El ciclismo es el deporte más itinerante que existe, el que más territorios recorre y el que más ámbitos topográficos abarca. Deporte, geografía, patrimonio. Una carrera ciclista trasciende la competición con un variado menú de enclaves, historias, nombres propios y curiosidades y, en este sentido, la XXXI Vuelta Ciclista a Extremadura élite y sub-23 no es ninguna excepción. Las posibilidades realmente son infinitas, pero aquí van algunas líneas maestras del viaje que arrancará este viernes 12 de junio en Azuaga y concluirá el domingo 14 de junio en Baños de Montemayor.

La Vuelta a Extremadura Élite y Sub-23 de 2026 echará a andar con un periplo entre la Comarca Campiña Sur y la Comarca Sierra Suroeste, con paso por la Comarca de Tentudía y, más anecdóticamente la de Zafra – Río Bodión. Una edición de la ronda extremeña que regresa a las fechas de junio en las que ya se disputó en 2022 y que fueron las habituales entre las ediciones de 1988 y 1992, con una casuística particular posterior en 2001.

La populosa población de Azuaga, pueblo de gran tradición ciclista y cuna del primer ganador extremeño de la general de la carrera, el exprofesional Ernesto Manchón, recibe de nuevo una ronda extremeña con un arranque que es inédito que reverdece la anterior, y lejana, escala de la carrera, la meta y la salida de etapa de la edición de 1986. Azuaga históricamente ha sido un importante nudo de comunicaciones en las rutas desde Augusta Emérita y Batalyaws hacía Córdoba y Granada, y desde el punto de vista patrimonial destaca por las múltiples influencias de la Orden de Santiago en su desarrollo urbanístico y en las manifestaciones arquitectónicas mudéjares tanto religiosas como civiles, con un barrio mudéjar que bien merece un paseo.

Impresionan las hechuras de su Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, templo gótico tardío con influencias del manuelino portugués que está considerado el de segundo mayor tamaño de toda la provincia de Badajoz, un aporte que no deja de ser baladí teniendo en cuenta que ésta no deja de ser la provincia de más extensión de toda España. En la mayor elevación de su casco urbano se encuentran los restos del castillo de Miramontes, de origen musulmán sobre otros restos de origen romano, un vestigio que ya pone de relieve por sí mismo el peso de Azuaga en la historia.

Estamos en unos pagos con presencia humana desde tiempo inmemoriales, como recuerdan los conjuntos megalíticos catalogados en sus entornos e inmediaciones.  Esta recurrencia, o la riqueza de sus tierras y la existencia de explotaciones mineras, empero, no ha sido ni impedimento ni freno para el fenómeno de la emigración de mediados del siglo XX, período donde la urbe pasó de 17.500 a poco más de 10.000 habitantes: fruto de esta dinámica demográfica, muchos oriundos azuagueños se establecieron en la barcelonesa Sant Boi de Llobregat, ciudad también de gran tradición ciclista.

La población de Azuaga es la sede, cada mes de mayo, de la FECSUR, una feria de muestras estrechamente vinculada al sector primario de la Campiña Sur de Extremadura y en la que también se proyecta una feria del porcino ibérico extremeño y un salón de maquinaria agrícola y ganadera. Y en cuestión de grandes eventos, en este caso en clave más cultural, no se puede obviar el Viriatorock, el festival musical más antiguo de la provincia, con más de veinticinco ediciones, que se consagra cada año al rock en el centro de operaciones de la plaza de toros; un festival que mantiene su carácter popular mediante precios económicos y que, también, se ha convertido en una referencia contra el racismo y la xenofobia. Y es que la música despierta muchas pasiones en Azuaga, donde disfrutan de una gran agrupación de orquesta y tambores  y de una activa banda municipal.

Los ciclistas se dirigirán hasta la población de Malcocinado, otrora Villanueva de la Victoria y en territorio pacense desde mediados del siglo XIX. Los contornos de este tramo del periplo, por la carretera BA-018, se van a ir progresivamente adehesando mientras se adentran en un incipiente contexto serrano durante el que se abandona Extremadura para ingresar en Andalucía, por el norte de la provincia de Sevilla. La carrera llega entonces a la población de Guadalcanal, que durante muchos períodos históricos formó parte del territorio de Extremadura hasta su adscripción al de Sevilla con la división provincial de Javier de Burgos de 1833. Con entornos con mucha riqueza minera explotada desde la antigüedad, sobre todo de plata, Guadalcanal indirectamente ha pasado a la historia por el nombre de una de las grandes batallas de la Segunda Guerra Mundial: Pedro de Ortega y Valencia, vecino del pueblo y miembro de la impresionante expedición de 1568 del berciano Álvaro de Mendaña por las aguas del Pacífico, bautizó con ese nombre la mayor de las ínsulas en el archipiélago de las Salomon.  En las inmediaciones de Guadalcanal, además, está el Cerro de la Capitana, techo de la Sierra del Viento con sus 960 metros de altitud, punto más alto de la Sierra Norte sevillana y un excelente otero panorámico que los ciclistas van a dejar a mano izquierda en el sentido de la marcha.

[Fotos:Frescos de la ermita de la Virgen del Ara; fortaleza de Montemolín]

El primer alto de montaña de esta edición, el Alto de Llerena, reintroduce al pelotón en el territorio de Extremadura por la localidad de Fuente de Arco, célebre por su impresionante Mina de la Jayona, pero también por su no menos impresionante ermita de la Virgen del Ara, considerada por muchos la Capilla Sixtina de Extremadura por los frescos de sus bóvedas. Los corredores van a pedalear por las inmediaciones de ambas, cuando la carrera se mantenga una veintena de kilómetros durante estribaciones de Sierra Morena, en su camino hacia Puebla del Maestre, por una deliciosa BA-U-1615 ideal para la práctica del ciclloturismo con su trazado serpenteante en un contexto paisajístico de magníficas dehesas.

