Los trabajadores de la Mina de Aguablanca han rubricado este sábado el acuerdo alcanzado con la empresa que gestiona la planta de Monesterio, la multinacional Lundin Mining, que supone la continuidad de sus puestos de trabajo al menos hasta el 30 de junio y una mejora de las indemnizaciones en caso de que finalmente sean despedidos a partir de esta fecha si no aparece un nuevo comprador que se ponga al frente de la explotación.

El preacuerdo se cerró ya entrada la noche de este viernes en Mérida, pasadas las 22,00 horas entre el comité de empresa y los representantes de la multinacional, que posteriormente los trabajadores respaldaron por unanimidad en una asamblea celebrada en Monesterio pasada la una de la madrugada.

Los mineros consideran este acuerdo de última hora, puesto que el plazo acababa este sábado, «una victoria a medias», porque mantiene un «hilo de esperanza» a la continuidad, que es su principal objetivo, pero que a día de hoy ven muy complicado de alcanzar, al menos en poco tiempo. «Es difícil a corto plazo, pero esperemos que a medio y largo plazo se pueda reiniciar la actividad en Aguablanca», ha reconocido el presidente del Comité de Empresa, Eloy Sánchez.

Los trabajadores han plasmado su firma en el acuerdo este sábado, nuevamente en Mérida, y ante el mediador de la Junta de Extremadura, José Manuel Fortuna, puesto que la empresa dejó firmado anoche el documento.

Vara celebra el acuerdo pero mantiene que el objetivo es que Aguablanca siga abierta

En declaraciones a los medios de comunicación, el representante de los trabajadores ha señalado que la plantilla ha realizado «un gran esfuerzo» para cerrar el documento, si bien ha subrayado que su primer objetivo era que la Mina de Aguablanca no se cerrara.

LUCHA HASTA EL FINAL

Un objetivo que ha empujado a los mineros, que este sábado levantan el encierro que han protagonizado durante 24 días en la sede de la Mancomunidad de Tentudía, a una «lucha» que, pese a que era «muy complicada de ganar gracias a la Reforma Laboral», han mantenido hasta que han creído que era posible mantenerla.

«Siempre hemos creído en nosotros», ha dicho Sánchez, si bien ha remarcado que «una vez consumidos todos los plazos no ha habido más remedio, con el consentimiento de todos los trabajadores, de negociar», ha señalado.

Por ello, el presidente del Comité de Empresa ha indicado que en el momento en el que ha firmado el acuerdo ha tenido una sensación de «una victoria a medias», porque la lucha era y es que la mina no se cierre, y esta rúbrica lo que viene a constatar, de momento, es un aplazamiento de la fecha de cese de la actividad hasta el 30 de junio.

Por tanto, no está «satisfecho» por lo que vaya a pasar en junio en caso de que no se logre la continuidad, pero sí ha puesto en valor el trabajo realizado tanto por el comité de empresa como los trabajadores, los sindicatos, los partidos políticos e instituciones implicadas en la causa desde que se anunciara la decisión de la empresa de echar el cierre.

MANTIENEN LA ESPERANZA

En cuanto a la posibilidad de que finalmente aparezca un comprador, ha señalado que los trabajadores mantienen un «hilo de esperanza» y que, por tanto, siguen en la «lucha». A partir de ahora, ha señalado, se trabajará junto a las administraciones públicas en esa tarea de encontrar una empresa que se ponga al frente de la explotación en sustitución de Río Narcea y su matriz, la multinacional Lundin Mining.

En la rúbrica del acuerdo han estado presentes los representantes de los sindicatos CCOO y UGT. El secretario general de la Federación de Industria de Comisiones Obreras en Extremadura, Saturnino Lagar, ha celebrado el acuerdo en tanto que supone mantener abierta la mina «en principio» al menos hasta el 30 de junio.

Lagar ha explicado que esta era la principal reivindicación de las administraciones públicas, la Junta de Extremadura y la de Andalucía, comunidades en las que residen los 400 empleados que se verían afectados, así como del Ministerio de Industria, en tanto que es propietaria de la explotación, y que supone la ampliación del ERTE con las mismas condiciones.

En concreto, el acuerdo establece una indemnización de 45 días por año trabajado para los trabajadores que estaban en febrero de 2012 y 33 para los que se incorporaran después, sin límite de mensualidades. La oferta anterior de la empresa era de 30 días por año y un máximo de 14 mensualidades.

LOS SINDICATOS MIRAN AL MINISTERIO

El responsable de CCOO ha señalado que estas mejoras se han conseguido gracias «a las movilizaciones, el esfuerzo de los sindicatos y las instituciones», y que el resultado de estas medidas de «presión» ha sido «posiblemente uno de los mejores acuerdo en expedientes de regulación de empleo que se hayan firmado en Extremadura».

Saturnino Lagar mantiene que «esto no se ha terminado», puesto que en la práctica no es más que «un aplazamiento» hasta el 30 de junio, y que ahora las «miradas» de los trabajadores y los sindicatos están puestas en el Ministerio de Industria, que es quien considera que debe «seguir presionando a la empresa para que encuentre una alternativa al cierre de la mina».

«Les vamos a echar el aliento en el cogote. No podemos dejar que esto se quede aquí. Tenemos que seguir buscando esa empresa y obligando a las administraciones a que se esfuercen por encontrar una empresa» para que extraiga el níquel que aún queda en Aguablanca, que ha calculado en más de 3 millones de toneladas que «son de todos».

Por su parte, la secretaria de Acción Sindical de Fitag-UGT, Estrella Sánchez, considera que el acuerdo supone «una bocanada de aire» puesto que se concede «un tiempo tan preciado en estos momentos» para tratar de buscar una solución a la continuidad de la Mina de Aguablanca.

Al respecto, ha señalado que hay que dar tiempo a las administraciones para que continúen el trabajo de encontrar una empresa que se haga cargo de la explotación. «Sabemos que están en contactos con empresas y que van a hacer un esfuerzo grande» tanto la Junta de Extremadura como la Junta de Andalucía, ha señalado.