El PSOE de Extremadura ha exigido hoy a María Guardiola que explique a todos los extremeños y extremeñas cómo puede ahora sí puede convivir en su Consejo de Gobierno a quienes se niegan a respaldar una declaración institucional contra la homofobia, la transfobia y la bifobia.

Los socialistas han señalado que lo ocurrido hoy en el Consejo de Gobierno es “gravísimo” y supone una falta de respeto a Extremadura, a las personas tolerantes de esta tierra y a todos aquellos que defienden la igualdad y los derechos humanos.

En ese sentido, desde el PSOE han señalado que el vicepresidente y el consejero de Agricultura (ambos de Vox) que tiene sentados Guardiola en su Gobierno se han negado este martes a apoyar una declaración institucional contra la discriminación al colectivo LGTBI. Y, aun así, Guardiola sigue actuando como si no pasara nada, es más, intenta darle normalidad a lo que es una anomalía democrática en toda regla.

Los socialistas han recordado aquella declaración de Guardiola en la que aseguró públicamente que nunca gobernaría con quienes “tiran a la papelera los derechos de las personas LGTBI”. Sin embargo, el PSOE afirma que hoy se comprueba que aquella Guardiola ha desaparecido y que la presidenta ha decidido tragarse sus propias palabras con tal de conservar el sillón.

“Cada mañana Extremadura se pregunta qué Guardiola nos vamos a encontrar: la radical o la que intenta aparentar moderación. Según los socialistas, hoy hemos vuelto a ver a la auténtica Guardiola, la que traga con homófobos en su Gobierno para garantizarse seguir siendo presidenta”, han añadido el secretario de Movimientos Sociales, Diversidad y LGTBI del PSOE, Fede González.

Para el PSOE de Extremadura, la situación evidencia que Guardiola “ha cambiado dignidad por poder” y que su única prioridad es mantener el pacto con Vox, aunque eso suponga blanquear posiciones intolerables dentro del propio Ejecutivo regional.

Para González, “lo sucedido hoy no es una diferencia ideológica normal, como pretende vender el PP. Lo que ha ocurrido es que miembros del Gobierno de Extremadura se han negado a respaldar una declaración contra el odio y la discriminación. Y eso debería avergonzar a cualquier demócrata”.