El olivar ganará presencia a media que nos acerquemos a Puebla del Maestre, el nombre de este enclave desde el siglo XVIII tras haber sido conocida como Puebla de la Fuente, Puebla de Hernán González, Puebla de Doña María Ramírez o Puebla del Conde, entre otros. En esta pequeña población se puede contemplar “el castillo”, como se conoce al torreón defensivo levantado por el maestre de la orden de Santiago Alonso de Cárdenas en el siglo XV, vestigio de una fortaleza de mayor tamaño y ambición, y también una iglesia de Salvador del Mundo donde se veneran hasta seis Sagradas Reliquias vinculadas a Jesucristo y su pasión: entre ellas. un fragmento de tela de la Sabana Santa, un trozo de la cuerda con la que Jesucristo fue maniatado, una espina de la corona o un fragmento de la cruz en la que Jesús fue sometido a crucifixión. Al paso por la plaza de Manuel Durán el pelotón dejará a su derecha las sorprendentes instalaciones del colegio público, un edificio costeado por un vecino que hizo fortuna en Argentina en el siglo XIX, el citado Manuel Durán, con una estética de inspiración neoclásica y en cuyo frontispicio recoge el lema “Homenaje a España y La Argentina”.

La BA-110 desemboca en una EX-103 que muy pronto alcanza el casco urbano de Pallares, sin tilde, pedanía de Montemolín con  origen en un asentamientos de población astur-leonesa o gallega  durante  la repoblación medieval, donde sorprende la sencillez de su Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena. La BA-067 conducirá a los corredores hasta Montemolín, una de las poblaciones más antiguas de la zona y muy vinculada en términos de esplendor al período almohade. Destacan los restos de su castillo, realmente fortaleza de origen musulmán, y por los de la vecina ermita de la Granada (con una estética muy acastillada que recuerda a la del cercano monasterio de Tentudía), así como las ermitas de San Benito y de San Blas. Ya en el pueblo, llamativa es la solemne planta de la iglesia de la Concepción, que conserva un vetusto campanario y alguna que otra gárgola; y en la plaza de la Constitución, la escultura que homenajea a Martín Álvarez Galán, natural del pueblo y héroe de la Batalla del Cabo San Vicente (1797), donde combatió a bordo del navío San Nicolás de Bari. Otro oriundo ilustre de Montemolín fue, en el siglo XVI, el religioso jerónimo y teólogo Casiodoro de Reyna, autor de la primera traducción de la Biblia completa al castellano y que abrazaría el protestantismo. Los entornos de Montemolín, que albergan anualmente el paso del Rally de la Vendimia de Almendralejo con uno de los tramos más esperados, también han sido noticia por haberse convertido en territorio explorado por el Ibis eremita dentro de los proyectos para evitar su extensión y fomentar su reintroducción en Europa. La novela El tesoro de San Benito, del periodista cordobés José Montero, realiza un recorrido histórico sobre Montemolín muy pertinente.

Las dehesas y los olivares de paisajes previos dan paso a una fase de entornos más cerealísticos. La carrera rueda ahora por la BA-067, casi paralela a una Vía de la Plata sobre la que acabará cruzando, con destino a Fuente de Cantos. La población donde nació el genial pintor barroco Francisco de Zurbarán aguarda el paso de la carrera con uno de los sprints especiales previstos para la primera etapa, aunque si el paso hubiera sido durante el último domingo del mes de abril la caravana se hubiera encontrado con la celebración de La Chanfaina, fiesta de interés turístico regional que pivota en torno al guiso de la carne de cordero y la elección del Chanfainero Mayor que recibe la distinción del Machacaó de Plata. La Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, inconfundible por la esbeltez de su torre, o el convento de las Carmelitas Descalzas y el convento de San Diego son algunos destacados ejemplos del patrimonio religioso de una localidad orgullosa de su vecino más ilustre. La casa natal de Zurbarán alberga un museo en el que se propone un acercamiento, a través de varias estancias, salas y habitaciones de la vivienda, a la vida del pintor. Unos kilómetros al sur del casco urbano se encuentra el yacimiento  de Los Castillejos, donde se han encontrado restos del neolítico, con tramos de lienzo de muralla y entramado urbano que se remontan a la Edad de Hierro.

El sprint especial de Fuente de Cantos se encuentra a 40 kilómetros del final y la BA-145 supone un lento retorno a la dehesa frente a los terrenos de pasto y cereal. En este camino, una transición entre viñedos y olivares emerge en la ruta hacia Valencia del Ventoso. La tierra, rojiza, evoca a la de Tierra de Barros pero realmente estamos dentro de la pequeña incursión por la Comarca Zafra-Río Bodín. Valencia del Ventoso nos aguarda con un interesante patrimonio en el que destaca la Casa Fuerte de la Encomienda, conocida también como el castillo, y la iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza. En esta población cada mes de agosto desde 1988 se organiza La Garbanzá, una fiesta popular gastronómica que tiene como protagonista a esta legumbre cuyo cultivo está aquí muy extendido. El garbanzo de Valencia del Ventoso cuenta con mucha reputación y, de hecho, las autoridades extremeñas han impulsado la creación de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) ‘Garbanzo de Valencia del Ventoso’. La Feria Medial, a finales de agosto, conmemora la llegada al Palacio de la Encomienda de El Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba y su familia para residir una temporada.

