Todos estamos tocados por el mal, es decir, todos somos muy malos, estamos envilecidos y endemoniados.
Es lo que es la realidad, no se puede decir otra cosa. Todos estamos en fase de una probable perversión, malversación y maleficio; es decir, aquí nadie la primera piedra puede tirar. Somos seres humanos muy fáciles de corrupción y es así.
En el fondo de cada ser se puede meter una especie de diablillo y torcer en cualquier momento al otro. Esto es solo una prueba, (la vida), a ver si somos buenas personas. La malicia está en todos nosotros. No se salva ni el gato. Nosotros vivimos un escenario en el cual es nuestro espacio para ponernos a prueba .
Muchos lloran, otros aplauden, otros ríen, otros enseñan sus éxitos, pero como digo nadie estamos a salvo de realmente ser como debemos ser, seres capaces de ponernos en la piel del otro.
Se trata de una operación de bisturí muy delicada y que el señor antropocéntrico disponedor de tecnología no está dispuesto por el momento a cambiar. Veamos como va todo y podemos tener alguna prueba de lo dicho.
Jesús Antonio Fernández Olmedo

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