El regreso exclusivo de Nosoträsh, que rompen más de una década de silencio militante para ofrecer un miniconcierto único y ceñido a la estricta excepcionalidad, se convierte en el gran acontecimiento de la Fiesta CPOP 30. La cita, que conmemora las tres décadas de resistencia cultural del Contempopránea los días 21 y 22 de agosto en las laderas de Alburquerque, desvela además su cartel definitivo por días: un equilibrado despliegue de coleccionismo mitómano y savia nueva que reactiva el espíritu fundacional del festival frente a las dinámicas clónicas del circuito masivo actual.

Tres décadas de militancia pop contemplan al Contempopránea, un artefacto cultural que ha sabido esquivar la fagocitación del circuito macrofestivalero sosteniendo la bandera de la autenticidad desde sus fundacionales trincheras en Alburquerque. Para conmemorar este trigésimo aniversario, la cita extremeña, auténtico kilómetro cero del indie español, despliega una fisonomía doble y cargada de simbolismo cuyo primer asalto se librará los próximos días 21 y 22 de agosto. Lo hará recuperando su formato más íntimo y telúrico en el paseo de las laderas del castillo de Luna, un enclave de aforo estrictamente limitado que apela directamente a la memoria sentimental de una comunidad ligada al descubrimiento y a la proximidad. El gran golpe de efecto de esta celebración es, sin duda, el regreso exclusivo de Nosoträsh. La banda gijonesa, alejada por completo de la actividad pública y de los escenarios desde hace más de una década, interrumpe su prolongado mutismo para ofrecer un miniconcierto único de cuatro o cinco canciones. Será un reencuentro ceñido a la estricta excepcionalidad, libre de las servidumbres de una gira convencional, formulado únicamente como un brindis de afinidad artística hacia un festival que corre por su propio ADN.

La presencia de las asturianas evoca aquel lejano 1995, año en que el cuarteto dinamitó los moldes de la escena nacional al alzarse con el primer premio del concurso de maquetas de la revista Rockdelux gracias a ganchos melódicos de la naturaleza de «Voy a aterrizar». Su posterior desembarco en formato largo con Nadie hablará de… Nosoträsh en 1998 marcó un listón de elegancia que hallaría réplica en la delicada artesanía de Mi vida en un fin de semana, bajo las órdenes de Ian Catt, y en esa cumbre de la orfebrería pop en miniatura que supuso Popemas en 2002. Tras sellar sus puertas en 2005 y firmar una única comparecencia nostálgica en el Primavera Sound de 2011, su retorno en Alburquerque se perfila como un hito de justicia poética. El cartel por días de esta fiesta de cumpleaños ya es una realidad firme. El viernes 21 de agosto abrirán fuego Aurora RojaPálida TezApartamentos AcapulcoMeteosat, otra de las celebradas resurrecciones de esta edición, Pequeño Mal y Yaveremos, con el broche a los platos de La Merienda DJ. La jornada del sábado 22 de agosto quedará reservada para las actuaciones de Julien ElsieMiguel Rivera, revisando el cancionero de Maga en formato acústico, Patronato, el histórico miniconcierto de NosoträshLa Habitación Roja y Nadie Patín, clausurando la noche la sesión de Fotomatón DJ.

Para garantizar la viabilidad logística de este reencuentro en las laderas, la organización ha dispuesto una red de servicios especiales que facilitará los desplazamientos y el alojamiento de los asistentes. Al despliegue gratuito de la zona de acampada municipal y el espacio para autocaravanas junto a la piscina de la localidad, se suman soluciones de transporte colectivo y privado para conectar con Badajoz. La firma Autocares Ñuco habilitará expediciones de ida a las 19:00 horas y retornos de madrugada, a las 04:30 horas, mientras que la plataforma Angel Drive ofrecerá un servicio de conductores profesionales bonificado para devolver a los usuarios a sus destinos en sus propios vehículos particulares. Esta primera estación estival en Alburquerque servirá de preámbulo idóneo para la cita principal de Contempopránea 2026, programada para los días 16 y 17 de octubre en el recinto de FEVAL de Don Benito, una edición de gran formato cuyas rutas oficiales de autobuses ya se encuentran abiertas para asegurar que la única urgencia del espectador sea, estrictamente, la de dejarse arrastrar por las canciones.