Valverde de Burguillos, a la que se llega por la BA-144, nos despedirá de la Comarca Zafra-Río Bodión.  La Vuelta a Extremadura llega a una población muy concienciada sobre el reto demográfico y la búsqueda de nuevas oportunidades en el mundo rural. Sede de la Fundación Repoblación, en el verano de 2024 se convirtió en sede de un encuentro paneuropeo para aunar idea, debatir campos de acción y generar sinergias. A través de su Festival Repoblación, del que se han celebrado dos ediciones, se sigue trabajando en el debate sobre el futuro del mundo rural.  Y este campo de acción ha abierto nuevas puertas: hace pocas semanas ha sido una de las sedes del II Encuentro sobre Derechos Digitales y Repoblación, un foro donde han compartido experiencias 23 organizaciones procedentes de nueve comunidades autónomas españolas y dos regiones de Portugal.  Valverde de Burguillos es un pueblo muy dinámico pese a su pequeño tamaño. Rico en fuentes de agua, la población fue durante más de una década el lugar de residencia del escritor valenciano Rafael Chirbes, autor de la serializada Crematorio, quien encontró aquí un enclave de paz e inspiración para su carrera literaria. Extremadura, una vez más, ejemplo de taller de creación de las más diversas artes.

[Fotos: Castillo de Valencia del Ventoso; casa museo de Zurbarán en Fuente de Cantos]

Desde Valverde de Burguillos a Burguillos del Cerro los ciclistas pedalearán entre amplias dehesas con las serranías de la Comarca Sierra Suroeste en el horizonte, Sierra del Cañijall al frente.  Y en un momento dado, majestuoso sobre un pequeño monte, la referencia del castillo templario de Burguillos. El final está cerca. Cuando la BA-032 llegue a la intersección con la carretera que une Jerez de los Caballeros y Zafra, toca hacer el giro a la derecha para buscar la meta en la calle Ancha, sobre un firme adoquinado muy uniforme.  La piedra no es asunto baladí en la población, con una gran riqueza de granito en su subsuelo y una intensa actividad desarrollada durante décadas por la desaparecida empresa Grabasa, que llegó a estar entre las tres grandes productoras a nivel nacional. Cerrada en 2012, la actividad ha regresado sus canteras y centros de producción una década después. Burguillos del Cerro, por su ubicación geográfica, también alimenta valoraciones climatológicas en otras áreas de la comarca: en la cercana Salvaleón, por ejemplo, las gentes del campo tenían muy en cuenta si las nubes de lluvia entraban en sus contornos desde Burguillos, en tanto que eso garantizaba un régimen de precipitaciones más intenso y violento.

Burguillos del Cerro, que se estrena como final de etapa en la Vuelta a Extremadura, es un pueblo sorprendente por su conjunto histórico-artístico no especialmente conocido. Su situación equidistante de Jerez y Zafra, empero, le convierte en un enclave ideal para la incursión en circuitos turísticos más amplios. Antiguo núcleo de población bajo la orden del Temple, y objetivo bélico durante algunas contiendas bélicas con Portugal, especialmente durante la Guerra de Restauración, la iglesia de Santa María de la Encina y San Juan Bautista cuenta con una torre barroca de 50 metros de altura. La Casa del Corregido y la antigua cárcel real son otros edificios singulares. Pero la población está llena de rincones con mucho encanto, como los de su antigua judería, y muchos de ellos se pueden hilvanar en rutas temáticas, como la ruta de los pilares o la ruta de los cruceros. Los amantes del atletismo tienen una gran excusa para acudir hasta aquí a comienzos de mayo, en el marco de las fiestas patronales en honor a San Gregorio, cuando se organiza la Subida al Castillo.

[Burguillos del Cerro]

[Fotos: Finca El Toril (izquierda), Santa Lucía del Trampal, en Alcuéscar]

La Finca El Torill de Caja Rural Extremadura, un espacio fundamental en la creación de sinergias para las mejoras de la ganadería y la agricultura con mucho peso para la dehesa, un enclave también ideal para la organización en el medio natural de diferentes eventos, regresa por segundo año consecutivo al recorrido de la Vuelta a Extremadura élite y sub-23 con la salida de una segunda etapa que, esencialmente, recorrerá geografías de las comarcas Tierra de Mérida-Vegas Bajas, Trujillo y Tajo-Salor. Un periplo interprovincial, salida desde la provincia de Badajoz y llegada en la de Cáceres, que dibujará la que será la etapa de mayor recorrido en cuanto a kilometraje de todas las propuestas por la carrera desde su primera edición, en 1985. Un viaje por muchos territorios otrora controlados por la Orden de Santiago donde cobrará un valor especial la riqueza faunística en el apartado de las aves.

Desde el kilómetro 699 de la N-630, la histórica vía de la Plata, los ciclistas buscarán en primer lugar el paso por Alcuéscar, un pueblo donde se ubica un primer sprint especial y en donde el turista debe parar sí o sí para disfrutar de la majestuosidad de su Basílica de Santa Lucía del Trampal, ejemplo superlativo del templo visigótico y un caso único de esta arquitectura en la España meridional.  La etapa, empero, ha arrancado en las cercanías de Mérida y la influencia de la Augusta Emérita se va a dejar notar en muchas de estas áreas. La existencia de restos de la Via de la Plata, de villas romanas y otro tipo de asentamientos o de infraestructuras diversas, como los restos del llamado puente de Aljucén, sobre el río homónimo, son algunos ejemplos de una amplia cantidad de vestigios que trascienden las inmediaciones del recorrido del día.

Los ciclistas, que en este momento circulan por la EX-382, van a llegar pronto a las rampas del Alto de Montánchez, una cota puntuable en las estribaciones de la sierra y el pueblo del mismo nombre que, aunque cuenta unos dos kilómetros y medio de subida, presenta rampas de hasta el 8%. Montánchez es célebre por la calidad de sus jamones, por su ubicación y también por su cementerio, uno de los más bonitos del mundo por su emplazamiento en la ladera de un escarpado risco del que emergen los restos de su castillo.

