UCE ha explicado que si retrocedemos muchos años en el tiempo, nos encontramos con que la comunión era una fiesta muy austera, en la que simplemente se hacía una merienda o un pequeño banquete en casa con los amigos y familiares más cercanos. En la actualidad, las cosas son muy distintas. El gasto medio de la celebración de la primera comunión, con 30 invitados, para las familias extremeñas asciende a una media de superior a 4.100 euros, prácticamente un 25% más que el año pasado.
En el caso de las niñas, uno de los estilos más demandados es el vestido de organdí, cuyo precio puede oscilar entre los 133 y los 520 euros. Pero además del vestido, la niña necesitará una serie de complementos como una diadema (entre 55 y 110 euros), un lazo, un bolso, o un rosario, que costarán entre los 20 y 90 euros, y unos zapatos entre los 30 y 68 euros. Además, es necesario tener en cuenta el coste de la peluquería, que puede variar desde opciones más económicas en torno a los 15 euros hasta peinados más elaborados, cuyo precio suele oscilar entre los 50 y los 75 euros. Esta diferencia de precio dependerá principalmente de la complejidad del estilo, como recogidos, semirrecogidos o trenzados, así como de si el servicio se realiza en el propio salón o a domicilio. Todo ello puede alcanzar el montante final de más de 900 euros si optamos por la opción más cara. O no superar los 275 euros si nos decantamos por la opción más asequible, de entre los artículos analizados.
En este punto, UCE recuerda que no podemos olvidar la opción de alquiler de un traje de comunión, que es una opción bastante más asequible. Actualmente, hay muchas empresas que se dedican a este negocio, donde podremos vestir completamente a nuestro comulgante desde los 70 euros, abonando una fianza de 30 euros, que se reembolsará cuando se devuelva el traje, siempre y cuando se encuentre en perfectas condiciones.
En el caso de los niños, la ropa será menos costosa para nuestro bolsillo ya que, si optamos por el traje de almirante, este está entre los 250 y 469 euros. Ahora bien, si prefiere un traje que el niño pueda aprovechar para ponérselo en otras ocasiones, puede elegir un traje de chaqueta que podremos encontrar desde los 90 euros hasta los 295 euros, aunque le tendrá que añadir una corbata o pajarita u otro tipo de complementos como tirantes o cinturón, así como los zapatos. En este caso la opción más cara, si eligiéramos el traje de almirante, rozaría los 600 los 574 euros, mientras que la más económica no llegaría a los 300 euros. Si optáramos por el traje de calle, la opción más cara llegaría a los 425 euros y la más barata se quedaría en 135 euros.
A la hora de concretar el banquete, UCE indica que podemos encontrar todo tipo de precios. Normalmente, lo que se hace es negociar con el gerente del restaurante y elegir un precio de menú. Incluso hay muchos locales en los que, por un precio determinado, ofrecen distintos tipos de menús, según los gustos de los comensales. Así, nos podemos encontrar menús de 105 euros por persona (lo que supondría que el banquete de 30 invitados que estamos preparando nos costaría 3.150 euros), hasta un menú mucho más económico de unos 45 euros por persona (lo que supondría un gasto final de 1.350 euros en el banquete). Hay que decir que los menús ya vienen montados, y que estos incluyen unos entrantes, un primero, un segundo, postre, y las bebidas (refrescos, agua, vino o cerveza) en el precio final.
El decantarse por un menú o por otro nos puede llevar a ahorrarnos mucho dinero. Todo dependerá de nuestras posibilidades y de la importancia que le demos al banquete. Otro aspecto a tener en cuenta es consultar en el restaurante, si existe la posibilidad de encargar un menú especial para niños, normalmente casi todos ofrecen este menú con un precio que no suele bajar de los 25 euros. Estos menús suelen incluir platos menos elaborados que los demás, y que normalmente son preferidos por los más pequeños, como nuggets de pollo, croquetas, empanadillas o calamares.
Otro de los servicios más demandado en las comuniones es el carrito de golosinas o dulces. Respecto a esta partida, UCE señala que sin duda lo más económico sería montarlo nosotros mismos, lo que permite ajustar el gasto a las necesidades de cada familia. No obstante, si preferimos encargarlo, debemos saber que los propios restaurantes los ofrecen, al igual que empresas que se dedican a la decoración y montaje de este tipo de eventos. Si optamos por hacerlo nosotros mismos, el precio puede estar en torno a los 60 euros, si la opción es contratar una empresa o el propio restaurante este gasto puede llegar a superar los 600 euros, según los gustos y lo que quiera incluirse en el carro.
