Se está creando un mundo donde todos van de espectáculo en espectáculo. Se trata de que la gente vaya de fiesta en fiesta. Cuando no es un tema deportivo, es un tema de la naturaleza, otras veces la política hace de espectáculo al igual que la cultura.
Se busca impresionar, como si estuviera en campaña publicitaria de manera permanente. Y ante esto la gente se suele dejar llevar porque no quiere pensar por sí misma. Claro, siempre hay excepciones. Se busca constantemente distracciones, evasivas, diversiones, placeres y todo lo que conlleva al panorama externo.
Y de todo este circo que se ha montado externo se ha hecho un negocio: desde tertulianos hasta eclipses, todo se vende y todo se compra.
Y de las guerras ya sabemos que son un negocio para el capital. Ahí se mueve de todo, hasta el tráfico de órganos y no sólo de trata humana y de armas.
Son muy pocos los que llegan a plantearse seriamente el sentido de su propia vida en profundidad.
Por esta razón son muy pocos los que contribuyen al progreso humano y al cambio social.
Jesús Antonio Fernández Olmedo


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