El silencio llenó anoche el auditorio de El Hospital Centro Vivo. Un silencio atento, respetuoso, de los que se producen cuando la historia deja de ser una sucesión de fechas y nombres para convertirse en testimonios y experiencias personales. La Diputación de Badajoz presentó allí ‘Píldoras de la Memoria’, una serie documental concebida para combatir la desmemoria y acercar, especialmente a las nuevas generaciones, la historia más reciente de Extremadura desde los hechos documentados y el trabajo de los historiadores.
El proyecto, impulsado por el Servicio de Memoria Histórica y Democrática de la Diputación pacense en colaboración con la productora Morrimer, adapta algunos documentales ya realizados y genera otros nuevos en un formato breve, pensado para su utilización en los institutos y para su difusión a través de la web y las redes sociales. La colección aborda seis episodios relacionados con la Guerra Civil y la represión en la provincia y nace, precisamente, de la preocupación por una transmisión de la memoria que durante demasiado tiempo se ha visto interrumpida.
Durante la presentación, el director del Área de Identidad Cultural, Manuel Candalija, reivindicó el compromiso de la institución provincial con la recuperación de una memoria que, durante décadas, permaneció oculta o condicionada por el relato impuesto tras la guerra. Recordó que la Diputación mantiene entre sus principales líneas de trabajo la recuperación de la memoria de quienes lucharon por los derechos y libertades durante la Segunda República y señaló que ahora existe un problema especialmente importante: cómo transmitir ese conocimiento a quienes no vivieron aquellos acontecimientos y, en muchos casos, tampoco los han conocido a través de su entorno familiar o educativo.
“Hay que explicarlo una, dos, tres y tantas veces como sea necesario”, vino a resumir Candalija, apelando a una tarea que no puede darse por concluida. Para la Diputación, recuperar la memoria no significa reabrir heridas, sino contribuir a cerrarlas desde el conocimiento, la dignidad, la reparación y la garantía de que aquello que ocurrió no vuelva a repetirse.
Una herramienta para una generación que recibe la historia a través de las redes sociales
Los codirectores de la serie, Ángel Hernández y Pedro J. Martín, explicaron que uno de los principales motivos para apostar por este formato ha sido acercarse a los jóvenes. Documentales de 45 minutos, una hora o más pueden resultar difíciles de incorporar a una clase, mientras que estas piezas permiten abordar un episodio concreto, visionarlo y abrir después un espacio de reflexión con el profesorado. La serie pretende, por tanto, ofrecer una herramienta pedagógica basada en hechos probados y en el conocimiento de investigadores, sin adoctrinamiento y dejando espacio al análisis y al debate.
Los realizadores destacaron, además, el valor de recuperar testimonios que fueron recogidos hace años y que hoy ya no podrían obtenerse directamente. Junto a reconocidos historiadores, la serie incorpora investigadores locales y personas vinculadas familiarmente con los acontecimientos, porque conocer la historia de cada localidad también permite comprender la dimensión humana de lo ocurrido.
Tras la proyección de “La matanza de Badajoz”, el coloquio reunió a los dos codirectores, al presidente de ARMHEX, José Manuel Corbacho, y a Purificación Salas, familiar de un militar represaliado. Todos ellos contribuyeron a poner voz a una historia que duele, pero que fue escuchada en un auditorio lleno desde el respeto, sin estridencias y sin ataques.
La primera entrega reúne seis capítulos sobre la guerra y la represión en Extremadura, entre ellos “La ocupación de tierras del 25 de marzo”, “Hambre de tierra”, “La columna de los 8.000”, “Los refugiados de Barrancos”, “La columna de la muerte” y, como se ha dicho, “La matanza de Badajoz”. El proyecto continuará creciendo con nuevos contenidos, entre ellos la evolución de la guerra en la provincia, la represión específica contra las mujeres o los lugares de memoria.
La Diputación pondrá estas píldoras a disposición de los institutos y de la ciudadanía a través de sus canales digitales. El Servicio de Memoria Histórica y Democrática, ARMHEX y Morrimer mantienen también su voluntad de seguir colaborando y de acoger nuevas propuestas que permitan reponer derechos, devolver dignidad a las víctimas y garantizar que el conocimiento de nuestro pasado no vuelva a ser sustituido por el silencio o el olvido. La colección será de acceso gratuito.

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