La Sierra de Montánchez ha sido terreno de recurrente paso para la ronda extremeña, con presencia de altos puntuables para el gran premio de la montaña de diversa catalogación.  Enclave sobresaliente para la práctica del senderismo, el universo cicloturista encuentra en estas serranías un territorio fabuloso para la práctica de diversas modalidades de ciclismo. En clave de carretera, la joya de la corona es la subida hasta las Antenas de Montánchez y el conocido como ‘Cancho que se menea’, a unos 980 metros de altitud; una ascensión inédita en competición, recurrente en muchos entrenamientos de los aficionados de la zona o emigrantes de retornos recurrentes; una ascensión que bebe de la subida que harán los ciclistas, que atravesará el pueblo y que seguirá hasta la parte más alta de la sierra por una revirada y estrecha ruta que desde la Fuentes de Salor, a las afueras de Montánchez, presenta rampas de hasta el 16% y el 17% en su camino hacia la cima.

La carrera toma la EX-381 para, siempre por esta vía, dirigirse hacia las pequeñas poblaciones de Torre de Santa MaríaSalvatierra de Santiago y Ruanes. A la salida de Torre de Santa María, donde cada 21 de septiembre, San Mateo, se festeja la conocida como Fiesta de los Tableros, queda la Encina Neta, un árbol singular de robusto porte y enormes dimensiones; no es un caso aislado en esta zona, que pone en valor el formidable ecosistema de dehesa de estos pagos.  Salvatierra de Santiago, por su parte, cuenta con una longeva y ancestral conexión con la transhumancia, acaso mayor que otros pueblos del entorno, que durante siglos le hizo mantener estrechos lazos con la riojana comarca de Cameros y otros enclaves castellanos en territorios abulenses y segovianos.  Su pequeño tamaño y su poca población, por último, configuraban en Ruanes la curiosidad de contar en tiempos pretéritos con el mayor índice de población noble o hidalga de la actual Extremadura en relación a esas variables. Los ciclistas pedalean en las áreas de influencia de la histórica Trujillo, cuya majestuosidad se sentirá más aún cuando el rutómetro alcanza el pueblo de La Cumbre y su sprint especial. Aquí, empero, la carrera esquiva la ruta directa hacia la cuna de los hermanos Pizarro, ciudad que ha sido varias veces protagonista en la Vuelta a Extremadura, para ahora desviarse rumbo noroeste y recorrer otros territorios de su alfoz con destino a Santa Marta de Magasca, que alberga otro sprint intermedio.

[Montánchez]

A estas alturas los paisajes han ido cambiado, las ondulaciones serranas se han suavizado, los campos se han ido despejando y las concentraciones arboladas se diluyen para dar paso a campos más abiertos donde imperan cultivos cerealísticos. Este contexto volverá a cambiar puntualmente cuando la carrera busque los ríos Magasca y Almonte o se acerque al Tajo; pero esto será después del paso por una Santa Marta de Magasca que, nota curiosa, debe la segunda parte de su topónimo al añadido que se hizo en el primer tercio del siglo XX. A partir de aquí se toma una de esas carreteras que no aparecen muchos mapas, estrechita, revirada, ideal para el disfrute cicloturista, hasta el entorno de la ribera de Magasca. La orografía vuelve a proponer colinajes en un contexto más adehesado. Es una zona de riberos, tal y como se conocen estos paisajes escarpados, a veces con cortados bruscos y otras con laderas más suaves, que bordean o se aproximan a los cauces fluviales, ríos y arroyos que precisamente han propiciado su morfología actual con la erosión del terreno. Son zonas donde los amantes de la ornitología o el birdwatching encuentran un auténtico paraíso para su actividad. La etapa, a partir de este punto, ingresa en unos pagos donde la contemplación de diferentes tipologías de aves cuenta con varios puntos de gran fama.

Un giro brusco en dirección a la izquierda para entrar en la carretera CC-328 vuelve a recuperar el paisaje más estepario. Una vía estrecha, de asfalto más irregular, en un terreno durante unos cuántos kilómetros mucho más abierto donde puede soplar el viento.  La ruta hacia la población de Monroy se realiza por esta CC-328 y la misma se revira y se complica en el acercamiento al cauce del río Almonte. El Almonte es un tesoro natural: importante afluente del río Tajo que nace a los pies de los cada vez más ciclistas Riscos de las Villuercas, en el Rugidero del Almonte, su trazado de más de 150 kilómetros le convierte en el río más largo de toda España sin ningún tipo de presa o embalse en su recorrido propio.  Para la etapa, una zona donde prestar mucha atención y donde mantener una concentración máxima.

Superado el Almonte la carretera comienza a remontar el paisaje de ribero de la otra vertiente y aquí se ubicará la segunda dificultad orográfica del día, la de un Alto de Monroy que se corona en las inmediaciones de este pueblo. Monroy nos recibirá con su sorprendente, majestuoso y macizo castillo, una fortaleza de apariencia rejuvenecida que, sin obviar su uso defensivo original, debe su existencia más al poder y a la ostentación del marquesado de Monroy. Un castillo de muros recios y una torre del homenaje inexpugnable al ojo. El castillo fue adquirido en los años setenta del siglo XX por el artista madrileño Pablo Palazuelo, pintor y escultor de reconocido prestigio internacional que lo restauró con esmero e instaló aquí su taller de trabajo. La fortaleza, que se puede visitar, está gestionada por la Fundación Pablo Palazuelo.

