La Casa de la Cultura “Adolfo Suárez” de Fuente del Maestre acoge este sábado 23 de Septiembre, a las 11:00 horas, un Acto Cívico en homenaje al fontanés Fructuoso Llorens Tolesano, que organiza la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEX) , con la colaboración del Ayuntamiento de Fuente del Maestre .
Como ha investigado y documentado la historiadora fontanesa Mercedes Almoril Calero, Fructuoso Llorens fue juzgado en Consejo de Guerra el 24 de octubre de 1939 en Mérida, acusado de un presunto delito de Rebelión Militar, y condenado a 30 años de reclusión mayor. Después de pasar por varias instituciones penitenciarias en Extremadura (Castuera y Mérida), fue trasladado a la Prisión Central de Orduña (Vizcaya) para cumplir su pena. Allí le sobrevino su fallecimiento, el 6 de abril de 1941, y fue enterrado en el cementerio del municipio vasco.
Ahora, más de 80 años después, sus restos descansarán en el cementerio de su localidad natal . En el acto, abierto a toda la ciudadanía y colectivos, estará presente la única hija que le sobrevive Juana Llorens García, de 94 años, cuya muestra de ADN ha sido primordial en el proceso de su identificación. Juana, la segunda de cuatro hermanas, contaba con sólo diez años cuando se llevaron a su padre sin que, desde entonces, nadie de la familia tuviera conocimiento de su existencia y paradero.
PROGRAMA DE ACTOS
En el acto citado, a las 11:00 horas, se proyectará un vídeo y se interpretará el Himno de Riego, a cargo de la violonchelista Valentina de la Peña Guerrero.
Dará la bienvenida al acto el Presidente de ARMHEX, José Manuel Corbacho Palacios. Y a continuación, la historiadora de Fuente del Maestre Mercedes Almoril Calero hablará sobre su trabajo de investigación “El Campo de concentración de Orduña y la peripecia vital de Fructuoso Llorens”. Después, intervendrán familiares de Fructuoso .
Tras ellos, se leerá un Manifiesto de las Asociaciones por la Memoria Histórica, y volverá a intervenir el presidente de ARMHEX José Manuel Corbacho.
Finalmente, también tomará la palabra un representante del grupo de gobierno fontanés, y cerrará la violonchelista Valentina de la Peña.
Tras el acto en la Casa de la Cultura, se acompañará a la familia al cementerio para enterrar sus restos. Allí se abrirá un espacio para la intervenciones libres de quienes se quieran sumar al homenaje a Fructuoso.
Además del Ayuntamiento fontanés, colaboran : el PREMHEx (Proyecto para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura –Consejería de Cultura, Diputaciones de Badajoz y Cáceres, junto con la UEX); así como el Instituto Vasco Gogora (que se está encargando de gestionar las pruebas de ADN) y el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos del Gobierno Vasco, que se ha encargado de todo el trabajo de exhumación e identificación de los restos de las víctimas, así como de su entrega a los familiares.
Desde Armhex comentan: “Este tipo de actos, en cumplimiento de las leyes de memoria histórica y democrática, tanto autonómica como estatal, se articulan como un instrumento de protección y cumplimiento de los derechos humanos, sirven para cerrar heridas y dar un merecido reconocimiento público a familiares y víctimas: Verdad, Justicia, Reparación y garantías de No Repetición.”
El Campo de Concentración y prisión de Orduña
Entre julio de 1937 y septiembre de 1939 las autoridades militares golpistas establecieron un campo de concentración de prisioneros republicanos en Orduña, en el que fueron internadas miles de personas. El objetivo de este centro fue la reclusión, la clasificación y la reeducación de los prisioneros.
Estuvo situado en pleno centro de la ciudad, en el antiguo colegio de los jesuitas, y tenía una capacidad máxima de 5.000 personas. Los cautivos, algunos de ellos ajenos a la guerra, sufrieron un trato inhumano que se caracterizó por el hacinamiento, la insalubridad, la miseria, el hambre, la violencia, el miedo, la humillación y la incertidumbre. Además, algunos de ellos fueron utilizados como esclavos para realizar diferentes obras públicas y privadas en la zona.
