CCOO ha organizado para el próximo martes, 28 de abril, una concentración a las puertas de su sede en Mérida, coincidiendo con el Día Internacional de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, bajo el lema “Trabajar, Sí. Perder la vida, No”.
Esta movilización se hace en recuerdo de todas aquellas víctimas de accidentes y enfermedades laborales y para exigir a las empresas el cumplimiento estricto de la normativa y reclamar a los poderes públicos su compromiso para afrontar los cambios necesarios que adapten la legislación preventiva a los actuales retos del mundo de trabajo.
La concentración, en la que participarán delegados y delegadas de prevención de CCOO de toda la región, se llevará a cabo a partir de las 10.00 horas.
Después de este acto, tendrá lugar una Jornada que lleva por título “Prevenir para vivir: del papel a los hechos”, en la que varios delegados y delegadas de las distintas federaciones sectoriales de CCOO de Extremadura, compartirán buenas prácticas en sus empresas, para visibilizar los avances conseguidos en la mejora de las condiciones laborales en materia de prevención de riesgos.
A pesar de que han pasado 30 años de la entrada en vigor de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que en sus días supuso una modernización del marco legal de la salud y la seguridad en el trabajo en España, a día de hoy los accidentes laborales en nuestra región, se han mantenido en cifras muy similares, superando anualmente los 23.000 accidentes de trabajo.
En el extremo más grave están las personas que han perdido la vida en el trabajo: 93 fallecimientos entre 2021-2025, y seis fallecimientos en lo que llevamos de año.
A pesar de que los accidentes de trabajo siguen siendo la consecuencia más evidente de la falta de medidas preventivas, debemos atender a las enfermedades de origen laboral, puesto que representan un terrible y duradero perjuicio para las personas trabajadoras y supone uno de los restos más importantes en materia preventiva. La infradeclaración de las enfermedades de origen profesional es insoportable.
Si hay un tipo de patología que sufre especialmente de este subregistro es el cáncer laboral. Según el Ministerio de Sanidad, se estima que fallecen anualmente 8.700 hombres y 850 mujeres por cánceres debidos a exposiciones laborales.
Sin embargo, en 2025 sólo se comunicaron 119 partes de enfermedad profesional por exposición a agentes cancerígenos. Y frente a ello, el Gobierno se sigue resistiendo a cumplir con su compromiso de creación de un registro de personas trabajadoras y de empresas con riesgo de exposición a estos agentes, un instrumento imprescindible para aflorar el cáncer de origen laboral.
No podemos olvidarnos de los problemas relacionados con la salud mental se han convertido en una nueva pandemia silenciosa en la que factores relacionados con la organización del trabajo están influyendo de manera inequívoca en la aparición de estrés, ansiedad y depresión, sin que nadie parezca querer hacer nada por evitarlo.
Hablamos de riesgos laborales psicosociales como los incrementos en las cargas y en los ritmos de trabajo derivados de introducción de nuevas tecnologías, la prolongación de las jornadas de trabajo, las horas extras no remuneradas, el bajo control sobre el trabajo o la imposibilidad de conciliar trabajo y familia. Todos estos factores están detrás del aumento de las bajas por trastornos mentales.

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