Apenas han pasado trece meses de las elecciones del 26 de mayo de 2019, y el Ayuntamiento de Burguillos a duras penas se mantiene a flote. Con más de medio año de retraso, los presupuestos han salido adelante, unos presupuestos que conllevan ya los primeros recortes de esta legislatura, un 13%. Porque, para los que pensaran que sería fácil gobernar para un equipo de Gobierno del mismo sesgo ideológico, más fácil aún es no hacer nada, ni siquiera ponerse de acuerdo en tiempo y forma para presentar las cuentas de 2020, que ya contemplan un recorte en empleo con la bolsa de empleo más escasa en años o la aniquilación completa de algunos servicios públicos.

La gestión del Ayuntamiento se ha postrado en un inmovilismo palpable, el capitán del barco tiene objetivos diferentes al de llevarnos a buen puerto, su nueva tripulación en esta travesía de legislatura tampoco hace nada para evitar que, el que en su día fue su repudiado, ahora se lleve sus méritos, y entre esos tiras y aflojas, entre los que se incluyen dimisiones (voluntarias, incitadas u obligadas, según sea su opinión), desoyen a la oposición, que algo de la experiencia adquirida en sus años de gestión puede aportar. Todo esto se traduce en un Ayuntamiento a la deriva, con nefastas consecuencias para los burguillanos.

En este primer largo año de legislatura, hemos vivido como se condenaba al Ayuntamiento por la aberración administrativa llevada a cabo en el contrato de las fotocopiadoras, lo cual le ha valido la reprobación a algunos, eso sí, para entonces ya se habían subido los sueldos políticos más del doble de lo presupuestado. Hemos perdido más de 50 millones de las antiguas pesetas por defectos de forma en el proyecto de la escuela taller que no se solventaron dentro del plazo y no se deja de gastar dinero en abogados que representen al Ayuntamiento en los contenciosos a los que nos condena la falta de dialogo del Alcalde.

Tampoco existe una solución clara que evite el cierre en pocos mese del Centro de Día con las consecuencias que ello supone para nuestros mayores. Nuestros jóvenes tampoco encuentran soluciones, ya no solo se van de Burguillos para buscar trabajo, en las últimas semana se tienen que desplazar a la vecina Valverde hasta para poder practicar deporte, ya que aquí todavía no han reabierto todas las instalaciones.

Pero si algo ha marcado este primer año de legislatura, un antes y un después para nuestra sociedad en este 2020 ha sido el coronavirus. Las siglas COVID19 nos han hecho cambiar de hábitos de un día para otro, y de esta pandemia saldremos, porque saldremos, pero tendremos que aprender a vivir de otra manera a como lo hacíamos.

Ni con tal situación extrema, se consiguió centrar el equipo de Gobierno, no se vio, ni se ve un ápice de iniciativa para llevar a cabo gestiones en favor de los burguillanos, los cuales nos tenemos que resignar a las encomendaciones y «copia y pegas» de otros organismos públicos, por lo cual las medidas siempre llegan con retraso y las rectificaciones del gobierno del Estado suponen todavía más demoras. Muchas de estas medidas, le pese a quien le pese, y con número del Registro en mano, fueron presentadas por el Partido Popular (hasta 160 como reconoció el Alcalde en el último y único pleno) y se pusieron en marcha igual de tarde que las rectificaciones a las que nos acostumbra el Gobierno.

Pero si hay algo que resaltar de estos últimos meses tan duros, es comprobar que el compromiso de la población de Burguillos en los momentos difíciles permanece intacto. Compromiso como el de las vecinas que se organizaron para que no nos faltaran mascarillas, como el del ganadero que de forma altruista (mi padre, dicho sea de paso) junto a los operarios del Ayuntamiento desinfectaron durante varias jornadas nuestras calles, a los trabajadores municipales que continuaron con su labor para garantizar nuestra seguridad y llevar a nuestras casa el deporte, la cultura, y a  todos los trabajadores que continuaron trabajando para que no nos faltara de nada, a todos ellos muchas gracias. Porque pasado el Estado de Alarma, dejamos de salir a las ocho a aplaudir para agradecéroslo, pero todas las gracias que os demos siempre serán pocas.

Me despido, no sin antes desear a todos los vecinos de Burguillos del Cerro y visitantes que en estos días nos acompañan unas felices e inusuales Ferias y Fiestas de San Lorenzo, espero que todos podamos disfrutar de una grata temporada estival a pesar de los acontecimientos vividos durante los últimos meses que condicionan nuestro día a día actual, pero ello no implica que los burguillanos perdamos nuestras tradiciones las cuales retomaremos con todo nuestro ánimo una vez superada la pandemia.