En España el juego es una actividad lícita, pero restringida para los jóvenes menores de edad. Que ha contado siempre con la apuesta de la prevención de la sociedad en general. Tanto es así, que está regulada a nivel europeo, nacional y autonómico.

Una actividad que, por sus características y posibilidad de juego, tanto de forma presencial como online, ha sufrido la aprobación de multitud de normas, la última de este mismo año 2023.

Tanto nos preocupa el juego es nuestro país, que es la única actividad en la que el usuario puede solicitar su no uso, y la empresa está obligada a llevar a cabo dicha solicitud e impedir su desarrollo o actividad por parte del usuario.

Ahora, esta nueva norma, contempla más limitaciones para los usuarios, incluso sin que exista solicitud expresa por parte de ellos. No obstante, deberá de ser la administración quién se ocupe y certifique el cumplimiento y restricciones de esta nueva normativa por parte de las empresas del sector.

Según se desprende del Estudio de Prevalencia de Juego 2022-2023, elaborado por la Dirección General de Ordenación del Juego del Ministerio de Consumo a partir de 20.000 encuesta, y publicado el pasado 20 de octubre, casi la mitad de los españoles, en concreto el 49,29%, juega a juegos de azar, y el 12% de los jóvenes de entre 18 y 25 años que participa en apuesta “online” desarrolla “problemas” de juego.

Pero, ¿Cómo puede un menor de edad hacer apuestas online si está prohibido? Según datos de la Policía Nacional, los menores utilizan su astucia a la hora de darse de alta en una plataforma: usan datos falsos de DNI de familiares mayores de edad, falsean datos y, para el pago, acceden a tarjetas suplantando la identidad de los titulares.

Esta adicción al juego online genera graves efectos sobre la persona que la sufre, provocando cambios en el comportamiento e influyendo negativamente en su vida diaria. Consecuencias y signos visibles de esta ludopatía, que nos pueden ayudar a detectar que algo está ocurriendo, pueden ser, entre otros, mentiras a los padres, abuso de confianza, hurto de pequeñas cantidades de dinero, trastornos de sueño y alimentación, ansiedad, irritabilidad y un largo etcétera que hace que estos efectos puedan ser, incluso, comparados con los de las adicciones a ciertos estupefacientes.

Sin duda, tal y como explica la Policía, escapar de esta adicción no es tarea fácil, pero existen formas de prevenir y evitar su aparición o el aumento de su gravedad. Fomentar un uso responsable y moderado de los juegos de azar, junto con un interés por parte de los padres en las aficiones de sus hijos e hijas es el primer paso, pero no el único. Educar enseñando cómo administrar el dinero o promover ciertos momentos de desconexión, incentivando actividades al aire libre, pueden ser otras buenas formas de evitar que los jóvenes terminen por sufrir una adicción que, lamentablemente, está a la orden del día.

Un problema de adicción sin regulación

Pero el problema que tenemos con la adicción al juego online, no solo lo encontramos en las casas de apuesta, los productos de juego tales como ‘Loot boxes’ o ‘cajas botín” han diluido la distancia entre lo que es y no es un videojuego, acercándose de manera peligrosa al juego de azar. Se presentan como cajas o paquetes virtuales que se pueden adquirir dentro de un juego, generalmente con dinero real o moneda virtual del juego, y su contenido exacto se determina al abrirlas. La polémica en torno a las loot boxes radica en que su naturaleza aleatoria, y el hecho de que se puedan adquirir con dinero real las asemejan a las apuestas.

En junio de 2022, se publicó el Anteproyecto de ley por el que se regula los mecanismos aleatorios de recompensa asociados a productos de software interactivo de ocio, las comúnmente llamadas Loot boxes o cajas botín. La finalidad del mismo es establecer obligaciones a aquellos que ofrezcan estos productos, dado que su diseño funcional y operativo comparte una gran parte de las características de los juegos de azar, lo que hace que, desde una perspectiva psicológica, las loot box sean consideradas similares a aquellos, con los efectos negativos que ello genera para los menores y adolescentes, ya que gran parte de los usuarios de videojuegos son menores de edad y por tanto se hace necesario regular su uso.

¿Jugamos seguros?

El pasado mes de marzo, coincidiendo con el Día Mundial de los Derechos del Consumidor se publicaba en el DOE el Real Decreto de Juego Seguro que tienen por objeto “minimizar los comportamientos de Juego de riesgo o intensivo”, obligando a los operadores a “crear entornos más seguros”. Parte de esta norma entró en vigor el pasado 14 de septiembre.