Para inmortalizar la celebración, lo más habitual es que se la propia iglesia o el colegio encargue a un fotógrafo que haga un reportaje a todos los niños que ese día celebran su comunión, y que después se dividan los gastos entre todos, encargando cada familia tantas copias como desee, el precio medio de este gasto está en 100 euros. No obstante, el precio de una sesión de fotos para comunión, con video y álbum, podría rondar entre los 200 y 650 euros, aunque dependiendo del tipo de servicio, el fotógrafo de comunión podría variar su presupuesto.
Por otro lado, cada vez más familiares deciden contratar un servicio de animación infantil para que consiga amenizar la fiesta y que los más pequeños se diviertan a lo grande. Este tipo de servicio conlleva la contratación de uno o varios profesionales que personalizarán su espectáculo en función del evento y los protagonistas de la fiesta. El precio medio de una animación para comunión podría ser de 342,50 euros. Hay quienes incluyen en estos actos, castillos hinchables, photocall, monitores para actividades infantiles, toros mecánicos, etc…
¿Es necesario?
La pregunta que muchas familias se hacen en voz baja. ¿De verdad hace falta invertir tanto en una comunión? La respuesta para UCE es no, pero la presión está ahí. Aunque muchas madres y padres desearían algo más sencillo, el miedo a “quedarse cortos” o que sus hijos se sientan menos que otros niños hace que, al final, se termine gastando más. El marketing y la industria también empujan: escaparates de comunión que parecen bodas, redes sociales llenas de decoraciones dignas de un cuento de hadas, y empresas especializadas en comuniones que ofrecen desde coches clásicos hasta espectáculos de magia.
Sin duda, más allá del dinero, hay un componente emocional muy fuerte. Para muchos padres, es una forma de demostrar amor, de hacer sentir a su hijo o hija protagonista por un día. En ese contexto, el gasto se ve como una inversión en recuerdos y emociones, pero la situación económica de las familias es verdaderamente preocupante y esto hace que, en muchas ocasiones, sea necesario tirar de imaginación. No podemos olvidar que de lo que se trata es, ante todo, de que la comunión sea una diversión para el niño o la niña. Pero ¿En qué se nos va la mayor parte del presupuesto? Si se mira a los gastos imprescindibles, lo más costoso es el banquete. Aquí es donde los consumidores pueden ahorrar. Ya que existen precios para todos los bolsillos.
Por ejemplo, el hecho de unirse varias familias para celebrar las comuniones juntas nos puede hacer ahorrar. Podríamos compartir los gastos que, de otra manera, tendríamos que abonar de forma individual. Por ejemplo, solicitando un precio cerrado para el complejo y los menús de todas las familias o contratando la animación para todos los niños y dividiendo el precio de las mesas de chuches y de las fotografías entre todas las familias.
Con planificación, imaginación y colaboración familiar, puedes organizar una comunión preciosa, sin endeudarte ni estresarte.
Desde la Unión de Consumidores recomiendan elaborar un presupuesto, ver qué gastos podemos tener, concretar una partida aproximada sobre posibles imprevistos que puedan surgir y otros posibles gastos. Pero, sobre todo, esta planificación debe estar conforme a nuestras posibilidades económicas, y no tirar por alto, para que no nos suponga luego un auténtico esfuerzo. Cuanto antes se empiece con la planificación de la primera comunión, mejor se puede repartir el gasto.
Por otro lado, también debemos priorizar lo importante. ¿Qué es esencial para tu familia y qué es prescindible? y, por supuesto, buscar otras opciones como comprar de segunda mano, alquilar la vestimenta, celebrar en casa o hacer los detalles a mano. Por último, a la hora de realizar nuestra planificación o presupuesto, no olvides romper con el “qué dirán”: Cada familia es diferente, y una comunión sencilla puede ser igual (o más) especial. Una vez que tenemos el presupuesto, nuestra recomendación es comparar precios, porque aquí es donde podemos ahorrar. Si hablamos del vestido del niño o la niña que realiza la primera comunión, que se acompaña de muchos complementos, es evidente que no vamos a encontrar un establecimiento en el que todo, en su conjunto, sea más barato: en un sitio lo será la ropa, en otro lo serán los complementos. Esta labor comparativa nos puede servir para ahorrar algunos euros. No olvides en todo caso, firmar un contrato con el establecimiento de restauración donde vayas a celebrar el evento, donde venga detallado todo el servicio.
Una comunión no tiene que ser lujosa para ser especial. Lo que queda es la emoción del día, los abrazos, las risas y los recuerdos bonitos. Y todo eso se puede conseguir… ¡sin romper el presupuesto!

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