La libertad tiene que ver con el hecho de sentirse libre en primer lugar para hacer tal o cual cosa, de elección propia e íntima.

La libertad no se consigue sólo al levantarse de la cama y exclamar ¡ soy libre ¡ . No,  está se siente como un registro íntimo al estar un tiempo luchando en una dirección coherente con uno mismo el primero pero también teniendo en cuenta al otro como ser humano al igual que yo.
Se trata de un proceso de lucha interminable por tanto. Se habla mucho de eso pero poco se hace en esa dirección. Las personas hoy en ningún lugar se sienten libres porque están encadenadas a unas relaciones familiares que a veces no son las más acordes, unas situaciones económicas determinadas, a una posición determinada también y etc.
Y sucede también todo esto porque no se lucha. La gente, en términos globales, hoy no está luchando. Quitando momentos y situaciones puntuales donde se sienten ya muy acorralados, humillados al límite, se producen fenómenos explosivos de unión que después terminan en calma y relajación. Es decir se baja la guardia cuando el enemigo aparentemente desaparece. Porque siempre vuelve, de una forma u otra. El sistema tiene muchos años de historia y su capacidad de mimetizarse es muy grande.
Vuelve y derrota a la gente que no está luchando por la libertad de forma continua y por supuesto no está unida de forma continua también.
Sólo hay acción y reacción y está bien pero no suficiente. Hoy las libertades y las democracias no existen en ningún lugar, si es que alguna vez existieron.
Sólo hay símbolos , estatuas , banderas de que hay libertad pero es sólo eso simbología y parafernalia. Sólo existe hoy la libertad de comercio para algunos y no para todos, pero las libertades de comunicación, prensa, expresión, opción religiosa, moral, esas han desaparecido.
Si el ente humano quiere evolucionar debe de plantearse seriamente el hecho de actuar , modificar su propia conducta y la de los otros influyendo en su mundo de manera activa.
Apartarse de la vida mediocre a la que ha sido empujado.
Jesús Antonio Fernández Olmedo