En Monroy la etapa está ingresando en el territorio histórico conocido como Los Cuatro Lugares del Campo o, a secas, Los Cuatro Lugares, una denominación bajo la que se reúnen la citada Monroy y los siguientes pueblos por los que pedalearán los ciclistas: Santiago del CampoHinojal Talaván.  Un encuentro con su influencia administrativa por su concreción, desde la primera década del siglo XXI, en una mancomunidad que vela por sus intereses. Cuando los ciclistas abandonan Monroy, los paisajes que les comienzan a acompañar vuelven a tener un carácter más estepario. Son campos con mucho poso en la historia, más aún dada su cercanía a la Vía de la Plata, muy próxima. Muy cerca de la EX-390 por la que el pelotón circula para buscar un primer paso por meta, (en sentido contrario) de hecho, se encuentran los restos de la villa romana de Los Términos o de Monroy.

[Río Almonte]

La etapa busca ahora Santiago del Campo para, desde allí, hace una especie de bucle de 50 kilómetros en los que se atraviesa por Hinojal y Talaván en esta reivindicación geográfica de la singularidad de Los Cuatro Lugares donde no quedan lejanas ni la A-66, la Ruta de la Plata, ni el río Tajo. Muchos de estos terrenos, campos abiertos, son auténticos paraísos para contemplar las avutardas y otras aves esteparias. Y en algunas charcas de grandes dimensiones que crecen en zonas mucho más adehesas, o en el pequeño embalse de Talaván, las impresionantes grullas, y todo su ritual migratorio, un auténtico espectáculo de la naturaleza. Las zonas abiertas van dando paso a una dehesa mucho más poderosa a medida que se intuye cercana la presencia del Tajo. Y esto también permite que otras especies, como la esquiva cigüeña negra, o la solemne águila imperial, sobrevuelen los cielos de esta parte de Extremadura. Un día en el que el ciclismo se rinde ante el mundo de las aves.

De Hinojal, dado su paso de los 3.000 habitantes a los menos de 400 actuales por la emigración masiva de los años cincuenta y sesenta del siglo XX, escribía el columnista J. A. Alonso de la Torre citando al panadero Luis Breña: “Es el pueblo extremeño con más emigración proporcional”. De Talaván, última escala poblacional del día, no se puede olvidar la labor y la fama ganadas por sus ‘barcas de Talaván’, un modo de cruce del cercano Tajo que conectó la población con las aguas a través de un camino conocido como “de las barcas”.  Hoy en día las aguas no presentan el mismo nivel, recrecidas por embalses, y desapareció la ermita de Nuestra Señora del Río original (la actual, en el otro margen, se levantó en los años 60). Todos esos entornos configuran un paisaje de dehesa magnífico, La Dehesa de las Quebradas, de una gran belleza. Un enclave donde el senderismo para todos los públicos alcanza cotas de excelencia. Recuperando las aves, muy presentes durante todo el día, el cercano embalse de Talaván, junto a cuyos accesos pedalearán los ciclistas cuando circulen por la CC-326, es una zona ZEPA de gran valor que vibra especialmente con la llegada y el reposo de la ya mencionada grulla.

La carrera se reincorpora a la EX-390 a la altura del desvío hacia Monroy y repetirá unos terrenos que paso previamente, ahora en dirección hacia el Parque Nacional de Monfragüe, antes de tomar la EX-373 para volver a pasar por Talaván e Hinojal y poner rumbo a Santiago del Campo por la estrecha CC-325 durante una decena de kilómetros para llegar a la avenida de Extremadura de la población que, por primera vez en la historia, acoge un final de la Vuelta a Extremadura. La parte final de la etapa nos ha llevado por entornos muy cercanos a Cáceres capital, que apenas dista a 27 kilómetros. Una gran cercanía que, no obstante, mantiene ese gran contraste entre el bullicio de la gran ciudad y la inmensa calma del entorno rural.

De Santiago del Campo destaca su Fiesta de Las Candelas, cada 2 de febrero, una fiesta en la que protagonismo central recae en un grupo de chicas jóvenes, entre los quince y los vente años, conocidas como ‘las purificás’, que vertebran una serie de actos, ritos religiosos y folclóricos.  La iglesia de Santiago Apostol, templo tardogótico, o el antiquísimo Molino del Cubo son dos monumentos que bien merecen una vista. Y en clave outdoor, la ruta hasta el Castro del Castillejo permite conocer los restos de un asentamiento prerrománico.

[Iglesia de Santiago Apóstol de Santiago del Campo]

[Paisajes de Las Hurdes desde el tramo posterior al coronar el Puerto de Robledo]

El cierre de la Vuelta a Extremadura élite y sub-23 2026 se desarrollará entre las Comarcas de Las Hurdes y Valle del Ambroz, dos de los territorios mediáticamente más reconocidos de la Comunidad Autónoma, e incluye un pequeño periplo por territorio de la provincia de Salamanca, al igual que ya sucediera en 2025, pero en esta ocasión por su comarca de Sierra de Francia. Un salto que viene a representar sobre el trazado, y lo hace a la perfección, esa cercanía, esa vecindad y esa buena armonía, toda naturalidad, existente en esta zona.

Aunque Las Hurdes han recibido en los últimos años ese proyecto integral que es la actual Vuelta a Extremadura, y en ese sentido no hay que olvidar que la localidad de Nuñomoral fue la ‘Grand Depart’ de la segunda edición de la ronda femenina en 2024, la comarca hurdana no acogía a la caravana de la carrera élite y sub-23 con un final o una salida desde hace treinta años. En 1996 Casares de las Hurdes albergaba el final de aquella edición, en abril, una gélida etapa pasada por agua que partió de Plasencia en la que se impuso el ciclista vasco Joseba Arregi. Y precisamente Casares de las Hurdes, imposible mejor conmemoración de aquella jornada de ciclismo extremo, recibe ahora el arranque de la tercera y definitiva etapa de la edición 2026.

