos de los profesores y cantores más especializados que acometerán la entonación de los más complejos cantos del propio.
En total, una celebración de este tipo requiere la participación de casi una veintena de personas con perfiles muy especializados en materias de liturgia, canto, musicología y coro. Y un equipo capaz de gestionar y conseguir los medios necesarios. Pues bien, casi sin darnos cuenta esto es lo que viene proponiendo desde hace 5 años Schola Cantorum Extrematurensis con su misa de adviento (y misa de San Juan) en
la catedral de Badajoz. Una celebración litúrgica «íntegramente en gregoriano» que hoy es una realidad gracias, principalmente, al aporte y financiación de Fundación CB al proyecto In illo tempore… Y gracias también a la colaboración de la S. I. Catedral Metropolitana de Badajoz, a la Archidiócesis Mérida-Badajoz, a la Federación Extremeña de Corales, al Conservatorio Juan Vázquez de la Diputación Provincial de Badajoz y al propio Instituto Extremeño de Canto y Dirección Coral. Todos consiguen, al fin, recuperar la tradición monódica cristiana en Extremadura posibilitando la experiencia única de sentir (ver, oír…) una celebración litúrgica de la misma manera que antaño lo hicieron nuestros ancestros.

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