El fontanés Isidoro de Santiago, Superior del Hospital de San Juan de Dios en Córdoba, ha vivido en primera persona “unos días muy duros” desde que el pasado 18 de de enero dos trenes chocaron a la altura del municipio cordobés de Adamuz. Se trata del accidente de alta velocidad más grave desde la tragedia del Alvia en Galicia , que se ha saldado con 45 personas fallecidas y cientos de personas heridas.
El siniestro tuvo lugar en torno a las 20:00 horas de ese domingo y, ante la magnitud del mismo, el SAS (Servicio Andaluz de Salud) y el 061, a los mandos de la coordinación sanitaria, comenzaron a pedir ayuda al resto de hospitales de la capital para ampliar la cobertura del Reina Sofía.
Isidoro de Santiago cuenta que recibió esa llamada, aunque nunca se imaginó la magnitud de lo que acababa de suceder: “ Sí, recibí una llamada del SAS advirtiéndonos de que podrían enviarnos muchas víctimas, y rápidamente nos pusimos en marcha. Movilizamos a todo el personal, a traumatólogos y cirujanos , camas, quirófanos, Ucis … Todo cambió en un momento.
Yo me fui a la puerta de Urgencias, y a eso de las nueve y media empezaron a llegar ambulancias, una tras otras … Nos traían a personas hechas polvo, rotas de dolor, con hematomas, fracturas, cristales incrustados en sus cuerpos… Durísimo… Nunca había vivido algo así, y hubo que prestarles ayuda física, pero también anímica, y a los familiares.
Pero creo que me impresionó aún más lo que vivimos esa noche: toda la noche recibiendo a familiares que iban de hospital en hospital buscando a sus seres queridos, haciendo como un viacrucis de vida, desesperados por saber si estaban en alguno, o si aún estaban atrapados en algún tren.”
Isidro de Santiago, que no ha hecho declaraciones a los medios hasta ahora porque se sentía “desbordado por lo vivido, en shock”, reconoce que “es difícil asimilar tanto dolor, tanta rabia y miedo… Es cuestión de tiempo.”
Por otro lado, se muestra orgulloso del trabajo desempeñado por todo su equipo, que “demostró esa calidad humana en la atención sanitaria, que es nuestra seña de identidad”. Un trabajo que está siendo reconocido por autoridades, familias, por la sociedad…
Así, el alcalde Cartaya (Huelva) Manuel Barroso ha dejado escrito en sus redes: “ Han demostrado no solo una altísima preparación técnica, sino también una calidad humana admirable, atendiendo a las personas afectadas con cercanía, respeto y sensibilidad.”
Isidoro de Santiago ha comentado al respecto: “ A veces, cuando uno no sabe ni qué decir, hay que hacer un silencio fecundo. Es mejor callar, practicar la escucha activa, sostener una mano… Porque todo somos iguales . Tengo claro que al final somos personas que ayudan a otras personas, respetando siempre la dignidad del otro.
Desde el punto de vista religioso, hay que preguntarse en situaciones así como actuaría Jesús de Nazaret, o el Cristo de Las Misericordias… Recordar la parábola del samaritano.. Acompañando, sirviendo al otro, ayudando a paliar el sufrimiento humano.”
En la última semana, han permanecido ingresados en el citado hospital 17 personas, más una que sigue en la Uci, “evolucionando bien”. Además, han tenido que reforzar el servicio de psicólogos.
Es de reseñar que el pasado mes de julio, el Hospital San Juan de Dios de Córdoba , en reconocimiento a sus 90 años de historia y su Obra Social ‘Hermano Bonifacio’, recibió el Premio “Cordobeses del Año” , que otorga El Diario de Córdoba (en la categoría “Valores Sociales”).

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