Desde hace treinta años, cada 17 de octubre se conmemora a nivel internacional el Día Mundial para la Erradicación de la Pobreza.

Es un hecho que la pobreza del siglo XXI no afecta solamente a países subdesarrollados. Ser pobre implica desigualdad de oportunidades, de ingresos, no disponer de los recursos materiales, culturales y sociales necesarios para satisfacer las necesidades básicas y quedar excluido, por tanto, de las condiciones de vida mínimamente aceptables.

Los efectos de la pandemia del Covid-19 y la guerra de Ucrania se traducen en que cada vez hay más hogares en pobreza y resulta más caro llenar la cesta de la compra. Las “nuevas colas del hambre” son un hecho, afectando a los colectivos más vulnerables: mujeres, niños y personas de tercera edad.

La pandemia puso de manifiesto las lagunas y los fallos del sistema de protección social, así como las desigualdades estructurales y las diversas formas de discriminación que profundizan y perpetúan la pobreza.

La Diputación de Badajoz, a través del Área de Cooperación Internacional al Desarrollo y de la Delegación de Bienestar Social financia proyectos, tanto a nivel internacional como provincial, con subvenciones a ONGD para programas de cooperación internacional al desarrollo, como Manos Unidas, Fundación para la Cooperación Internacional Dr. Manuel Madrazo, Cáritas Parroquial de Santiago Apóstol, Fundación Atabal, Asamblea de Cooperación por la Paz, Mujeres en Zona de Conflicto o Asociación de Celiacos de Extremadura, entre otras, con subvenciones de Acción Social dirigidas a las asociaciones y fundaciones provinciales sin ánimo de lucro que desarrollan proyectos de acción social para la eliminación de las desigualdades, la erradicación de la pobreza y la lucha contra la despoblación en el ámbito rural, donde trabajan Socialteam, Economato Social, Cerujovi, Banco de Alimentos de Badajoz, Cruz Roja, Edinamiza, Cáritas, Acedorex, Ymca, equipo de solidaridad, Acalp, Actúa, Banca Ética Badajoz y Acaex.

Como manifestó Gabriel García Márquez, “erradicar la pobreza no es un acto de caridad, es un acto de justicia».