El antiguo colegio de los jesuitas citado, que desde 1937 había sido utilizado como campo de concentración, se convirtió ya a finales de 1939 en la Prisión Central de Orduña. Fue un penal que albergó a varios miles de personas condenadas a largas penas de reclusión por delitos como rebelión, auxilio a la rebelión o adhesión a ella. Es decir, porque se mantuvieron fieles al legítimo gobierno de la República legalmente constituida, o porque actuaron en su defensa en lugar de sumarse a la sublevación fascista.
Los presos eran generalmente militantes de partidos y sindicatos, maestros, alcaldes, concejales, obreros o campesinos afiliados a organizaciones políticas y sindicales.
La mayor parte eran naturales del sur, sobre todo, de la provincia de Badajoz, muchos de ellos de la comarca de la Serena. A diferencia de los prisioneros de guerra del campo, los presos de la prisión central de Orduña no provenían del frente de batalla, sino de otras prisiones o campos de concentración, como el de Castuera o Mérida, por ejemplo.
Debido a las terribles condiciones de insalubridad, miseria, violencia y falta de alimentos a las que fueron sometidos, se registró la muerte de 201 personas, la mayoría como consecuencia del hambre. 127 de los fallecidos eran extremeños (125 de la provincia de Badajoz y 2 de la provincia de Cáceres). Sus cuerpos fueron enterrados en el cementerio municipal, donde en 2013 el Ayuntamiento de Orduña colocó una placa en su memoria. En agosto de 2014 la Sociedad de Ciencias Aranzadi procedió a la exhumación de catorce de ellos, y en diciembre de 2022 recuperó otros 57 más. En total se han exhumado restos de 71 víctimas. Se trata de la recuperación de víctimas del franquismo más numerosa realizada hasta la fecha en el País Vasco.
Después de identificarse los restos, gracias a la colaboración de las familias y de la labor de Gogora – Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos del País Vasco, por fin Fructuoso tendrá una sepultura digna en el lugar elegida por su familia, y no en aquella fosa que eligieron sus represores.
Convocamos a la ciudadanía a acompañar a la familia, amigos y convecinos, el 23 de septiembre de 2023, en que se llevará a cabo el acto cívico de homenaje y entierro de Fructuoso, en el Cementerio municipal de Fuente del Maestre.
La memoria de las víctimas del golpe de Estado, la Guerra de España y la dictadura franquista, su reconocimiento, reparación y dignificación, representan, por tanto, un inexcusable deber moral en la vida política y es signo de la calidad de la democracia. La historia no puede construirse desde el olvido y el silenciamiento de los vencidos. El conocimiento de nuestro pasado reciente contribuye a asentar nuestra convivencia democrática sobre bases más firmes, protegiéndonos de repetir errores del pasado. La consolidación de nuestra sociedad nos permite hoy afrontar la verdad y la justicia sobre nuestro pasado. El olvido no es opción para una democracia.
Este tipo de actos, en cumplimiento de las leyes de memoria histórica y democrática, tanto autonómica como estatal, se articulan como un instrumento de protección y cumplimiento de los derechos humanos, sirven para cerrar heridas y dar un merecido reconocimiento público a familiares y víctimas: Verdad, Justicia, Reparación y garantías de No Repetición.
El acto ha sido organizado por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEX), junto con los familiares de Fructuoso Llorens. Colaboran: Ayuntamiento de Fuente del Maestre (Badajoz), el PREMHEx (Proyecto para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura –Consejería de Cultura, Diputaciones de Badajoz y Cáceres, junto con la UEX), así como Gogora, el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos del Gobierno Vasco, que se ha encargado de todo el trabajo de exhumación e identificación de los restos de las víctimas, así como de su entrega a los familiares.


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