Hay exposiciones que se contemplan y otras que se recorren. ‘Bosque de luz nocturna’, la propuesta de la artista pacense, Ruth Morán, que acaba de abrir sus puertas en la Sala Vaquero Poblador de El Hospital Centro Vivo, pertenece a las segundas. La propia arquitectura de este espacio y las obras concebidas para habitarlo construyen una experiencia en la que el visitante no permanece frente a la pintura, sino que se adentra en ella.
La Diputación de Badajoz recupera así la actividad expositiva de su excelente espacio expositivo con una muestra que establece un diálogo especialmente estrecho con su centro cultural y social por excelencia. Algunas de las piezas han sido realizadas expresamente para este espacio, de manera que papeles, telas y cerámicas modifican la percepción de la Sala y convierten su arquitectura en una parte más de la exposición.
La propuesta nace de una investigación artística desarrollada por Morán durante un año de trabajo y encuentra en el negro, el verde, el amarillo, las incisiones y el vacío algunos de sus principales elementos de expresión. Son obras en las que la materia deja de ser un mero soporte para convertirse en lenguaje y en las que la superficie se abre, se perfora y se transforma en un territorio donde la luz, la sombra y el espacio adquieren protagonismo.
El resultado tiene algo de descubrimiento. A medida que la mirada se acostumbra a la oscuridad aparecen líneas, trazos y destellos de color que permanecían ocultos. Las incisiones sobre la pintura evocan nervaduras, telarañas, estrellas o huellas, mientras que las zonas de vacío adquieren tanta importancia como las superficies ocupadas. La exposición propone así una suerte de “ecología del vacío”, un equilibrio entre densidad y silencio que obliga a mirar más despacio.
También el tiempo forma parte de esta experiencia. El regreso de Morán al óleo, después de años trabajando con otros procedimientos y materiales, introduce una temporalidad más lenta y una relación especialmente física con la pintura. Junto a los grandes formatos, aparecen cerámicas, arpillera y pequeñas obras que conservan la dimensión táctil y escultórica de una práctica artística en permanente investigación.
Un año de trabajo para volver a casa
Durante la inauguración, Ruth Morán quiso poner el foco no solo en las obras, sino también en todas las personas que han acompañado el proceso de creación y montaje. Agradeció especialmente a la Diputación la invitación y recordó el intenso trabajo desarrollado durante todo un año para dar forma a un proyecto concebido específicamente para este espacio.
La artista reconoció además la dificultad de enfrentarse a una sala de estas dimensiones: “cuando tú tienes que abarcarlo o atravesarlo con tu propia obra y quieres darle un sentido a lo que has hecho, es bastante difícil”. Una dificultad que terminó convirtiéndose en parte del propio proyecto, al optar por formatos medios y por una disposición que permite que las obras dialoguen entre sí y con la arquitectura.
El Hospital como espacio para atravesar el arte
La inauguración supone también la recuperación de la actividad expositiva de la Sala Vaquero Poblador, que mantiene su presencia tanto en El Hospital Centro Vivo como en el Palacio Provincial. Dos espacios diferentes unidos por una misma voluntad: acercar la creación contemporánea a la ciudadanía y ofrecer a los artistas lugares de referencia donde mostrar su trabajo.
Durante la presentación, el diputado anfitrión, Ricardo Cabezas, reivindicó precisamente el papel de El Hospital como sede cultural y social para toda la provincia y la región, destacando que se ha convertido en un espacio “más activo que nunca”, con una programación abierta a la ciudadanía entera.
En ese contexto, ‘Bosque de luz nocturna’ encaja especialmente bien con la filosofía de El Hospital: una cultura accesible, viva y capaz de generar experiencias, afirmó.
La muestra puede visitarse gratuitamente hasta el 11 de octubre.


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