La Vuelta Ciclista a Extremadura, un proyecto integral y paritario que abarca diferentes categorías, sólo es posible gracias al apoyo tanto de las instituciones como de un creciente número de firmas comerciales. Una sinergia entre lo público y lo privado que le permite al ciclismo la dotación de contenido competitivo de primerísimo nivel en las geografías extremeñas.
Al frente, la Junta de Extremadura. El gobierno autonómico, a través de su Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, la Fundación Jóvenes y Deporte y Extremadura Turismo, entidad que engalana el jersey amarillo de líder con su estética imagen corporativa, colaboran intensamente en la puesta en marcha de una prueba donde, además, la dirección general de Deportes de la Junta coimpulsa la organización junto a la Federación Extremeña de Ciclismo.
Las diputaciones de Cáceres y de Badajoz también participan de forma intensa en el desarrollo de las competiciones y en esta edición 2026 apadrinan, respectivamente, las clasificaciones secundarias de los Sprints Especiales y de la Montaña. Y por supuesto los ayuntamientos de Azuaga, Burguillos del Cerro, Santiago del Campo, Casares de las Hurdes y Baños de Montemayor también cuentan con un papel especial en esta edición con su firme interés en acoger el desarrollo de la prueba.
Los apoyos en el sector privado están encabezados por Caja Rural de Extremadura y Transfrigo Moyano, dos firmas que están apostando firmemente por el ciclismo como vehículo de promoción y, en concreto, por el proyecto integran de la Vuelta a Extremadura. Pero también es fundamental la colaboración de firmas como Iveco Veimancha, Isuzu, Verde y Sostenible Frutas Belinda, Bodegas Valdeorite o Inverse.
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