Estaba yo tan tranquila en la playa, aprovechando la calmachicha veraniega, cuando de pronto… beep, beep. Mensaje: resolución de la Junta de Extremadura.

Ya daba por hecho que hasta después del verano no íbamos a tener noticias de este asunto, pero, mira, tampoco viene mal una resolución para animar estos días tan largos.

No voy a volver a repetir todo el proceso porque ya nos lo sabemos de memoria. Y como mis lectores, a estas alturas, ya son casi especialistas en Derecho Administrativo aplicado al deporte, me centraré únicamente en resumir esta última resolución con toda la claridad que me sea posible.

La conclusión puede adelantarse en una sola frase:
Se confirma la proclamación de José Ignacio Díaz Bravo como presidente de la Federación Hípica Extremeña.

Una vez aclarado el desenlace, vamos con las claves de la resolución:

Primero: Existió una irregularidad, pero no toda irregularidad invalida un procedimiento.

El Comité parte de una idea fundamental: la falta de notificación individual a los miembros de la Asamblea fue un incumplimiento de los Estatutos y, por tanto, una irregularidad. Sin embargo, recuerda que el Derecho Administrativo distingue entre la mera existencia de un defecto formal y su capacidad real para afectar a la validez del procedimiento. No toda infracción conduce automáticamente a la nulidad.

Segundo: No hubo indefensión material.

La resolución considera que ninguno de los asambleístas quedó realmente privado de participar. La convocatoria fue objeto de una amplia difusión institucional y mediática y, además, se celebró en segunda convocatoria, ampliando las posibilidades de asistencia. En consecuencia, entiende que el conocimiento de la Asamblea fue efectivo.

Aquí me voy a detener un momento. No sé si ayudé a difundir la convocatoria, pero desde luego nadie podrá decir que en Extremadura no se habló de ella. Llevo dando la matraca meses con lo mismo y hasta hubo quien fue comentando todas mis publicaciones por redes sociales…

Tercero: El resultado no podía ser otro.

Este es probablemente uno de los argumentos más importantes de la resolución. Al existir un único candidato y prever los Estatutos su proclamación por aclamación, la asistencia de más o menos miembros no podía alterar el resultado de la votación. Por ello, el defecto detectado carecía de trascendencia material sobre el desenlace del proceso.

Cuarto: Nadie puede beneficiarse de su propia irregularidad.

El Comité recuerda un principio clásico del Derecho: quien provoca o es responsable de un defecto procedimental no puede utilizar posteriormente ese mismo defecto para obtener una ventaja jurídica. La resolución entiende que sería contrario a ese principio permitir que una irregularidad atribuible a quien debía realizar las notificaciones terminara invalidando todo el proceso. Vamos, que eso de pegar una patada en la espinilla y luego protestar porque el contrario ha puesto la espinilla donde iba tu bota puede funcionar en algún campo de fútbol… pero en Derecho, no.

Quinto: Debe prevalecer la voluntad expresada en las urnas frente al formalismo.

El Comité insiste en que el Derecho no debe sacrificar el fondo por un formalismo cuando la finalidad de la norma se ha cumplido, no existe indefensión, y el resultado del procedimiento no se ha visto alterado. Por ello considera que la irregularidad detectada no justifica anular una Asamblea válidamente celebrada.

Conclusión: se estima el recurso y se confirma la proclamación.

Tras analizar todos estos elementos, el Comité estima el recurso interpuesto, revoca la resolución de la Junta Electoral y confirma la proclamación de José Ignacio Díaz Bravo como presidente de la Federación Hípica Extremeña.

Pero la resolución no se queda ahí. También ordena expedir las credenciales necesarias para que pueda asumir plenamente sus funciones y hace referencia expresa a la inmediata recuperación de la normalidad institucional y operativa de la Federación.

Esa última expresión no es casual. No se limita a reconocer quién ostenta la presidencia, sino que pone el foco en la necesidad de superar la situación de bloqueo que ha vivido la Federación durante los últimos años y restablecer cuanto antes su funcionamiento ordinario.

En cualquier caso, esto no significa que se haya acabado la historia. Ahora comienza una etapa distinta.

Una vez expedidas las credenciales, llegará el momento de comprobar cuál es la situación real de la Federación y qué retos tiene por delante. Tengo la impresión de que ahí habrá mucho de lo que hablar.

Pero, por lo pronto, confieso que me alegra cerrar este capítulo. Después de tantos meses escribiendo sobre recursos, resoluciones, convocatorias, anulaciones y elecciones, empezaba a sentir que vivía atrapada en un bucle infinito.

Hay muchísimos asuntos interesantes de los que hablar: deporte, competiciones, bienestar animal, gestión, reglamentos, formación… Así que, si a partir de ahora las polémicas del mundo hípico salen por fin de los tribunales y vuelven a las pistas, mucho mejor.

Celia Oribe