Las Hurdes es un territorio moderno y dinámico, con los mismos retos y los mismos desafíos que el resto; lejanos quedan los estigmas y los prejuicios que en parte sustancial alimentaron las grabaciones de Luis Buñuel para su célebre documental Tierra sin pan de 1933.  El cineasta aragonés dibujó en esa cinta de poco más de media hora un escenario de miseria, aislamiento y penuria que acabó mitificando la pobreza de sus paisajes y de sus gentes. Un entorno inhóspito, indomable, de montañas, gargantas, desfiladeros y pizarra que envolvió de cierto misterio a sus pobladores. Ese sesgo histórico, que bien pudiera haber sido nocivo, también ha permitido preservar una maravillosa idiosincrasia a todos los niveles, desde sus paisajes a sus gentes. Ser hurdano nunca fue un estereotipo que restase, sí un motivo de orgullo. El escritor toledano Miguel Méndez-Cabeza, médico de profesión, ha desarrollado en su novela Aldea sin perros (2003) una documentada desmitificación de todos esos prejuicios con una precisión cirujana. La Comarca de Las Hurdes es un paraíso para disfrutar del medio natural, en entornos paisajísticos formidables donde los rumores del agua, los trinos de los pájaros o el sonido de las hojas mecidas por el viento se superponen en una fabulosa sinfonía natural.  El turismo interior, rural, y las actividades al aire libre, tienen aquí una meca. Un edén.

Casares de las Hurdes, otrora conocido simplemente como Los Casares, es uno de los seis municipios que componen la Comarca. Durante siglos dependiente administrativamente de Nuñomoral, fue a mediados del siglo XIX cuando nace como población independiente, con varias alquerías de sus alrededores bajo su control competencial. Como en toda la comarca, la presencia humana se remonta a la prehistoria; un paso que ha dejado multitud de vestigios. El arte rupestre encuentra en Las Hurdes otro escenario privilegiado. La ubicación de Casares de las Hurdes se abraza a una histórica ruta de paso entre los valles y la meseta castellana a través de la Sierra de la Canchera; un vínculo aún muy patente por el que muchos vecinos de la zona siguen acudiendo con más frecuencia a Ciudad Rodrigo, a menos de 40 kilómetros, que a Plasencia (75 km) o Cáceres (150 km). Esta primera etapa pone en valor durante muchos kilómetros esa ruta, sobre la que hoy se levanta la carretera CC-135.

Del núcleo principal de Casares de las Hurdes destaca la peculiar iglesia del Santísimo Sacramento, con un campanario exento en pizarra realmente soberbio, o su majestuoso edificio del ayuntamiento con soportales. La abundante pizarra es el material más históricamente protagonista en la arquitectura popular, lo que lo hace estar muy presente en aquellas construcciones más veteranas y, con adecuaciones y revisionismos, crecientemente también en las nuevas tras algunos períodos de cierto descuido o una mayor adopción de materiales no tan nativos.  Otra escala imperdible en Casares de las Hurdes es su cercano Mirador de las Estrellas, que nos regalará panorámicas impresionantes y puestas de sol superlativas.

Los ciclistas abandonarán Casares de las Hurdes neutralizados, en descenso, rodando por esa carretera CC-135 hasta la cercana población de Asegur. A la salida de esta pedanía perteneciente a Nuñomorall se dará una salida lanzada. Paisajes que alternan los bosques, las pequeñas concentraciones de olivar o de cerezo, también castaños, y, junto al curso de los arroyos que vierten al Hurdano, o en torno a éste, pequeños bancales donde se cultivan hortalizas. La CC-135 va jugando con la orografía en su camino hacia Nuñomoral, Rubiaco y Vega de Coria. Geografías todas ellas con festividades muy especiales en el marco del Día de Todos los Santos, conocidas como ‘La calbochera’ por ejemplo en Asegur.

La población de Nuñomoral es la segunda más poblada de la comarca. Asentada en una zona de orografía algo más amable, con un río Hurdano de cauce menos engargantado, su ubicación es un punto de encuentro de acceso a varias de sus pedanías, todo un entramado de posibilidades senderistas con el argumento adicional de los saltos de agua y las formaciones geomórficas más variopiontas. En Cerezal pervive un desconocido y formidable bosque de tejos. Cerca de El Gasco, donde se puede visitar un recomendable Centro de Interpretación de la Casa Hurdana, esperan al visitante esa maravilla del Chorro de la Meancera, una caída de agua de más de 100 metros,  o el singular Volcán del El Gasco, realmente un impacto de meteorito que tuvo lugar en algún momento entre los dos y el millón de años atrás. Llamativa es la plaza principal de Nuñomoral, íntegramente en piedra y en pizarra, y con la iglesia de la población en su extremo meridional, una obra de mediados del siglo XX sobre una ermita anterior del siglo XVI.

[Fotos: Campanario de Casares de las Hurdes (izda.); Chorro de la Meancera, en El Gasco]

En Vegas de Coria, la etapa busca la carretera EX-204, que vertebra Las Hurdes Bajas, permite el acceso a otros valles hurdanos y también los conecta con otras comarcas vecinas, para dirigirse hasta el desvío hacia la CC-143 que conduce hasta Las Mestas. Esta pequeña población encuentra un muy posible origen en algún tipo de descansadero recurrente que encontró en estos pagos la trashumancia, aunque no estuvieran en una ruta principal de la misma. De Las Mestas era vecino Anastasio Marcos, El Tío Picho, poeta rural autodidacta nacido en la cercana Riomalo de Abajo que también inspirará el nacimiento de una empresa de productos típicos donde destaca su miel. Y es que la miel encuentra en toda la Comarca de Las Hurdes un enclave privilegiado para elaborar un producto de gran calidad y es una de las actividades más pujantes de toda su geografía, con un gran prestigio internacional por su gran pureza.  En las cercanías pervive desde hace más de tres siglos y medio el Enebro de Las Mestas, otro árbol singular de gran porte.

