El Teatro María Luisa despedirá este fin de semana la programación de la 72.ª edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida con las representaciones de Medea, el sábado 1 de agosto, y Antígona, la estirpe maldita, el domingo 2 de agosto, dos propuestas que pondrán el broche final a la programación desarrollada en este espacio como complemento a las representaciones del Teatro Romano.
La primera de las citas será Medea, una producción de la compañía Sa Boira (ONCE Illes Balears) basada en el texto de Eurípides, en versión de Ramón Irigoyen. El montaje, interpretado por actores y actrices con ceguera o discapacidad visual grave, constituye uno de los principales exponentes de la apuesta del Festival por una cultura accesible e inclusiva y forma parte del convenio de colaboración que el certamen mantiene con la ONCE para favorecer la participación activa de las personas con discapacidad en la creación artística.
El domingo llegará el turno de Antígona, la estirpe maldita, una producción de Atalaya-TNT dirigida por Ricardo Iniesta que culmina la trilogía de las heroínas griegas de la compañía, tras Elektra y Medea. La obra propone una revisión del mito de Antígona a partir de distintos textos clásicos y plantea una reflexión sobre el conflicto entre la conciencia individual y el poder, así como sobre cuestiones universales como la justicia, la libertad, la vida o la muerte.
Con estas dos funciones concluye la programación del Festival en el Teatro María Luisa, que durante todos los sábados del mes de julio ha ofrecido al público una propuesta escénica complementaria a la del Teatro Romano. Por este escenario han pasado Penélope. La odisea de mujeres, diosas y monstruosMedea en la versión de Iñaki RikartePrometeo, la producción portuguesa A Paz (La Paz)Un tal César y ahora Medea y Antígona, la estirpe maldita, configurando una programación caracterizada por la diversidad de lenguajes escénicos, la presencia de compañías nacionales e internacionales y la incorporación de propuestas de teatro inclusivo.
Desde su incorporación al Festival en 2022, el Teatro María Luisa se ha consolidado como una sede estable del certamen, ampliando la oferta cultural de la ciudad durante los meses de julio y agosto y ofreciendo al público espectáculos que dialogan con la programación principal del Teatro Romano desde diferentes perspectivas artísticas. En esta quinta edición consecutiva como escenario del Festival, el espacio ha vuelto a confirmar su papel como complemento imprescindible de la programación oficial, enriqueciendo la experiencia del certamen con montajes de teatro, danza, propuestas internacionales y espectáculos inclusivos.
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