Antoñito Molina ha vuelto a demostrar que su relación con Mérida va mucho más allá de una primera cita. El artista gaditano protagonizó su segundo concierto en el Teatro Romano de Mérida, dentro de la programación del STONE & MUSIC Festival, y lo hizo nuevamente con un lleno absoluto, repitiendo el éxito cosechado en su primera visita el pasado mes de junio.

La de anoche fue una jornada todavía más especial al celebrarse en pleno viernes de Feria de Mérida, en una jornada en la que la ciudad vivía uno de sus momentos de mayor ambiente y celebración. A pesar de coincidir con la programación de las fiestas emeritenses, el público volvió a responder a la llamada de Antoñito Molina, llenando por segunda vez en apenas unos meses las gradas del Teatro Romano.

El artista presentó un espectáculo construido sobre un repertorio que recorre sus principales canciones y combina momentos de energía, emoción y cercanía. El concierto arrancó con una introducción enlazada con “Dejemos huellas bonitas”, seguida de “A la aventura”, antes de que Molina se dirigiera por primera vez al público para dar la bienvenida a los asistentes.

La primera parte del repertorio continuó con “Supongo”, “Hubo un tiempo” y “De qué te vale”, esta última interpretada con Antoñito Molina acompañado de su guitarra. El espectáculo mantuvo su ritmo con “No le digas más a nadie”, “Suéltate el pelo” y “Me subo por las paredes”, hasta llegar a “Mi escondite”, interpretada con una formación reducida de batería y percusión y acompañada por un cambio de vestuario.

A partir de ese momento, el concierto entró en su denominada ‘parte canalla’, con todos los músicos reunidos en torno al banco del Club de los Soñadores. En este tramo, Molina interpretó “Lo que surja”, antes de continuar con “El Club de los Soñadores”, “Te comes por dentro” y “Me estoy volviendo loco”.

“Hoy no me quiero ir de aquí sin hacer algo especial”, dijo. Y a partir de ahí introdujo por sorpresa una canción especial para él, “El hombre de la carpeta”, para posteriormente presentar en parte tres de sus temas aún inéditos, un momento para el que pidió la complicidad del público y que se abstuviera de grabar.

El repertorio avanzó hacia una parte más emotiva con “Y te voy a querer”, “Por si mañana” y “Ya no me muero por nadie”, canción que sirvió como despedida y falso final.

La última parte del concierto, de carácter más ‘cañero’, comenzó con “Me prometo”, uno de los momentos más esperados de la noche y la canción en la que Antoñito Molina bajó del escenario y se adentró entre el público. El artista abandonó el escenario para recorrer las gradas del Teatro Romano y cantar junto a los espectadores, reforzando la cercanía con sus seguidores que define su actual gira.

El tramo final se completó con “Laberinto” e “Imparable”, poniendo el broche de oro a una noche marcada por la complicidad entre el artista y el público emeritense.