Esta CC-143 recibe al pelotón con un sincero aviso ‘Carretera paisajística’ por los formidables entornos serranos de Las Batuecas, los contextos boscosos, las cumbres de los techos hurdanos El Rongiero, La Granjera y el Raigales; y la frondosidad del valle del río Ladrilllar. Tierra fronteriza entre Extremadura y Castilla y León, en ese punto comienza la larga ascensión hasta la primera dificultad orográfica puntuable del día, el Puerto de Robledo, con una extensa primera parte que alterna rampas y descansos mientras se pedalea por Las Mestas, Cabezo, Ladrillar y Riomalo de Arriba. Una carretera que va jugueteando con la orografía y en donde los cascos urbanos han ido creciendo muy pendientes del trazado de la vertebradora carretera.

Al alcanzar Riomalo de Arriba los ciclistas encaran la parte más exigente de este puerto. Esta alquería. prácticamente deshabitada, es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura negra hurdana, con excelentes manifestaciones del uso combinado de la piedra, la pizarra, el esquisto y la madera; y una no menos llamativa iglesia de Santa Teresa de Jesús. La carretera no llega a entrar en las calles de la alquería. La esquiva. En términos ciclistas, la curva de vaguada que bordea el acceso a la población, en un puente sobre el río Ladrillar, se inician los casi seis kilómetros más duros del Puerto de Robledo, con una media del 6,5 % y rampas del 11 y el 12% en algunas áreas. Una subida muy escénica, con algún punto panorámico muy reseñable, en la que se sigue recuperando y regenerando espacios por los estragos pasados de algún incendio.

El Puerto de Robledo, recurrente para los cada vez más asiduos cicloturistas, fue descubierto por el ciclismo profesional por la Vuelta Ciclista a España de 2020, que incluyó en su decimosexta etapa, Salamanca-Ciudad Rodrigo, este paso de montaña. Una inclusión que no estaba originalmente prevista, pero fue posible por los cambios de recorrido suscitados por la emergencia sanitaria de la COVID-19 y la imposibilidad de visitar, como estaba previsto, Portugal. Superado El Robledo, y tras un tramo cimero favorable por la Mota de los Sembrados, la pista desemboca otra vez en la CC-135, en esta ocasión en el límite provincial con Salamanca.  Una bajada muy rápida, por buena carretera, con varias herraduras en su trazado, durante la que se pasa junto a las alquerías de El Robledo y Carabusino. Las vistas sobre la Sierra de la Corredera y el pico del mismo nombre (1456 m) son sublimes, un descenso muy escénico. A partir de Casares de Las Hurdes y hasta el desvío antes tomado hacia Las Mestas se repite el mismo recorrido hecho previamente.  Un enorme bucle que ha permitido rodear el Pico Cordón. En ese punto la carrera no abandona la EX-204: los ciclistas prosiguen hasta alcanzar Riomalo de Abajo, una población desde la que el visitante accede al icónico mirador sobre el Meandro del Melero que describen las aguas del río Alagón, imagen icónica del turismo en Extremadura.

En el kilómetro 80 la carrera entra en la provincia de Salamanca, pasando por Sotoserrano, y salvando el Alagón por su puente romano y en las cercanías de ‘El Espolón’: un accidente geográfico bañado por la confluencia del río Cuerpo de Hombre y el Alagón en el que existió un asentamiento alano que alimenta una leyenda: la de un tesoro escondido ante la llegada de las legiones romanas en el que destacaba la figura de una cabra de oro macizo de varios kilos de peso. El pelotón de la ronda extremeña se adentra entonces en la búsqueda de la larga y tendida segunda gran ascensión del día, la del Alto de Lagunilla. Son 15,7 kilómetros a una media en torno al 3,5%, pero con zonas que concentran una dureza mayor, durante los que los ciclistas pasan por los pueblos de Valdelageve y Lagunilla. Al poco de éste, tras un desvío a mano izquierda que indica “Abadia 11 km”, se corona el puerto y llega un descenso muy rápido en el que se regresa a la provincia de Cáceres y donde toca extremar las precauciones. El Alto de Lagunilla por este lado extremeño es más corto, pero mucho más duro, y también ha sido cruzado por el pelotón de la Vuelta a España.

[Fotos: arquitectura popular hurdana; Meandro del Melero, en el río Alagón]

Abadía le da la bienvenida al pelotón a una Comarca de Ambroz que ha sido calificada en no pocas ocasiones como La Suiza Extremeña por esos contrastes entre los verdes valles y las cumbres nevadas. Pueblo pequeño y tranquilo, su nacimiento y su desarrollo están vinculados a una antigua abadía cisterciense, previamente fortaleza templaria, que con los años se acabó convirtiendo en el actual Palacio de Sotofermoso, propiedad durante varios siglos de la Casa de Alba y que recibió el anejo de un jardín renacentista, espectacular según múltiples testimonios, parcialmente conservado hoy en día por los daños sufridos durante la invasión napoleónica de comienzos del siglo XIX. Por este palacio, durante un período de su existencia importante foco cultural, pasaron ilustres como Lope de Vega o Garcilaso de la Vega. Y también ha sido parada y fonda para los Reyes Católicos o el poco viajero Felipe II.

