“El Círculo Pacense es de esos sitios que molan mucho, donde se respira historia, música, cultura”, señalaba el propio Monzú tras el concierto, subrayando el valor simbólico y patrimonial del espacio que acogió el evento. Fundado en el siglo XIX, este enclave cultural de Badajoz continúa siendo un referente para la programación artística de la capital pacense.
La actuación se desarrolló en un ambiente singular, donde la música convivió con la pintura en directo de artistas locales, generando un diálogo creativo entre disciplinas. “Tocar mientras dos artistas pintan cuadros es una sensación súper chula”, apuntaba el músico, destacando la riqueza de una propuesta escénica poco habitual.
Este tipo de iniciativas refuerzan el dinamismo cultural de la provincia y evidencian la conexión entre creadores de distintos puntos de Extremadura. En este sentido, la participación de músicos vinculados a Ribera del Fresno en escenarios como el Círculo Pacense confirma la proyección de los artistas locales más allá de su ámbito inmediato.
La velada se cerró con buenas sensaciones tanto para el público como para los participantes, en una cita donde la música, la pintura y la convivencia cultural volvieron a encontrarse para ofrecer una experiencia compartida.
Juan Francisco Llano

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