El Real Decreto estipula una clara diferenciación entre usuarios, separándoles en distintas categorías. Los “participantes con un comportamiento de Juego intensivo” son aquellos “jugadores o jugadoras que hayan incurrido en pérdidas netas semanales iguales o superiores a 600 euros, durante tres semanas seguidas”.

Los “participantes jóvenes” son aquellos jugadores de 18 a 25 años, y en su caso, para que sean considerados como “participantes con un comportamiento de Juego intensivo”, sus pérdidas netas semanales serán de 200 euros en lugar de 600 euros. Para que un jugador pierda la condición de “jugador intensivo”, deberán haber transcurrido seis semanas sin que, en ninguna de ellas, se hayan vuelto a sobrepasar los niveles de pérdidas semanales señalados.

Tanto los portales de Juego online, como las aplicaciones móviles de Juego tienen que disponer de un enlace directo a información sobre Juego Seguro. Este acceso tendrá la denominación de «Juego más seguro», y deberá ser claramente visible en la página de inicio del portal o aplicación mencionados. Debiendo incluir información, así como tener la posibilidad el usuario de ejercer la facultad de autoprohibición, a cuyos efectos se facilitará un acceso directo al servicio web de la autoridad encargada de la regulación del Juego para el ejercicio de esta facultad.

Asimismo, los Operadores tiene que disponer de servicio telefónico de atención al cliente a través del cual se prestará información y asistencia en materia de Juego Seguro. Este número de teléfono tiene que estar visible al menos en la sección sobre juego seguro de la página principal del operador.

Por otro lado, en el plazo máximo de 24 horas desde que se haya registrado en la plataforma de juego, el usuario debe recibir un mensaje con información sobre las características y la naturaleza de los juegos de azar a su disposición, sobre los riesgos asociados y sobre las políticas de juego seguro del operador. Adicionalmente, este mensaje tiene que incluir una referencia específica a que comenzar a jugar a edades tempranas está asociado a un mayor riesgo de desarrollar trastornos asociados con los juegos de azar y apuestas o ludopatía.
Antes del 31 de enero de cada año, el operador deberá comunicar la autoridad encargada de la regulación del juego entre otros, el número total de personas con comportamiento de riesgo detectada durante el año anterior, así como las acciones realizadas y el seguimiento y efecto de las mismas.

Las personas que hayan sido catalogadas como participantes con comportamientos de Juego de riesgo no podrán recibir ninguna clase de actividad promocional, al igual que los autoprohibidos, a quienes la cuenta les será suspendida durante el plazo estipulado.
Además, las personas en comportamientos de Juego de riesgo sólo podrán utilizar medios de pago nominativos y de su titularidad, aunque este imperativo entrará en vigor a partir del 14 de marzo de 2024.

Conclusiones

Quedan muchas dudas por resolver respecto a este nuevo Real Decreto, que no estará en vigor al 100% hasta el 14 de marzo del próximo año.

La administración tendrá la obligación de inspeccionar y comprobar el cumplimiento de esta normativa por parte de las operadoras, sobre todo la vinculada a la mayor información y protección de los jóvenes menores de 25 años, o de aquellos que estén catalogados como “participantes de juego intensivo”, o si finalmente todas las empresas cumplen con la obligación de remitir el informe para conocer el número de usuarios con comportamiento de riesgos.

A golpe de clic, podemos comprobar como muchas empresas no informan del número de teléfono de atención al cliente, o al darnos de alta no recibimos en el plazo de 24 horas una información sobre los riesgos que entraña para el usuario esta actividad. Lo hemos comprobado de primera mano, y el incumplimiento es más frecuente del que nos hubiera gustado encontrar.

Queda pendiente igualmente la aprobación definitiva de la norma que vinculada a los productos de juego tales como ‘Loot boxes’ o ‘cajas botín”, con el fin de proteger a nuestros niños, los cuales acceder a este tipo de juego a una muy corta edad.

La sociedad en su conjunto es consciente de que los juegos de apuestas suponen un gran problema de adicción, este problema se agrava cuando las víctimas son menores de edad, o jóvenes.

El juego forma parte de nuestra vida diaria y, quien más quien menos, habrá apostado algo con un amigo. Ojo, que caer en su red es mucho más fácil de lo que creemos, y más, en internet.

Igual que en otras muchas situaciones que generan adicción, el juego debe ser objeto de un control mucho más férreo. Es absolutamente lamentable que, como denunciamos, un menor pueda acceder a una web de apuestas o que, tras autoexcluirnos del juego, podamos seguir apostando.

Los adultos debemos ser responsables, pero los poderes públicos deben velar por nuestra salud. Es su obligación, por mucho que los impuestos al juego generen sustanciosos recursos para las arcas del Estado.