El Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida ha presentado este martes Bacanal, una de las grandes apuestas de la 72ª edición del certamen, un espectáculo inmersivo que une teatro, danza, música y artes visuales para convertir el Teatro Romano en una gran ceremonia inspirada en el universo de Dionisio y Baco.
La producción, que podrá verse del 22 al 26 de julio, está dirigida y coreografiada por Chevi Muraday, con texto de Juan Carlos Rubio y dramaturgia de ambos creadores, y cuenta con un reparto encabezado por Juana Acosta, Toni Acosta y Carlos Hipólito, junto a Elisa Hipólito, Mapi Sagaseta, Cisco Lara, Julen Pazos, Georgina Flores, Tamar Vela, Inés Valderas y Javier Aguilera, además de un coro integrado por jóvenes intérpretes y bailarines del Conservatorio Profesional de Danza de Cáceres.
En la presentación han participado el consejero de Cultura, Turismo y Deportes de la Junta de Extremadura, Laureano León; el delegado de Cultura del Ayuntamiento de Mérida, Antonio Vélez; el director del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, Jesús Cimarro; el director del espectáculo, Chevi Muraday; el autor Juan Carlos Rubio, y el elenco de la producción al completo.
El director del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, Jesús Cimarro, comenzó su intervención felicitando a la selección española por su victoria en la final del Mundial y destacó la extraordinaria respuesta del público teatral pese a coincidir con el partido. Un total de 1.420 personas asistieron el domingo a la última función de Timón de Atenas, lo que convirtió al Teatro Romano de Mérida en el teatro con mayor número de espectadores de España durante esa jornada. La producción de Shakespeare cerró así sus cinco representaciones con 10.136 espectadores. Cimarro definió además Bacanal como una de las propuestas «más singulares» de esta edición, capaz de trascender el teatro convencional para convertir el escenario en un espacio de encuentro entre la palabra, la danza y la emoción, y reivindicar la celebración de la vida, la comunidad y la capacidad del arte para cuestionar los límites impuestos.
El consejero de Cultura, Turismo, Jóvenes y Deportes, Laureano León, destacó el carácter multidisciplinar del Festival de Mérida, subrayando que el certamen integra distintas disciplinas escénicas sin perder de vista su esencia clásica. En este sentido, señaló que Bacanal representa esa apuesta por nuevas miradas sobre los mitos grecolatinos, con una propuesta que combina texto y movimiento para reflexionar sobre la libertad, el deseo y la celebración de la vida, al tiempo que invitó al público a disfrutar de esta nueva producción.
Por su parte, el delegado de Cultura del Ayuntamiento de Mérida, Antonio Vélez, dio la bienvenida al elenco y expresó las grandes expectativas que ha despertado el espectáculo, recordando el impacto que le produjo el anterior montaje de Chevi Muraday en el Festival. También quiso poner en valor la participación de bailarinas emeritenses en la producción y animó tanto a artistas como al público a disfrutar de una semana que, aseguró, estará marcada por una propuesta escénica “de la que vamos a disfrutar mucho”.
Un viaje desde el mito hasta el presente
Partiendo de la prohibición de las bacanales decretada por el Senado romano, la obra plantea una reflexión sobre la censura del deseo, el miedo al cuerpo y la pérdida de los rituales colectivos. En un encuentro simbólico entre Dionisio y Baco, ambos dioses dialogan sobre la necesidad de recuperar la celebración de la vida, mientras las bacantes representan una comunidad libre que encuentra en el cuerpo, la danza y el goce una forma de resistencia frente a la represión.
Lejos de proponer una recreación histórica, Bacanal traslada esos conflictos al presente para invitar al público a preguntarse por qué el cuerpo ha dejado de entenderse como un espacio de libertad y celebración. El espectáculo reivindica la experiencia compartida y el poder transformador del teatro como rito colectivo.
El director y coreógrafo Chevi Muraday explicó que Bacanal nació al terminar su anterior paso por el Festival con Pandataria, impulsado por el deseo de regresar con una propuesta aún más arriesgada. Definió el espectáculo como una respuesta a “un mundo de prohibiciones” que reivindica la escucha, la libertad y el cuerpo como espacio de encuentro. Muraday destacó además el carácter participativo de la obra e invitó al público a asistir vestido de blanco, una petición que forma parte del propio desarrollo de la representación y cuyo sentido se descubrirá durante la función.
El autor Juan Carlos Rubio señaló que Bacanal tiende un puente entre el pasado y el presente a través del encuentro imaginario entre Dionisio y Baco, una historia que invita a reflexionar sobre la necesidad de aprender del pasado para no repetir los mismos errores. El dramaturgo comparó además la celebración vivida en las calles tras la victoria de la selección española con el espíritu de la obra, aunque subrayó que, a diferencia del deporte, donde siempre hay un vencedor y un derrotado, Bacanal propone una celebración compartida de la vida, el encuentro y la emoción colectiva.
Un espectáculo inmersivo
Uno de los elementos más característicos de la propuesta es su planteamiento inmersivo. Desde la llegada al Teatro Romano, el público forma parte del desarrollo del espectáculo gracias a intervenciones fuera del escenario convencional que prolongan la representación más allá de la propia función. La escenografía, concebida como un elemento vivo en constante transformación, acompaña esta experiencia junto a la música original de Mariano Marín y la coreografía de Chevi Muraday.
La puesta en escena convierte el espacio del Teatro Romano en una gran celebración contemporánea donde palabra, movimiento y música dialogan para construir una experiencia sensorial que pretende implicar al espectador desde el primer momento.
Como parte de la propuesta artística, la compañía invita al público que asista a las representaciones a hacerlo vestido de blanco, una petición que forma parte del universo escénico concebido para Bacanal y que contribuirá a reforzar la experiencia inmersiva que plantea el espectáculo.
La actriz Juana Acosta confesó sentirse profundamente emocionada por debutar en el escenario del Teatro Romano, un lugar que durante años contempló como espectadora y con el que soñaba actuar. También agradeció a Chevi Muraday haber contado con ella para un proyecto que calificó de “muy poco convencional” y destacó que la obra aborda cuestiones tan universales como la libertad, el movimiento, la culpa o la pérdida del control a través de una propuesta de enorme belleza visual y emocional.
Para Carlos HipólitoBacanal supone cumplir el sueño de debutar en el Festival de Mérida después de casi cincuenta años de trayectoria y además lo hace acompañado de su familia, su mujer Mapi Sagaseta y su hija Elisa Hipólito, que forman también parte del elenco. El actor definió la producción como “un espectáculo poco convencional, pero hermoso”, convencido de que dejará una huella imborrable en el público por la fuerza de las imágenes creadas por Chevi Muraday, y quiso destacar también el trabajo y la generosidad de la compañía Losdedae y del equipo de bailarinas que participa en la producción.
Finalmente, Toni Acosta destacó la dimensión humana del proyecto y el ambiente de compañerismo que se ha creado durante los ensayos. Reconoció la enorme exigencia física del montaje, pero aseguró que el esfuerzo queda compensado por formar parte de una propuesta “tan grande” y por compartir escenario con un equipo intergeneracional en el que, dijo, “todo el tiempo se aprende”. Además, elogió el texto de Juan Carlos Rubio y la paciencia de Chevi Muraday para sacar adelante un espectáculo que invita al público a participar de una gran fiesta colectiva.

 

Más información en: www.festivaldemerida.es