La siguiente escala del recorrido es Aldeanueva del Camino, otra de esas localidades que apelan al sarcasmo de las tres mentiras en algún lugareño porque, en su caso, ni es aldea, ni es nueva ni, afirmación más discutible, está en un camino, toda vez que se ubica en la Vía de la Plata. Aldeanueva del Camino presenta un desarrollo urbanístico muy lineal en torno a la ruta original y es fruto de la unión de dos núcleos de población que, separadas por la garganta de La Buitrera y conectadas por un puente que, dicen, es de origen romano, crecían bajo coronas y diócesis distintas. Casas de Aldeanueva, la de la Iglesia de San Servando, pertenecía a Castilla.; y Aldeanueva del Camino, la de Nuestra Señora del Olmo, a de León. En las calles Severiano Masides y La Plata, cada una a un lado de ese puente, se pueden encontrar arquitecturas populares hermosas. En una de esas casas nacerá Tomás Batuecas Marugán, figura mundial clave en el campo de la Química Nuclear.

La carrera se encuentra en este momento a menos de 35 kilómetros de su última meta y el diseño propone una penúltima dificultad orográfica, el Alto de Casas del Monte, ubicado en este pueblo recostado en las faldas de la ladera occidental de los Montes de Tras la Sierra. La población actual se creó en la segunda mitad del siglo XV, sobre la base de un asentamiento ganadero, y es célebre por una de las piscinas naturales más afamadas del Sistema Central, la ubicada en la conocida como La Garganta Ancha. En las cercanías de Casas del Monte también se pueden disfrutar de varios árboles singulares de Extremadura, como el castaño del Corbiche, o concentraciones de helechos de hasta dos metros de altura, como los del paraje El Helechal de la Cabrera. Los amantes del trail tienen cada mes de noviembre una cita con la Subida a los Campanarios, con pruebas de 13,3 y 17,3 kilómetros que le descubren al participante enclaves únicos. Antes de llegar a Casa del Monte la carrera habrá cruzado la Vía Verde de la Plata, una ruta ideal para el cicloturismo o el senderismo, con unas vistas sobresalientes sobre toda la sierra, que aprovecha el trazado de la línea de ferrocarril Plasencia-Astorga y que actualmente conecta la urbe placentina con Béjar sobre 65,5 km. Esta vía verde forma parte del Eurovelo 1, un proyecto de la Unión Europea que conecta el Cabo Norte, en Noruega, y el Algarve portugués tras 11.150 kilómetros.

[Fotos: Palacio de Abadía (izquierda); callejero en Aldeanueva del Camino]

Las vecinas Segura de Toro, distante tres kilómetros, y Gargantilla, donde se encara la última dificultad orográfica de la Vuelta a Extremadura, son los siguientes puntos de paso. Segura de Toro, empero, bien merece una parada para disfrutar, en su plaza de España del majestuoso verraco vetón, del siglo VI a. C., uno de los más grandes de la Península con sus dos metros de largo y todo un símbolo para la población, o de la réplica de la estela del guerrero celta encontrada en la población. En una de las paredes de su consistorio se exhibe un capitel romano en estilo corintio hallado en el pueblo, y en su callejero se conserva algunos restos de muralla y torreón de un antiguo castillo templario. En las cercanías de Segura de Toro, serranías de Cruces Altas, existen certezas sobre la existencia de un castro vetón, un motivo de peso arqueológico que refuerzan la consideración popular de ser la población más antigua del Ambroz. De gran fama y reconocimiento disfrutan, además, las piscinas naturales de Garganta Sierra Cabrera. Y en la cercana Gargantilla, en plena Garganta La Buitrera, la piscina El rinconcito de las Cerezas. En los entornos de Gargantilla son muy reseñables, para la práctica del senderismo, la Ruta de los abedules y la Ruta de los pocitos.

Desde aquí se atraviesa Hervás, una de las poblaciones más turísticas de Extremadura gracias su afamada judería y que, de facto, es la capital de la comarca de Ambroz, concentrando muchos servicios y una pujante industria maderera y agroindustrial, que cogieron el relevo de la otrora muy relevante del textil. Hervás pasó a Extremadura en el siglo XIX, siendo parte previamente de la cercana Béjar. La iglesia de Santa María de las Aguas Vivas y los restos del castillo templario o el Palacio de los Dávila son de los muchos edificios singulares de una población que, a nivel de fiestas, disfruta cada enero de San Antón, cada julio desde 1997 de Los Conversos y, en septiembre, las patronales del Cristo de la Salud. El Museo de la Moto y del Coche Clásico es otro destino sorprendente e inexcusable en el caso de una visita. En términos ciclistas, Hervás es una urbe muy relevante, con mucha afición, con trasiego recurrente de ciclistas que buscan algunos de los puertos de la zona, como el Puerto de Honduras, y con la organización de una de las carreras más antiguas del calendario extremeño, camino del centenario: el Gran Premio de Ciclismo Circuito de Hervás. El pueblo ha sido escala recurrente de la Vuelta a Extremadura, tanto masculina como femenina.

La avenida de Las Termas de Baños de Montemayor dilucidará la identidad del ganador final de esta Vuelta a Extremadura élite y sub-23 2026. La población, con una clara vocación termal como confiesa su nombre que se remonta a la época de los romanos, es la última de la Vía de la Plata en la región antes de cruzar a Castilla y León y La parte correspondiente a la parroquia de Santa Catalina dependía del reino de Castilla, y de la Diócesis de Plasencia y era propiedad del Duque de Béjar, (Zúñiga), mientras que el distrito parroquial de Santa María formaba parte del reino de León, de la Diócesis de Coria y del Señorío del Marqués de Montemayor.  y, como Hervás, hasta 1833 pertenecía la provincia de Salamanca.  Baños sorprende con la existencia de dos tramos recuperados de la Via de la Plata y una iglesia de Santa Catalina reconvertida en auditorio municipal.

[Segura de Toro]

[Hervás]

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