En un rincón de Extremadura, donde el olivo y el trigo dibujan el horizonte, se gesta cada dos años una de las ceremonias literarias más singulares de España: el Premio Nacional de Poesía “Meléndez Valdés”, un galardón que, desde 2017, convierte a esta localidad pacense de 3.187 habitantes en protagonista de la poesía contemporánea española. Y este 2026, con la quinta edición en marcha, vuelve a encender la llama de la creación poética desde sus raíces históricas.

El secretario del premio, José María Lama, escritor y poeta, lo confirma: “Cada dos años, en el mes de enero, me vuelvo especialmente poético. Y lo hago repitiendo —y ya van cinco ocasiones— el mismo procedimiento: contacto con varios críticos literarios, entre ellos los de EL CULTURAL, EL PAÍS, ABC, QUIMERA, EL DIARIO MONTAÑES… para solicitarles los títulos de los libros de poesía publicados en España —en castellano y durante el bienio anterior— de mayor calidad, según su criterio.”

Este proceso, que dura varias semanas, es la primera liturgia de un premio único: no se presenta ningún autor; son los críticos quienes seleccionan hasta veinte obras, que luego se reducen a seis finalistas. Es un ejercicio de crítica colectiva, de consenso y de mirada atenta sobre la poesía que se escribe hoy en España.


El ritual: de la lista al jurado

La segunda fase comienza el 11 de marzo, aniversario del nacimiento de Juan Meléndez Valdés (1754), el poeta, jurista y político nacido en Ribera del Fresno, cuya figura ha sido recuperada por este premio como símbolo de la cultura local y nacional.

Los seis libros finalistas —entre los que figuran obras de autores como Jordi Doce, Álvaro Valverde, Basilio Sánchez y María Ángeles Pérez López— son enviados a un jurado presidido siempre por el ganador de la edición anterior. Este año, la presidenta del jurado será la salmantina María Ángeles Pérez López, ganadora en 2024 por su obra Libro mediterráneo de los muertos, un poemario que aborda la tragedia de los inmigrantes en el Mediterráneo con una prosa poética densa, simbólica y profundamente moral.

La reunión del jurado tendrá lugar en Ribera del Fresno a mediados de abril, donde, tras la lectura y deliberación, se anunciará el fallo. La entrega del premio, dotado con 4.000 euros y una estatuilla del poeta obra de la artista local Carmen Goga, se celebrará en torno al 24 de mayo, fecha en que Meléndez Valdés falleció en Montpellier en 1817.


 Ganadores y finalistas: un mapa de la poesía española

Las cuatro ediciones anteriores han reconocido:

  • 2017No estábamos allí, de Jordi Doce (Pre-Textos, Valencia, 2016)
  • 2019El cuarto del siroco, de Álvaro Valverde (Tusquet, Barcelona, 2018)
  • 2022He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes, de Basilio Sánchez (Visor, Madrid, 2019)
  • 2024Libro mediterráneo de los muertos, de María Ángeles Pérez López (Pre-Textos, Madrid, 2023)

La lista de finalistas, publicada en cada edición, es un mapa de la poesía española contemporánea: nombres como Marta Agudo, Olvido García Valdés, Juan Antonio González Iglesias, Eloy Sánchez Rosillo, Ada Salas, Ben Clark, Erika Martínez, Carlos Marzal, Fermín Herrero, Berta García Faet o Antonio Moreno han formado parte de este selecto grupo, elegidos por críticos de los principales medios culturales del país.


 Una experiencia gozosa y necesaria

Para José María Lama, este proceso no es solo un deber institucional —el Ayuntamiento de Ribera del Fresno le nombró secretario hace nueve años—, sino una experiencia personal y vital: “Retomo el contacto con muchos poetas, me empapo de actualidad literaria —de la que estoy ‘in albis’ habitualmente— y casi convivo con grandes de la poesía, algunos buenos amigos. Este año 2026 celebramos la quinta edición, que preside la excelente poeta salmantina María Ángeles Pérez López, y elegiremos un libro de poesía —quizá el mejor— de los años 2024 y 2025.”

Y aunque él ya no escribe poesía con frecuencia —“solo algún poema de higos a brevas”, dice con humor—, reconoce que estas semanas de invierno y primavera, cada dos años, son especialmente poéticas. Porque en ellas, la poesía no es un objeto de estudio, sino una vivencia compartida, un diálogo entre generaciones, un homenaje vivo a la palabra.


Más allá del premio: cultura, memoria y territorio

El Premio Meléndez Valdés no es solo un galardón literario. Es un proyecto cultural que busca poner en valor la figura de un hijo ilustre de Ribera del Fresno, un poeta que fue exiliado y que, en vida, representó la tensión entre la razón y la emoción, entre la ley y la libertad. Su legado, rescatado por este premio, se extiende ahora a través de actividades como la representación teatral de “Batilo, el poeta de las Luces”, que se ha convertido en parte inseparable de la entrega del premio.

Además, el encuentro sirve como puente entre la cultura local y la nacional, y ha generado proyectos como la Casa Museo de Meléndez Valdés, que se ubica en la casa donde vivió el poeta antes de salir de Extremadura.

Como señaló Luis Sáez, director de la Editora Regional de Extremadura, en la tercera edición: “La cultura ha ayudado a entendernos. Este premio es un ejemplo de resiliencia de la cultura en el desarrollo de actividades.”


 Calendario 2026

  • Enero-febrero: Selección de los 20 mejores libros de poesía publicados en 2024 y 2025.
  • 11 de marzo: Anuncio de los seis finalistas.
  • Mediados de abril: Reunión del jurado en Ribera del Fresno.
  • 24 de mayo (aproximadamente): Entrega del premio en acto público, con lecturas, homenajes y celebración popular.

Fotos: José María Lama y cedida

Juan Francisco Llano