El patrimonio histórico, religioso y cultural de Ribera del Fresno volvió a convertirse en espacio de aprendizaje y convivencia gracias a la ruta turística organizada por el Aula de Educación de Personas Adultas de la localidad, una iniciativa que reunió a alumnado ribereño y visitantes procedentes del CEPA “El Pilar” de Villafranca de los Barros en un recorrido por algunos de los enclaves más emblemáticos del municipio.

La jornada comenzó desde el Aula de Adultos, y permitió a los participantes adentrarse en buena parte de la riqueza monumental e identitaria ribereña. El itinerario incluyó visitas a la ermita del Cristo de las Misericordias “Viejo”, la parroquia de Nuestra Señora de Gracia —también en su interior— y una subida al antiguo Ayuntamiento, desde donde el grupo fue recibido por Teresa Rodríguez Rosa, concejala de Turismo, Medio Ambiente, Patrimonio y Comercio, quien les adentró al observatorio ornitológico urbano de la ZEPA del cernícalo primilla, ubicado en la cubierta de la parroquia. Desde allí, los asistentes pudieron conocer el valor medioambiental de Ribera del Fresno como enclave de protección para esta especie, en una experiencia que une patrimonio arquitectónico y biodiversidad urbana, uno de los momentos más singulares de la visita.

La ruta continuó hacia Hogar de Nazaret La Providencia y su Centro Ocupacional “María Gragera Vargas-Zúñiga”, donde los visitantes descubrieron el trabajo artesanal desarrollado diariamente por sus usuarias. Bordados, ajuares y otras labores manuales mostraron el valor humano y social de una institución profundamente vinculada a la historia contemporánea de la localidad.

El recorrido incluyó igualmente la visita a la Casa de la Cultura “José María Vargas-Zúñiga”, la capilla de San Juan Macías y la ermita de la Aurora, aunque el tiempo disponible obligó a dejar parte del programa para una futura segunda jornada.

Según explicó Isidro Suárez Fernández, uno de los alumnos participantes y encargado de ejercer como guía improvisado durante la actividad, quedaron pendientes espacios de enorme interés patrimonial como el museo de San Juan Macías, la casa natal del ilustrado Juan Meléndez Valdés, el Cristo y el pozo vinculados al santo dominico.

“Hay mucho que ver y se necesita más tiempo”, resumía Suárez Fernández, quien reconocía las dificultades para ajustar horarios y compatibilizar todas las visitas previstas. La lluvia también condicionó la jornada y dificultó la realización de fotografías, mientras el grupo intentaba cumplir con el horario de regreso de los visitantes villafranqueses.

La experiencia, sin embargo, dejó un balance muy positivo entre los participantes, que destacaron el carácter divulgativo y humano del recorrido. La actividad pone además de relieve el creciente interés por recuperar y difundir el patrimonio local desde ámbitos educativos y sociales, convirtiendo la historia ribereña en un recurso vivo y accesible para vecinos y visitantes.

La iniciativa se enmarca dentro de una línea de valorización cultural que en los últimos años ha mostrado el potencial turístico y patrimonial de Ribera del Fresno, desde la herencia ilustrada de Meléndez Valdés hasta el atractivo medioambiental del cernícalo primilla o el legado espiritual de San Juan Macías. Una combinación de historia, naturaleza y memoria colectiva que continúa sorprendiendo a quienes descubren el municipio pacense.

Juan Francisco Llano