Las personas usuarias de la Fundación Magdalena Moriche muestran sus ganas para que vuelva el Ajedrez tras el parón vacacional, indican que el Ajedrez es una vía de escape para el fomento de las relaciones personales con antiguos y nuevos compañeros. Les ayuda en el desarrollo del pensamiento, a tranquilizarse o diseñar nuevas estrategias.

Para ellos, el Ajedrez es una actividad muy relajante, les gusta la práctica con los compañeros que hace la clase muy amena, no le dan importancia a la derrota, lo importante es pasárselo bien. Aprecian los valores del ajedrez, incluso algunos se les hizo largo el verano ante la ausencia de la actividad del ajedrez.

Desde el club Ajedrez Ajoblanco se indica que el hecho de trabajar constantemente con las posiciones del tablero ayuda a interiorizar determinados conceptos espaciales que posteriormente pueden trasladarse a situaciones de la vida cotidiana.

El ajedrez es el deporte por excelencia para desarrollar la inteligencia. Un aspecto, que al igual que los músculos, se debe trabajar, y en el cual poco importa la edad o el género.

Gracias al programa Ajedrez sin Barreras que realiza el Club Ajedrez Ajoblanco con el patrocinio de la Fundación de Jóvenes y Deporte se sigue fomentando el ocio inclusivo y la autonomía. Se trabajan habilidades sociales y ayuda en el tiempo libre, además de fomentar la participación en diversos talleres a lo largo del año, ya sean torneos, clases o simultaneas.

El ajedrez se ha consolidado como una herramienta fundamental de inclusión. A través de este juego, se genera un punto de encuentro idóneo para potenciar las capacidades cognitivas y sociales de las personas.