Ingredientes

  • mantequilla
  • ron
  • azúcar
  • frutas confitadas
  • huevos
  • harina
  • levadura en polvo
  • limón
  • naranja
  • sal
  • aroma agua de azahar
  • huevos

Elaboración

Ralla la cáscara del limón y de la naranja con cuidado de quedarte solo con la parte amarilla y naranja, respectivamente, que es donde se concentran los aceites esenciales y todo el sabor de la fruta. Debes evitar, sin embargo, la parte blanca de la cáscara, pues si amarga podría llegar a arruinar el roscón.

En una cazuela, funde la mantequilla junto a las ralladuras, el azúcar, el ron, la sal y el agua de azahar a fuego muy suave hasta que reduzca y coja consistencia. Retira del fuego y deja enfriar.

En un bol aparte, pon un poco de agua tibia y diluye la levadura. Añade los huevos cascados y la harina tamizada, es decir, pasada por un colador fino o tamíz, para que se airee y quede más suelta. Ve mezclando e incorporando todos los elementos hasta obtener una mezcla sólida. Cuando el almíbar esté templado, añade a la mezcla anterior y mezcla hasta que absorba todo el líquido. Añade a la mezcla las frutas confitadas y picadas.

Amasa la mezcla bien, ya con las manos. Trabájala hasta obtener una masa fina, suave y moldeable. Cuando adquiera la textura deseada haz una bola y cúbrela con un paño, durante una hora a temperatura cálida.

Al cabo de una hora, la masa habrá fermentado. En ese momento, aplástala ligeramente y dale la forma de un aro de unos 60 centímetros. Precalienta el horno a 180°

Pinta tu roscón con el huevo batido y colócalo en una bandeja con papel de horno. Dale unos cortes con las tijeras en la parte superior y mételo en el horno previamente precalentado a 180°. Hornea durante 30 minutos. Sácalo del horno y deja que se enfríe.