Este viernes, 30 de octubre, se llevará a escena la obra LABERINTO: Anatomía del Presente, a las 20.30 horas en el Teatro-Cine Monumental de Los Santos de Maimona. Escrita y dirigida por Marino González León e interpretada por Ana García, Jesús Manchón y Paca Velardíez, LABERINTO: Anatomía del Presente es un thriller psicológico, una indagación sobre el lenguaje teatral: un lenguaje propio, lleno de poesía, creatividad y musicalidad, muy alejado de las propuestas actuales, aunque rebosante de atrevimiento y modernidad.

EL HOMBRE, LA MUJER, así sin nombres propios, cambian su costumbre de acudir en días alternos a una iglesia abandonada y coinciden en un espacio que hace muchos años había dejado de ser lugar de culto religioso para convertirse en una suerte de sala para compañías de teatro experimental. Allí, entre los restos semidestrozados de ambas actividades encuentran la paz y el silencio que la vida ordinaria les niega. Ambos buscan la soledad porque guardan un dolor terrible en el pecho y allí, en ese sitio, al menos pueden escucharse a sí mismos y mitigar, siquiera en parte, la terrible carga que les ha tocado en suerte soportar mientras sigan vivos. Sobre las baldosas del laberinto dibujado en el suelo que pisan descubrirán que no están solos, que hay «presencias» que nos dicen, a grito pelado, que estamos volviéndonos sordos y ciegos; que estamos confundiendo actualidad con realidad; que nos emborrachamos de pasado para tener un viaje alucinado a un futuro que no existe.

Como ya hiciera con su anterior obra: MUERTE POR AUSENCIA, notablemente reseñada por la crítica más exigente, el autor se asoma a los cantiles del existencialismo con paso valiente, honesto y verdadero.

Las entradas se pueden adquirir en la Oficina Municipal de Turismo con un precio de 3€. En el caso de presentar el Carnet Cultural la entrada será gratuita.

Como se viene haciendo desde que se retomara la celebración de eventos culturales, se continuará aplicando el protocolo anti-covid que incluye medidas como la apertura de puertas con una hora de antelación, la señalización de butacas, gel hidroalcohólico a la entrada y salida, desinfección de las instalaciones entre sesiones, o prohibición del consumo de bebida y comida. También se creará un registro con los datos de los asistentes para facilitar la trazabilidad de los contactos si fuera necesario.