En los medios están dos temas, diversos y diferentes, pero que también tienen sus entrecruzamientos: los Therians, y, si se puede admitir llevar determinada prenda en público…

– Todos los medios de comunicación nos hablan de los therians, que según definición serían personas que se identifican espiritual o psicológicamente con animales. La prensa indica que en Barcelona ha habido un encuentro dónde han asistido tres mil personas. Supongo que la inmensa mayoría como un acontecer singular, ver un espectáculo, otros, supongo que menos porque de alguna manera admiten la definición-descripción que antes hemos indicado.

Es cierto, que en la evolución de las religiones o religaciones religiosas-espirituales, hay una fase, según los antropólogos de “unión mística o unión espiritual” con la Naturaleza, y, dentro de ella los animales. En esta etapa existen distintas fases, o eso se cree, una es el totemismo, el animismo, etc. Algunos indican que de ese origen se llega a los monoteísmos occidentales de hoy. Algunos piensan que las pinturas prehistóricas tendrían un factor de explicación de ese tipo. Dónde el sueño y los sueños y esa hibridación con el espíritu del animal.

Supongo que actualmente, las redes sociales elevan un fenómeno que en otro tiempo habría quedado como una singularidad de la singularidad, en un fenómeno microsingular. Podemos pensar que hay personas que pueden sentir esa realidad, quizás, un tanto por diez mil o cien mil. No más. Internet entre otros cambios que produce, es que algo pequeño se puede hacer grande. No lo podemos obviar. Tendrán que venir la psicología y la psiquiatría para dilucidar este fenómeno, para las personas que se lo crean seriamente, no para aquellas que lo tomen como un juego. Las cifras que Internet a día de hoy, y, con el sistema informático que este escribiente dispone, de tantos por cientos, del cinco por ciento, creo que es un dato que nadie se lo puede creer… En fin, algunos antropólogos o moralistas o psicólogos o sociólogos explicarían este fenómeno como ese proceso moderno, que antiguamente denominaban: “Echan a Dios por la puerta y te entran por la ventana mil diosecillos y supercherías…”.

– Existe una polémica en los medios de comunicación sobre la ropa y el vestido –no vamos a concretizar, porque creo que expresando como general, se puede aplicar a distintas realidades, el lector añada o quite-. Que esencialmente tiene dos dimensiones, o al menos dos: una ética o la moral correcta de ponerse una prenda o no hacerlo o de determinado modo o de determinada manera. Segundo, si la sociedad en el Estado o el Estado deben legislar sobre determinadas prendas, ponérselas o quitárselas en los ámbitos públicos…

No quiero entrar en este tema y en esta cuestión. Porque hay temas, que los opinadores siempre pierden. Pero si deseo en el tema de la ropa utilizar unos conceptos previos, o, al menos sirvan de discusión, para toda la temática, que no es sólo ponerse una prenda o no ponérsela, o quitarse una prenda o no.

Primero, me recuerda aquello de que los obispos y cardenales no se ponían de acuerdo, si permitían o legislaban para que las Misas fuesen en las lenguas vernáculas o no. Bueno, la cuestión es más profunda. Y, que cansado Juan XXIII, ahora ya santo, obligó a todos los obispos y cardenales, que a la mañana siguiente, todos asistieran a Misa, Misa en un rito oriental católico pero en lengua propia. No recuerdo cual. Después de terminar el proceso y el acto –digo estas palabras para quienes no sean creyentes-, todos o casi todos se dieron cuenta del mensaje. Cientos de millones, miles de millones de católicos durante siglos, habían asistido a Misa, sin entender la mayor parte del rito o de todo el proceso litúrgico-religioso. Es cierto, que los fieles podrían llevar misales que tenían el latín y la traducción. Y, es cierto de tanto repetirlo que conocían de tantos siglos, palabras y frases y sentidos. Bueno, pues esta cuestión quedó clara, incluso, todavía hay quién no está de acuerdo con este cambio…

Quién defiende ciertas ropas, sean mujeres, sean hombres… aconsejamos que sigan la fórmula de Juan XXIII, es decir, que se pongan dicha ropa y la lleven durante varios días, especialmente, en verano o en invierno. Qué hagan la prueba, quizás así, vean con más claridad y tengan una concepción más práctica de dicha realidad. Conozco a un pintor y ensayista y escritor que hizo la prueba para redactar un libro de quedarse varios días como mendigo pidiendo en una calle de Madrid. En fin, no es lo mismo torear desde el foso con el toro delante a dos metros, que torear con los ojos desde la barrera, y, como se suele decir, no es lo mismo torear desde el punto de vista de la madre o de la esposa, aunque esté a trescientos mil metros, viendo dicho acontecimiento por televisión.

La empatía, es decir, ponerse al lado del otro, ponerse en el punto del otro o de la otra. Quizás, sea una virtud que no habría que olvidar. Quizás, no se pueda hacer nada, pero quizás con la empatía sea más fácil entender la realidad compleja y simple de la vida…  -también no olvidar que ya usted no va un viaje de trescientos kilómetros, ni de cincuenta mil metros en burro, es decir, que el mundo va cambiando y todo debe ir cambiando, con el saber ortodoxo de la ciencia y la moralidad mínima correcta…-. (¿Pero no entremos en el mar de la ética y la moral correcta… en estos momentos?).

Bueno, terminemos el artículo con dos temas, que de alguna manera se interrelacionan, en algunos sentidos. Dos temas como siempre este escribiente y polígrafo tratados con sumo respeto. Si son conscientes, no hablo de ningún tipo de ropa o vestido, tampoco de “quitarse determinado vestido o ropa”, porque también es aplicable… ¡Paz y bien…!

JMM Caminero